LA CONTRACRÓNICA
Jugar, ganar y cantar con la grada: el derbi de los canteranos (culés)
"Sí se puede, sí se puede", cantó la grada para animarles ante el duelo de la Champions del martes ante el Atlético

Lamine Yamal y Fermín felicitan a Ferran Torres tras su segundo gol. / Valentí Enrich / SPO

El culé siempre está enchufado en los derbis. Por muchos turistas que acudan al Camp Nou, habrá una abrumadora mayoría de barceloneses y catalanes que conservan y fomentan la rivalidad con el Espanyol. “Perico, decime que se siente tener la casa en Cornellà”, cantó el Gol Sud justo con el pitido inicial, como si esa fuera la señal para que se encendiera el fuego que calienta la rivalidad.
De otra manera se viven los derbis en las plantillas, cada vez más internacionales y desarraigadas, y con calendarios más comprimidos que diluyen los preparativos y las repercusiones. Hansi Flick quiso subrayar la importancia del partido más inmediato (Espanyol) sobre el más atractivo (Atlético) y cargó la alineación de canteranos.

Ferran Torres comparte con la hinchada culé alegría por el primer gol marcado en el derbi. / Valentí Enrich / SPO
“Perico, decime que se siente tener la casa en Cornellà”, cantó el Gol Sud en el pitido inicial. Volvió a cantarlo con el pitido final. Entonces, con los jugadores.
Ferran tiene un mensaje
No faltaría la motivación ni el fervor cultivados desde críos. Pero en el derbi de los canteranos que decidió un valenciano, los capitanes eran dos uruguayos: Ronald Araujo -el único extranjero en el once azulgrana- y Leandro Cabrera. "El estadio ha sido una caldera; ha sido el primer día que hemos sentido el estadio lleno con nosotros", dijo Ferran Torres, que celebró el primer gol un mensaje a quienes "les jode cuando las cosas me van bien".
Nada tuvo que decir Flick a Cubarsí, Balde, Fermín, Eric, Lamine Yamal y Gavi. Sabían que saldrían tan enchufados como los aficionados, que en otra prueba de la atracción que genera el derbi, batieron el récord de asistencia al estadio: 60.736 personas. Lo poseía el Barça femenino, con 60.067 espectadores en el duelo de la Champions frente al Madrid desde el 2 de abril.

Gavi pelea con Expósito por un balón en el derbi. / Valentí Enrich / SPO
El derbi rompió el récord de asistencia al Camp Nou con 60.736 personas y superó el del Barça femenino, con 60.067 espectadores en el clásico de la Champions frente al Madrid.
Gavi, en todas
Tampoco necesitó Flick motivar a Gerard Martín, cuyos derbis eran con la camiseta del Cornellà frente al Barça y el Espanyol, los dos grandes del fútbol formativo. Ni mucho menos a Joan Garcia, seis temporadas en el Espanyol (2019-25), del que salió repudiado por recalar en el Barça.
¿Cómo puede explicarse, si no, que el pequeño Gavi ganara un duelo aéreo en el centro del campo y ese balón cayera a Lamine Yamal que puso a Ferran en carrera hacia el doblete? ¿O que el mismo Gavi, en una acción inocua, se dirigiera a Omar El Hilali -otro canterano perico-, señalándole con el dedo, en un pique que les costó a los dos la amarilla? No fue menor la alegría de Pol Lozano por marcarle al Barça, aunque fuera a su amigo Joan Garcia.

Cabrera cabecea un córner al marco de un Joan Garcia expectante. / Valentí Enrich / SPO
En el derbi de los canteranos que sentenció un valenciano, los capitanes fueron dos uruguayos: Araujo, el único extranjero del Barça en la alineación, y Cabrera.
El gesto de Dmitrovic
Hubo leña (cinco amarillas ya en el primer tiempo, nueve en total), pero hubo fraternidad, aunque no procediera de los viejos jóvenes rivales. Marko Dmitrovic no tuvo reparo alguno en darle agua de su botella a Ferran Torres después de que le hubiera metido dos goles. El valenciano, además de encarrilar la derrota del Espanyol, cerraba una negra racha particular de 14 partidos sin marcar, desde el 31 de enero.

Eric Garcia, en un pasaje del encuentro. / Valentí Enrich / SPO
La titularidad de Gavi fue la señal de Flick. La primera del ardiente jugador desde el 25 de mayo del año pasado. Le colocó en la banda izquierda para preservarle y acotar sus ímpetus, incontrolables para bien con el 2-0 y para mal con la amarilla (y el cansancio) que le iba a costar la sustitución.
Gavi y Fermín salieron disparados del banquillo para festejar como posesos el gol de Rashford para el 4-1. Ellos, con todos, volvían hora y media después al Gol Sud. A cantar con los demás. “Perico, decime que se siente tener la casa en Cornellà”. Se marcharon después de dar una vuelta olímpica. Y escucharon: "Sí se puede, sí se puede". Ya es martes.
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