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La ronda gallega

Adam Yates supera con nota el vía crucis del O Gran Camiño

El corredor británico se lleva el triunfo de la prueba tras una última e intensa etapa a la que no le faltó ni un tramo adoquinado y la victoria en la meta del italiano Alessandro Pinarello.

Adam Yates, en el podio final de O Gran Camiño, de amarillo como vencedor, junto a Nordhagen (izquierda) y Pinarello,

Adam Yates, en el podio final de O Gran Camiño, de amarillo como vencedor, junto a Nordhagen (izquierda) y Pinarello, / O GRAN CAMIÑO

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Monte Trega
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El río Miño marca la frontera. A un lado, los ciclistas que corren por tierras gallegas, y al otro un Portugal que ya empieza a abrir puertas al turismo con la llegada del buen tiempo. En medio, las lampreas, largas como anguilas, boca en forma de ventosa, y en la salida de la última etapa del O Gran Camiño, la localidad de As Neves, y en As Neves, Casa Calviño, con este curioso y escurridizo pez primitivo a la espera de hacer las delicias de los comensales que se han acercado a esta localidad fronteriza a la llamada de los corredores.

El Miño marca la ruta para la victoria de Adam Yates en el O Gran Camiño para suceder a Alejandro Valverde, Jonas Vingegaard (por dos) y Derek Gee, cinco ediciones y un quinteto con brillo como ganadores. La carrera gallega crece para ser más recompensada en puntos, dichosos puntos, los que marcan buena parte de las pruebas que escogen los ciclistas; a más puntos, más salario, a menos puntos, ni la libertad de la que gozan las lampreas cuando viven sus últimos días mientras depositan las huevas.

Sin embargo, se supera la última etapa como si fuera un vía crucis, porque la ruta incluye un tramo de 200 adoquinado, al estilo de los muros del Tour de Flandes, que pone en jaque a los corredores, una calzada como si fuera romana, bloques de piedra donde rebotan las bicis y donde los mejores clasificados descuelgan al resto de contrincantes: Yates, con el jersey amarillo; el prometedor noruego Jorgen Nordhagen, que corre con la prenda blanca como mejor joven de la prueba; Alessandro Pinarello, italiano del NSN, que gana la última etapa para hacer feliz a su patrón Andrés Iniesta, e Iván Romeo que busca y pelea por una segunda etapa en la ronda gallega que no llega pese al tesón del corredor de Pucela.

Los cuatro juntos superan los adoquines gallegos, que son amplios pero que cuesta lo suyo cruzarlos con éxito. Detrás, mayor sufrimiento y con dos catalanes que van ensayando el Tour y acumulan kilómetros con vistas a debutar con el equipo Caja Rural en la próxima y cada vez más cercana ronda francesa que nace en Barcelona. Uno es Jan Castelló, de Lleida, que se fuga con constancia y que es el último escapado capturado por el pelotón de los ilustres a las órdenes de Yates. El otro es un barcelonés, de Ullastrell, Abel Baldestone, que acaba cuarto de la clasificación, como mejor corredor español, por delante de Romeo.

Alessandro Pinarello gana la última etapa de O Gran Camiño y estrena el palmarés profesional.

Alessandro Pinarello gana la última etapa de O Gran Camiño y estrena el palmarés profesional. / O GRAN CAMIÑO

La última etapa se resuelve al esprint entre los mejores y con victoria de Pinarello. Todo ocurre bajo un absoluto control de Yates, en un día más veraniego que primaveral, en el Monte Trega, donde las vistas sobre la desembocadura del Miño son inmensas, las rocas gallegas a un lado y las playas portuguesas de Caminha, al otro, aún vacías de turistas.

O Gran Camiño cierra el libro de competición con éxito de público en la última etapa. Es fin de semana, sábado, y luce el sol sobre las tierras de Pontevedra. El vía crucis de los adoquines lo sufren más intensamente los que ascienden por detrás, aunque los gritos de ánimo de los espectadores les hacen superar el obstáculo tal cual rodasen sobre el asfalto de una autopista. Termina O Gran Camiño, son pequeños todavía en páginas de historia, pero con el alma llena de esperanza en ser dentro de muy poco toda una referencia ciclista.

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