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Baloncesto

Awa Fam: el precoz viaje de la estrella española que empezó en Senegal y continuará en Seattle

La baloncestista nacida en Santa Pola creció en una familia humilde con dos hermanos que le inculcaron el amor al baloncesto

Awa Fam posa con un balón de baloncesto para una sesión fotográfica.

Awa Fam posa con un balón de baloncesto para una sesión fotográfica. / Efe

David Marín

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Con menos de dos décadas de vida, cumplirá 20 años en junio, Awa Fam ya es una experta en viajes. Pronto empezará otro. Su sueño. El más importante de su vida. La WNBA. El techo de toda baloncestista profesional, con el que sueña cuando mete sus primeras canastas, ya sea en un colegio de Santa Pola o en las canchas callejeras del Bronx.

El viaje de Awa dio inicio, de hecho, antes de nacer. Y muy lejos tanto de donde creció como de donde se va a convertir en una de las mejores baloncestistas del planeta. En Senegal, dos personas (Madoumbe y Arane) se conocieron, se unieron y decidieron que para mejorar, sus vidas y las de sus descendientes, había que emprender una aventura. De costa a costa. De Guédiawaye, cerca de Dakar, capital del país africano, a Santa Pola. Fue hace más de tres décadas. El germen del proyecto Fam.

La familia Fam-Thiam

La actual jugadora del Valencia Basket, seleccionada con el número 3 del draft de la WNBA, ha sido fiel a sus orígenes y raíces. En Senegal sigue viviendo parte de su familia y allí se ha desplazado en varias ocasiones para no olvidar su legado. Un legado que continuó en España. Los padres de Awa Fam lucharon por dar la mejor vida posible a sus descendientes, dos varones (Karim y Tala) y la pequeña Awa. Sus dos hermanos inyectaron en vena la pasión por el basket a la ahora internacional española.

Lejos de lujos, la historia de los Fam-Thiam se desarrolló en torno a una tienda de productos africanos y los diferentes mercadillos itinerantes de la provincia de Alicante, recorridos una y otra vez para ganarse la vida. Awa estudió en el Colegio Público Virgen del Loreto, donde veía desde la banda los entrenamientos y partidos de sus hermanos mayores con el CD Polanens. Había que dar el paso. Y se dio.

Awa Fam, en un partido en su etapa en el CD Polanens de Santa Pola.

Awa Fam, en un partido en su etapa en el CD Polanens de Santa Pola. / MCS

En el Polanens, Awa Fam jugó en benjamines, alevines y primer año de infantil y empezó a llamar la atención por su imponente físico. El Valencia Basket tardó muy poco en tocar la puerta de la casa familiar y reclutarla para su ambicioso proyecto de baloncesto en L'Alqueria. A los doce años, nuevo viaje. No demasiado lejos de casa, en apariencia. Un mundo para una niña, siempre bien protegida por su nuevo club.

Madurez y explosión

Ahí empezó a gestarse la madurez con la que Awa Fam sorprende, a sus 19 años, en su juego en la pista y en sus declaraciones fuera de ella. Impropias para su edad, en ambos contextos. Siguió creciendo y vivió una nueva experiencia, un nuevo viaje, en el País Vasco: Gernika. Allí se marchó cedida la pasada temporada para demostrar algo que ya pocos dudaban: estaba llamada a liderar una generación.

Empezaron a llegar los elogios. Las comparaciones. Las previsiones. Los títulos y medallas con la selección, como la plata del Eurobasket del verano pasado. La WNBA iba pasando de ser un sueño a un reto. Pronto será una realidad. En el mundo del baloncesto hay pocas dudas de que será una estrella global. De hecho, antes de la noche del draft ya fue reclutada por Project B, una liga privada para que las mejores baloncestistas puedan competir cuando lleguen las vacaciones en Estados Unidos.

Apuntaba a número 1 del draft. Fue elegida la 3, por la Seattle Storm, franquicia con cuatro títulos en sus vitrinas, el último de ellos en 2020. No va a cualquier lado. Allí, en Seattle, otra ciudad costera, emprenderá Awa Fam su siguiente viaje. El mar, siempre cerca. ¿Otra señal de que el viaje de Awa sigue por el camino correcto?

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