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Histórica compra

La Cornellà que Messi debe conocer

Leo Messi compra la UE Cornellà

La UE Cornellà de Messi, la tercera cantera de Catalunya, celebra "la noticia del siglo"

El futbolista Leo Messi, nuevo propietario de la UE Cornellà.

El futbolista Leo Messi, nuevo propietario de la UE Cornellà. / Efe

Francisco Cabezas

Francisco Cabezas

Barcelona
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Las más bellas historias son las que no tienen ningún sentido. Y en Cornellà abundan estas cosas.

Por eso hay un barbudo al que llaman el Mag Maginet, que vive en lo alto de la Torre de la Miranda, que dicen que puede hacer lo que le dé la gana con una bola de cristal. Y los niños del Baix Llobregat sueñan cuando miran a su ventanuco. Con Messi comprando el Cornellà, el bendito mago se ha pasado el juego.

Ya no tuvo sentido que David (al que llamábamos Power) y Jose, los hermanos Estopa, pasaran de liarse canutos en la plaza Tàrrega y dar brincos con Extremoduro en el bar Tijuana a tocar rumbas que ya nos acompañarán hasta el hoyo. O hasta las ruinas del Allenroc, el antro cuyo cartel había que leer, claro, del revés. Eran también los tiempos en que un bar podía llamarse Made in Spain y servir cubatas en porrones sin que al dueño le tiraran piedras.

También era inexplicable que Hilario Aguilar, hermano de Tony Aguilar, otro gran abanderado de la causa cornellanense y desde hace más de 30 años voz de Los 40, supiera que, cualquier día después de una farra, podía encontrarse en el baño de su casa a Paco Pil, aquel DJ del Viva la Fiesta. Si Messi viene escuchando cumbia, que sepa que aquí la mákina tuvo y tiene su público.

Más delirante era aún que después de que vieras su cara en un cassette de la gasolinera, te encontraras al Junco, el rey gitano de la balada flamenca, bien en el mercadillo de los jueves, bien en el Pisa. Un cine del que, claro, ya no hay rastro porque las ciudades siempre ponen cosas encima de los recuerdos. 'Hola mi amor, tengo que hablar contigo'.

Los bloques verdes

Leo Messi, maldita su suerte, nunca sabrá nada de esas historias. Pero desde el banco de la plaza de Catalunya donde pusieron una escultura de los Estopa, todavía pueden verse los 'bloques verdes'. Los mismos a los que Morfi Grei, nuestro punki, cantaba con rabia con su Banda Trapera del Río dando la bienvenida a los que ni idea tenían de lo que era aquello a principios de los 80. 'Venid a las cloacas'. Entonces no se jugaba ni con las Adidas ni con las Nike, sino con las J'hayber. Su mastodóntica suela hacía falta. Las jeringuillas y los descampados convivían con los balones Mikasa: "Somos de los bloques verdes, la única zona verde de Cornellà". Messi debe conocer el rastro del hormigón y el asfalto, alma de un lugar al que llamaron Ciudad Satélite por algo.

Hay tantas cosas que ya no están. Ahora que Rosalía ha hecho famosos los confesionarios en sus conciertos, ella, que también es del 'BaixLlo', debería también saber (y después explicarle a Leo) que en Cornellà convirtieron la discoteca Music Palace en 'El Batikano' (con B y con K). La decoraron en aquellos años 90 como una catedral y repartieron confesionarios para que la chavalería hiciera lo que pudiera tras la cortina sin que nadie pusiera las narices. Cuando acababan las canciones lentas era el mejor momento.

La extinta Vía Férrea

También dejó de existir el histórico campo de la Vía Férrea del Cornellà, cuya estructura de hierro temblaba como un demonio cada vez que había que darle las buenas tardes al árbitro. Hace años que el club se mudó al más agradecido sur, a la hondonada del barrio de la Riera, a ese estadio Nou Municipal que es un dedo meñique, aunque con manicura, del campo del Espanyol.

El Nou Municipal de Cornellà.

El Nou Municipal de Cornellà. / Marc Asensio Clupés

A Messi le queda ya nada para volver al Baix Llobregat. Que en el Mundial sea lo que dios, o sea él, quiera. Y cuando se proponga llevar al Cornellà desde la Tercera RFEF hasta la Champions, que sepa que aquí no se comen asados, sino patatas con salsa alienígena (Bar La Patata) y los pollos a l'ast de La Cordobesa.

Ah, y que Messi llegue de verde. Aunque en Cornellà no significara césped.

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