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Andà p'allá, bobo

No fue Negreira, no, fue un tal Vincic

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Vaya, no fue Negreira, no, ni siquiera ninguno de los empleados o herederos de Negreira. Fue uno de los empleados de la UEFA, entidad que Florentino Pérez (y Real Madrid TV) han estado acosando, maltratando, insultando, vilipendiando durante los últimos años, quien, al final, a falta de cuatro minutos de una prórroga, que no victoria, más que merecida, ha dejado al fundador de la Copa de Europa fuera de la Champions, en cuartos de final.

Ha sido un tal Vincic, quien, sin saber que Camavinga tenía una tarjeta amarilla, le ha enseñado la segunda y la consiguiente roja ¡por perder tiempo! Así se ha cargado el colegiado de Eslovenia, que, como todo el mundo sabe, es una de las Ligas más potentes del mundo, un fútbol tremendamente profesional y de altísimo nivel, quien ha premiado al equipo de Álvaro Arbeloa, el protegido y premiado por el ‘ser superior’, con el segundo ‘nadaplete’ consecutivo, neologismo que proviene de abreviar ‘nada’ y ‘triplete’, que es a lo que aspiraba el Real Madrid este temporada: Champions, Liga y Copa.

El Real Madrid, que, por la codicia económica de su presidente, obligó a Xabi Alonso a estrenarse en el Mundialito de EEUU y, por tanto, empezó antes que nadie la pretemporada, ya está de vacaciones, el 16 de abril, antes que nadie. Y no solo de vacaciones, no, está metido en una de las vorágines más impresionantes de las últimas décadas. Entre otras cosas porque no vivía dos ‘nadapletes’ seguidos, desde 2008/09 y 2010/11.

Conociendo el negocio del fútbol, puede que FCBarcelona y Real Madrid, Joan Laporta y Florentino Pérez sufrieran, en Madrid y Munich, la venganza de la UEFA por el ninguneo, vía Superliga, que han infringido a Ceferin. La actuación de Turpin y Vincic es muy mosqueante.

Cuando digo que, a partir de hoy, el ruido alrededor de las oficinas del club, el follón en los despachos de Florentino Pérez, José Ángel Sánchez, su mano derecha y Anas Laghrari, su asesor y banquero preferido, va a ser tremendo y, como poco, tan o más ruidoso que el griterío que se organizará, en los tres últimos partidos de Liga en el majestuoso Santiago Bernabéu, contra Vinicius Júnior, que anoche estuvo (o siguió) desaparecido y, por descontado, contra Camavinga, que está en la rampa de salida desde hoy mismo.

Follón en el palco

El que no está cuestionado, por descontado, es la joya de la corona, el francés Mbappé y eso que este doble ‘nadaplete’ lo ha conquistado el conjunto merengue en las dos primeras temporadas del francés como jugador blanco. Mbappé fichó por el Real Madrid para ganar la Champions y, resulta, que el que puede ganar dos ‘orejonas’ seguidas es el PSG, con el que tampoco pudo conquistarla.

El Real Madrid, que podía haberse metido en semifinales de la Champions agarrado, como siempre, a la cofradía del ‘clavo ardiendo’, tiene que revolucionar todas sus estructuras en días. Sola hay algo intocable: Pérez, Sánchez y Laghrari, la cúpula, los que mandan, no se moverán del sillón. Y eso lo sabe hasta el Santiago Bernabéu, que jamás, nunca, volverá a pitar al palco. Eso sí, ahora quiere ver cómo actúan los señores del dinero.

Es evidente que la carta de agradecimiento a Arbeloa por los servicios prestados se redactó anoche en Munich. Es más, el técnico, con sus declaraciones conformistas de anoche, ya la ha firmado y casi recibido.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez y el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, antes del inicio del encuentro correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones que disputan este martes Real Madrid y Bayern Munich en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez y el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, en el Santiago Bernabéu. / JUANJO MARTÍN / EFE

Esa salida, provocará la segunda gran reflexión en la planta noble: qué entrenador fichar. ¿Uno que sea auténticamente revolucionario, con voz en plaza? ¡Ni hablar! Florentino, al que no le gustan los entrenadores, que se pondría, si pudiera, el chándal para dirigir a sus galácticos, quiere seguir mandado, con absoluto poder, también en esa parcela. Por eso no quiere venir Klopp. Por eso suena Pochettino, argentino, hablador, zalamero, pactista, buen entrenador y punto.

Más lío: qué hacer con ‘Vini’ y qué hacer con Mbappé. Con el francés, nada. O, perdón, todo: se lo quedan y en plan estelar, aunque su contribución al equipo y a la gloria blanca solo sean sus goles. Suficiente para ‘Flo’, que lo persiguió siete años.

Lo de ‘Vini’, ya es otra cosa. ‘Vini’, que no se entiende con Mbappé, aunque lo disimulen, ya no vale (ni merece) el dinero que le ha estado exigiendo a Sánchez para renovar y que el Real Madrid se ha negado a darle y que, por eso, aún no ha firmado la renovación.

Barça y Madrid se pierden la posibilidad de ganar una de las Champions más baratas de las últimas décadas, pues las semifinales las disputan los líderes de Inglaterra, Alemania y Francia...y el Atlético, cuarto de LaLiga, a 22 puntos del equipo de Hansi Flick.

En enero, el polémico y fabuloso futbolista quedará libre. Veremos si renueva (dicen que sí) antes del Mundial, veremos qué Copa del Mundo protagoniza y veremos si la otra opción, impensable ahora, se convierte en realidad: venderlo por un pastizal, con el que poder comprar todo lo que el Real Madrid necesita, especialmente, el dichoso relevo de Kroos.

Una cosa está clara: a los dos grandes de LaLiga, Real Madrid y Barça, no les da para codearse con los mejores de Europa. Las semifinales de una de las Champions más accesibles de las últimas décadas, ¡ojito al dato!, la disputarán los líderes de Inglaterra, Alemania y Francia…y el cuarto de LaLiga, el Atlético, que está, que sigue, a 22 puntos del Barça.

Maltrataron a Ceferin, ningunearon al presidente de la UEFA, le quisieron hacer la cama con la Superliga y el jefe del fútbol continental envió a Turpin al Metropolitano y así le fue al Barça y remató al Real Madrid, en Munich, con Vincic. Y, ahora, Ceferin tiene a Florentino y Laporta comiéndole en la mano.

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