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Andá p'allá, bobo

Gana el Atlético, pierde el Barça; gana Simeone, pierde Flick; gana Cerezo, pierde Yuste

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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He perdido tantas veces, tantas, que ya me da igual. La última, por ejemplo, el 15 de marzo. Pero, que lo sepan, fui el único de mi entorno, de mi familia, de mis colegas, que tenía una fe ciega, no en el milagro, no, sino en el Barça, defendiendo que sí se podía. Y, como fui el único y no tengo redes y me importa un absoluto comino lo que se opine en las redes de forma anónima e, incluso, que me insulten, soy de los pocos que puede escribir el relato que leerán a continuación. Y, de verdad, esta vez me importa muy poco que estén de acuerdo conmigo. Es mi relato. No mi defensa. Mi reflexión.

Decía Hansi Flick que no hacía falta un milagro para eliminar al Atlético. Cierto, no hacía falta un milagro, hacía falta jugar con cabeza, plantear la eliminatoria con sensatez y, sobre todo, saber a lo que se jugaba, cómo se jugaba, contra quién se jugaba y cuándo se jugaba.

El Atlético, que contrariamente al poderoso Barça, decidió hace muchos meses tirar LaLiga (a falta de siete jornadas está a la vergonzosa desventaja de 22 puntos con respecto al líder, al Barça), ha sabido jugar esta eliminatoria (y la copera) como no las ha sabido jugar el Barça. Perdón, el ‘Cholo’ Simeone le ha ganado la partida al intocable Hansi Flick, a punto de renovar por los años que quiera.

Volvió a aparecer el Barça de Milán, el Barça del 4-0 copero en el Metropolitano, el Barça incapaz de lograr el cuarto gol, a falta de 23 minutos, en la remontada De Copa y el Barça que no aceptó el mal menor del 0-1 en la ida de la Champions. Flick, el martes, se puso 0-2, en el minuto 24, y siguió a lo suyo. Y cayó eliminado.

Al Barça no le han eliminado ni en semifinales, ni en la final, el PSG, el Bayern de Múnich, el Arsenal, el Real Madrid y sus 15 Copas de Europa o el City de Pep Guardiola, no, no, le ha eliminado, en cuartos de la Champions, de nuevo (y ya van cuatro veces), el Atlético de Madrid. Y le ha eliminado practicando el mismo fútbol en la vuelta que en la ida. Y consiguiendo expulsar a sus centrales, las dos veces, de la misma manera, con la misma jugada y con la misma ventaja.

Jugar lindo

No sé si Flick repasa los videos o sigue pensando, como pensaba otrosanto’ azulgrana intocable, Johan Cruyff, que el Barça debe dar espectáculo, jugar bonito, ganar por 2-5 en el Metropolitano y seguir siendo el santo y seña del fútbol más lindo. Ocurrió, el pasado año, en Milán, adiós a la Champions. Sucedió en el Metropolitano en la Copa, adiós al torneo del KO. Ocurrió, en la ida en el Spotify Camp Nou, ante el Atlético donde no se buscó el mal menor (0-1 y eliminatoria viva) y se acabó perdiendo 0-2 y se repitió en Madrid, con 0-2 en el minuto 24 y adiós a la ‘orejona’.

El Barça, que salió elogiado y a hombros de todos los culés que piensan que “hay que jugar lindo, al ataque, con espectáculo porque, jugando así, ganaremos más que perderemos”, ha vuelto a quedarse sin Champions, la competición que más valora Flick, el título que necesita Joan Laporta, que en el Metropolitano no dio la cara, para pagar las tremendas deudas que tiene el Barça y el cetro que prometieron Lamine Yamal&Cia cuando, en julio, se pusieron la nueva camiseta y dijeron que era “la vestimenta de la Champions”.

Champions League: Atlético - Barcelona, en imágenes.

Fermín se destrozó el labio en un choque con Musso. / AFP

Pues no, no habrá Champions. ¿Por qué? Porque, de nuevo, los que dirigen este vestuario, los que manejan esta plantilla, los que disfrutan de la mejor generación de jóvenes de la última década, decidieron, cuando habían ya empatado la eliminatoria (0-2, en el minuto 24), seguir jugando con la defensa en el centro del campo y, sobre todo, atacar, atacar, atacar.

Quedaban 75 minutos para meter el tercero y el Barça de Flick, sí, sí, de Flick, seguía atacando a la desesperada y presionando a tope. Igual, recuerden, que sucedió en Milán el pasado año. Igual que ocurrió en el partido de vuelta de la semifinal de Copa, cuando el Barça se puso 3-0 a falta de 23 minutos para el final y solo le faltaba un gol para empatar la eliminatoria en el Spotify Camp Nou.

