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BALONCESTO

Tapón de Vrankovic a Montero, 30 años de uno de los mayores escándalos del baloncesto: "El campeón moral no tiene copa"

Jugadores de aquel Barça al que se le arrebató la Liga Europea en 1996 recuerdan una final ante el Panathinaikos que les dejó una sensación de rabia

Vrankovic, en el famoso tapón a Montero en la final europea de 1996.

Vrankovic, en el famoso tapón a Montero en la final europea de 1996.

Arnau Segura

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"El campeón moral no tiene copa", suspira Xavi Fernández. Este sábado se cumplen 30 años de la final de la Liga Europea entre el Barça y el Panathinaikos en París y de uno de los mayores escándalos de la historia del baloncesto: ese tapón ilegal de Vranković a José Montero a cinco segundos del final que frustró la primera Euroliga azulgrana. La prensa habló de atraco, de robo y de título escamoteado. "Lo tuvimos en las manos y nos lo arrebataron", asegura Ferran Martínez.

El Barça venció al Real Madrid de Obradović, vigente campeón, en las semifinales y se plantó en su cuarta final, después de las derrotas de 1984 contra el Banco di Roma y 1990 y 1991 contra la Jugoplastika de Toni Kukoč. La final sería contra el Panathinaikos y se presentaba como un duelo de cuentas pendientes entre Aíto García Reneses y Boza Maljković, enemigos eternos desde el año y medio que habían coincidido en el Barça como general manager y entrenador. "Aíto es un enfermo mental. Es un mentiroso y un especulador. Deberá buscarse una iglesia para confesarse", dijo Maljković tras dejar el Palau. También acusó a Aíto de señor feudal.

El Barça, de azul, con Banca Catalana en el pecho, jugó atenazado, torturado por la libreta de Maljković y por la etiqueta de perdedor de finales. Al descanso cedía por 35-25. A la media hora, por 49-37. A falta de dos minutos y medio, por 63-52. La grada, griega, ardía en bengalas y celebraba la victoria. Pero el Barça resucitó con un 4-14. Galilea logró el 67-66 a falta de 1:03.

Asegurar el tiro

"Aquella oportunidad que se abrió en el último suspiro acabó de aquella manera", lamenta Fernández. El Barça recuperó un balón in extremis y armó un contragolpe y Montero se plantó solo delante de la gloria, de la canasta más fácil y a la vez más épica e importante de la historia del club. Faltaban 4,9 segundos.

Tiró contra el tablero para asegurar el tiro. Pero de la nada apareció el coloso Vranković, 218 centímetros, más rebotes que puntos en sus días en la NBA, para taponar las puertas del Olimpo y desterrar el tiro, la remontada imposible, el título. "Yo salgo en la foto porque salta por encima de mí. Siempre he tenido la duda de si podría haber puesto más el culo, de si le podría haber parado de alguna manera", reconoce Fernández.

Martínez, de pie en el banquillo, recuerda que fue tan claro que el balón había tocado el tablero y que la canasta era válida que los jugadores quedaron "en shock", "bloqueados, parados" esperando una reacción arbitral que no llegaría. Montero levantó los brazos para pedir justicia, pero a los árbitros se los había tragado la tierra, el pabellón. Fernández recogió el balón rebotado y admite que no sabía si tenía que tirar o esperar. Al final se lo cedió a Galilea y el partido murió con una penetración, en medio de una confusión absoluta.

"Todo fue muy rápido y muy lento", admite. Todo se había acabado. Ramon Trecet gritaba en La 2: "Ha ganado Panathinaikos. Que quede absolutamente claro que el tiro de Montero ha dado en el tablero y por tanto era canasta". "Señores y señoras, la FIBA a través de los árbitros le ha robado el partido al Barcelona", añadió después.

