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LA SITUACIÓN AZULGRANA

Joao Cancelo, el lateral-extremo que busca ganarse el jornal

La crónica: Lewandowski hunde al Atlético y al Madrid (1-2)

La contracrónica: Todos contentos, menos el Madrid

Las reacciones: Flick relativiza el enfado de Lamine Yamal: "Tendrá mejor humor en la Champions"

Cancelo hace un centro por la izquierda presionado por Giménez, el sábado en el Metropolitano.

Cancelo hace un centro por la izquierda presionado por Giménez, el sábado en el Metropolitano. / Mariscal / EFE

Marcos López

Marcos López

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Mientras Lamine Yamal iba directamente al vestuario del Metropolitano arrastrando un enfado al que luego Flick quiso restar trascendencia, Joao Cancelo se estiraba en el césped. No podía ni caminar.

Estaba exhausto el lateral portugués, que era un simple recurso en el mercado de invierno -lo fichó Deco para el Barça para tener fondo de armario en los meses finales de la temporada- hasta convertirse en una pieza estructural del proyecto debido a la lesión de Balde, ya recuperado para la causa.

Exhausto y sin energía andaba el defensa porque lo había quemado todo en una segunda mitad donde resultó decisivo en la acción del 1-2 que le abre al equipo de Flick las puertas de su segunda Liga consecutiva.

Ya en el tiempo añadido, y con Lamine masticando su enojo para sí mismo -no se saben aún las causas del mismo-, y justo después del gol de Lewandowski se acercó Cancelo junto al banderín de córner para lanzar un saque de banda.

Lamine Yamal se lamenta durante el partido ante el Atlético.

Lamine Yamal se lamenta durante el partido ante el Atlético. / AFP

Pero Ferran Torres, que había salido en el banquillo, le dijo que no se preocupara, indicándole el camino de retorno a su posición defensiva. Desanduvo el portugués con lentitud esa ruta, arrastrando sus pies, derrengado como se le veía.

Regates que acercan a un título

Ya había hecho Cancelo su obra cumbre para desastacar una segunda mitad que iba camino del empate. Un empate que no era malo porque le dejaba cinco puntos por encima del Madrid, pero sí resultaba insuficiente.

Y entonces el defensa, con alma de extremo, se colocó el disfraz que más le gusta, quebrando hasta en un par de ocasiones a Thiago Almada antes de soltar un derechazo que castigó las manos blandas de Musso y premió el oficio de Lewandowski. El balón no va donde quiere el meta del Atlético sino donde está el delantero polaco.

Cancelo celebra con un salto el gol marcado por Lewandowski contra el Atlético.

Cancelo celebra con un salto el gol marcado por Lewandowski contra el Atlético. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

No, no es cuestión de suerte sino de astucia y, sobre todo, sabiduría. De hecho, Flick ya intervino poco antes, consciente de que las piernas de Rashford, otro cedido que intenta ganarse el jornal, no daban para más. Quitó al delantero inglés, llenó el área con Lewandowski y Ferran compartiendo en los pocos metros cuadrados que dejaba la tupida defensa cholista, con nueve jugadores arropando a Musso para paliar la expulsión de Nico González.

Y Flick le dió toda la banda

O sea, el técnico alemán le abrió la banda izquierda para Cancelo. Era él o él. No había mucho más. Y el portugués, con una jugada digna de un viejo extremo, se sacó de encima hasta en un par de ocasiones a Thiago Almada antes de sacarse ese furioso disparo que le abrió al Barça el camino del triunfo, segundo consecutivo (3-0 en la Copa que no sirvió para remontar y 1-2 en la Liga) ) para decirle al Atlético que ha aprendido del 4-0 encajado en la ida que le privó de la final copera en La Cartuja.

Diego Simeone y Hansi Flick se saludan antes de comenzar el encuentro.

Diego Simeone y Hansi Flick se saludan antes de comenzar el encuentro. / Dani Barbeito / SPO

Para entender el impacto de Cancelo en ese momento de partido solo hay que recordar que hizo dos regates exitosos en una misma jugada, los mismos que le habían salido bien a Rashford en sus 79 minutos en el Metropolitano. El inglés, que ocupó la casa del lesionado Raphinha, marcó el 1-1 en una acción muy suya, cabalgando más de 50 metros y conectándose de maravilla con Dani Olmo. Pero intentó siete regates y solo dos tuvieron con éxito.

Seis partidos en Arabia; 13 con el Barça

Cancelo, que originariamente es lateral, no se sabe si derecho o izquierdo -para Flick siempre mejor en el costado zurdo-, logró completar bien cuatro de los seis regates que creó demostrando la sensación de peligro que genera siempre que pisa el área contraria.

A veces, ocurre lo mismo en el área propia, como, por ejemplo, en el gol del Atlético donde no detectó el desmarque de Giuliano Simeone, quien aprovechó el descuido del zaguero luso tras un soberbio pase lejano de Lenglet.

Hansi Flick se dirige a João Cancelo, delante de Fermín López, tras el duelo frente al Newcastle.

Hansi Flick se dirige a João Cancelo, delante de Fermín López, tras el duelo frente al Newcastle. / JORDI COTRINA

Luego, Cancelo lo compensó todo con una jugada que se inventó donde antes no existía nada. Tiene 31 años. Vino para ayudar en determinados momentos, pero la lesión de Balde le ha hecho poco menos que imprescindible con ese tipo de acciones.

En sus cinco meses en Arabia Saudi solo había jugado seis partidos con el Al Hilal (dos de Liga y cuatro de Supercopa), todos como lateral derecho, ya fuera en línea de cuatro o de cinco defensas. En el Barça, en cambio, apenas lleva tres meses ya ha disputado 13 encuentros y ¡en 11 de ellos! actuando de lateral zurdo.

Intenta Cancelo ganarse el jornal, agarrándose a cada minuto que está en el campo y lleva ya siete partidos siendo titular indiscutible tapando el agujero dejado por la lesión muscular de Balde y permitiendo, al mismo tiempo, a Flick mantener a Gerard Martín como central zurdo junto a Pau Cubarsí.

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