No le pega no al Barça eso de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, pero me gustaría saber si Flick y su estupendo ‘staff’ han aprendido algo de estas eliminatorias. Es posible que faltaran a clase cuando enseñaron, no ya a conservar un resultado, sino, simplemente, a administrar una diferencia, a saber cuándo hay que jugar a 220 kms/h. y cuando hay que detener el brío, la pasión, el coraje, las pulsaciones, cuándo apretar y cuándo contemporizar. Sé que millones de culés están más que orgullosos de cómo juega y se arriesga su equipo. Estupendo, les felicito.

El 'Cholo' Simeone, que hace ya mucho tiempo que renunció a LaLiga, volvió a ganarle la partida a Hansi Flick, que acabará la temporada ganando un campeonato muy devaluado y sin haber peleado, hasta el final, por todos los títulos. O aciertan con los refuerzos o Lamine Yamal tardará en ganar la Champions.

“Espectáculo, nosotros somos el espectáculo”, me decía, ya de madrugada, uno de los primeros 10.000 socios del FC Barcelona. Estupendo, pues el espectáculo ganará, de nuevo, LaLiga, pero pasa sin pena ni gloria por la Champions. Y, sí, lo quieran o no, sea cuestión de la tele, del marketing, de las audiencias, del contagioso himno o de los equipazos que la juegan, en los tiempos que corren esto se mide por Champions, la colección va de 'orejonas'. Y, sé que no les gusta, pero el Barça de Flick y Rafa Yuste no está entre los cuatro mejores de Europa y veremos si podrá estarlo en el futuro.

Este Barça, que el martes jugó con el equipo más joven que jamás ha jugado un partido de Champions, con 24 años 347 días de media, ¡eso sí tiene mérito!, debería defender la idea que defendía el ‘Profeta del Gol’: el dinero en el campo y no en las palancas, y no en manos de Goldman Sachs y JPMorganChase&Co., y no en un majestuoso estadio inacabado.

Lo que prometieron

¿Cuál era la fórmula de Cruyff?: el núcleo de La Masia y los tres mejores extranjeros del mundo como complemento. Y, sí, el Barça defendía esa fórmula. Pues que lo sepan, el Barça de Rafa Yuste sigue sin poder fichar, ni siquiera puede inscribir futbolistas. Y entramos en el verano más caro de la historia, gracias al Mundial de EEUU, México y Canadá.

No es verdad, ni de largo, que el Barça acabará la temporada habiendo peleado por todos los títulos hasta el último suspiro. No es verdad. El Barça acabará la temporada ganando LaLiga más devaluada de las últimas décadas, donde el Real Madrid, a siete jornadas del final, está ya mirándola por la tele y el Atlético vive a 22 puntos del conjunto azulgrana. ¿Tiene mérito? Mucho mérito, sí, muchísimo mérito. Pero no fue eso lo que nos prometieron Laporta/Yuste, Flick y Lamine Yamal. Lo siento. Y ellos lo saben.

Hansi Flick atrapa un balón que se pierde por la banda durante el Atlético-Barça.

Hansi Flick atrapa un balón que se pierde por la banda durante el Atlético-Barça. / Juanjo Martín / EFE

Hoy, mañana o pasado, tal vez, miren, en los jardines del trofeo Godó, oirán decir al viejo/nuevo presidente Joan Laporta, algo parecido a lo que dijo Raphinha en una tele brasileña: “Nos han robado”. Lo dirá. Necesita decirlo. Y hablará del penalti de Pubill (no señalado) en el Camp Nou; del penalti a Olmo (no señalado) en el Metropolitano y de muchas más injusticias. Contra todos y contra todo. O igual, como ahora somos amiguitos de la UEFA, hasta se muerde la lengua.

Pero lo cierto es que Flick volvió a despilfarrar un momento histórico, con 0-2 a falta de más de medio partido. Y se equivocó en el planteamiento, en la estrategia y volvió a ser presa del 'zorro' Simeone. Y hasta erró en los cambios, cuando metió en el campo a dos sosos como Lewandowski y Rashford, cuando el partido, el momento, requería, exigía, seguía necesitando la pasión, despliegue y vigor de Fermín y Ferrán.

Sé que no están de acuerdo conmigo. Sé que solo aquí leerán esta reflexión. Pero sepan, también, que esta generación, es decir, Lamine Yamal&Cia, acabará ganando algún día la Champions, el problema es que Yuste, perdón, Laporta, no tiene dinero para fichar a los jugadores que completen, que acompañen, a este grupo de prodigiosos jóvenes, que van a ganar el Mundial dentro de tres meses.

Y es muy probable que si Luis de la Fuente se pone 0-2, en el minuto 24 ante Alemania, en una de las semifinales del Mundial, no meterá la defensa en el centro del campo, ni seguirá gritando “¡al ataque!” a falta de 66 minutos para meterse en la final de la Copa del Mundo.

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