"No nos lo podíamos creer. Era una cosa increíble. Primero fue una sensación de tristeza, pero después sobre todo era una mezcla de mucha rabia y mucha frustración, indignación, impotencia y enfado. No era una jugada milimétrica, era un tapón ilegal muy claro. En el vestuario, en el hotel, en el viaje de vuelta estábamos hundidos", apunta Martínez.

"Rabia absoluta"

Andrés Jiménez, capitán, admitió al final del duelo que la sensación era de "una rabia absoluta". "Ha sido canasta. Además el reloj se ha detenido durante unos segundos y ha existido una falta a Galilea. No tenemos la Copa, pero somos los auténticos campeones", afirmó.

"El árbitro lo llevará en su conciencia toda la vida porque no se le puede quitar de esa manera una Copa de Europa a un equipo", dijo Montero. 30 años después agradece la llamada de El Periódico, pero explica que no le apetece hablar de ese partido, cansado de esa jugada y ese Vranković que aún le persigue.

Božidar Maljković.

Božidar Maljković. / Archivo

Los árbitros, el francés Pascal Dorizon y el israelí Reuben Virovnik, reconocieron el error delante de Aíto y Salvador Alemany, directivo de la sección, después de ver la acción repetida. El Barça impugnó el partido nada más acabar y pidió que se repitieran los últimos seis segundos, con un folio de 18 líneas escrito a mano. La FIBA se reunió en el hotel Concorde Lafayette. Fue una noche larga, sin poder dormir. Sin esperanza, con pena. A las 4 de la madrugada llegó el silbato final: la FIBA rechazaba la petición azulgrana porque no se podían discutir las decisiones de los árbitros y la mesa aunque el vídeo evidenciara sus errores.

Maljković voló hacia Atenas con su cuarta Liga Europea y Dominique Wilkins, con su MVP. Joan Gaspart, vicepresidente, avanzó que el club regalaría una copa a cada jugador "en recuerdo de un trofeo que ganaron y no les dieron". "Fue un robo con premeditación y alevosía", dijo Josep Lluís Nuñez i Navarro, hijo del presidente y también directivo. El baloncesto griego empezaba a tener mucho peso en Europa y lograba su primer título, después de las finales perdidas del Olympiacos con el Joventut y el Madrid.

Más tarde incluso llegó el reconocimiento por parte de la FIBA de los errores cometidos y el prejuicio causado. El Barça era el campeón moral. "Pero aquello no fue ningún consuelo. También salimos al Camp Nou como si hubiéramos ganado. Todo eso solo hacía más grande la frustración", reconoce Martínez. "Me gustaría pensar que hemos ganado, y con el vídeo en la mano lo hemos hecho, pero a medida que pasan las horas tenemos una mayor sensación de abatimiento. Hemos tocado el cielo, pero no hemos llegado a cogerlo", lamentó Montero en su día.

DARRYL MIDDELTON. FERRAN MARTINEZ. BASQUET. JUGADA PARTIT DE VETERANS CB GIRONA. BARÇA . PRIMERA JORNADA DELS ACTES DE LA LLIGA CATALANA

Darryl Middleton y Ferran Martínez. / ANIOL RESCLOSA

Ese verano Martínez fichó precisamente por el Panathinaikos: "Yo les decía que nos habían robado la Euroliga y ellos me decían medio riendo que el tapón era legal. Pero sobre todo me daban las gracias por haber ganado la final de 1994 con la Penya contra el Olympiacos". El Olympiacos sería campeón el año siguiente, contra el propio Barça. El Barça tuvo que llorar cinco finales para ganar su primera Euroliga, en 2003.

Dice Fernández, con una sonrisa de esas que emanan dolor: "No me he mortificado y no me he hecho el harakiri y he ido a buscar el partido, pero cuando me sale el vídeo no giro la cara. Veo la jugada y es un cúmulo de sensaciones y de recuerdos. Así es la vida. Estaría bien que algún día el vídeo fuera diferente, pero al final siempre aparece Vranković. Es el día de la marmota".

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