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ATLÉTICO-BARCELONA (1-2)

Lewandowski hunde al Madrid y al Atlético

El gol con el hombro del delantero polaco amplía la diferencia en la Liga a 7 puntos y avisa a los rojiblancos para la eliminatoria de la Champions

Robert Lewandowski, abrazado por Fermín y Eric, celebra el gol del triunfo sobre el Atlético.

Robert Lewandowski, abrazado por Fermín y Eric, celebra el gol del triunfo sobre el Atlético. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Aterrizó en Barcelona tristísimo por haber perdido la posibilidad de jugar el Mundial, pero recuperó muy pronto la alegría. Con el gol afortunado que le faltó con Polonia frente a Suecia, y que le dio al Barça una ventaja casi decisiva para revalidar la Liga.

El golpe intuitivo con el hombro de Robert Lewandowski fue un golpe demoledor con un doble efecto. Directo al Atlético, al que acomplejó con una actuación superior y la victoria que le concede una ventaja anímica de cara al doble duelo de la Champions, sobre todo porque se produjo en el Metropolitano. Al Madrid le agravó las consecuencias de la lamentable derrota de Mallorca, al distanciarse a siete puntos en la Liga. Una diferencia que se antoja decisiva por las distintas sensaciones que ofrecen los únicos aspirantes.

Nico se despide pronto

El estreno de la segunda trilogía enfrentó dos planteamientos distintos de los entrenadores y el resultado lo corroboró. Para Simeone, el duelo era un entremés aún jugándose en el Metropolitano. Dando la Liga por perdida, reservó a varios jugadores para el primer plato del miércoles. Metió la pata al preservar a Hancko y Ruggeri y meter a Nico González por primera vez ante Lamine Yamal. No le frenó ni una vez y se marchó expulsado antes del descanso. Indiferente al marcador y a la presión de un Barça mucho más ambicioso, sacó incluso a dos canteranos en la segunda mitad para que se pusieran a correr cuando emplazó al equipo a defender el 1-1. Tenía la coartada.

Antes de abordar el duelo europeo, Flick quiso corregir el irreparable 4-0 de la Copa del mismo escenario con varias decisiones tácticas. Sólo para darse el gusto, el consuelo. El 1-1 del descanso acreditó que las modificaciones habían dado resultado.

Lamine Yamal cae ante la entrada de Nico González, que supuso la expulsión del defensa rojiblanco.

Lamine Yamal cae ante la entrada de Nico González, que supuso la expulsión del defensa rojiblanco. / Chema Moya / EFE

Sin nueve pero con control

La más llamativa fue la supresión de la figura del nueve -sin Ferran ni Lewandowski- coincidiendo con Simeone -sin Julián ni Sorloth- para que Dani Olmo ejerciera de sucedáneo. Pretendía sacar de sitio y de quicio a dos centrales que necesitan un nueve de referencia (Le Normand y Lenglet) y rellenar el centro del campo con más gente y más pases. El único precedente cultivaba esperanzas: fue el 5-1 al Betis de la pasada campaña. Las carreras del Atlético se redujeron una enormidad, del mismo modo que casi desaparecieron los resbalones de hace un mes.

El Barça detentó el control del choque en todo momento, y se mantuvo en pie, figurada y literalmente, liberado de la tensión que le habría generado la victoria del Madrid en Mallorca. No hubo síntomas de relajación, pero tampoco signos de estrés. Bien es cierto que el gol del empate de Rashford llegó un par de minutos después del tanto de Giuliano al colarse entre la espalda de Martín y la cara de João Cancelo, que ya se sabe que no es el más fiero del lugar.

Antoine Griezmann rebata a bocajarro a Joan Garcia, que detuvo el balón.

Antoine Griezmann rebata a bocajarro a Joan Garcia, que detuvo el balón. / Dani Barbeito / SPO

Lamine Yamal desbordante

La superioridad de Lamine Yamal sobre su par no se mantuvo tan claramente ante Ruggeri. La superioridad tenía que ser colectiva del Barça, que jugaba con uno más. Aunque a punto estuvo de truncarse al minuto de la reanudación, cuando Busquets Ferrer corrió a enseñarle la roja a Gerard Martín por un pisotón a Almada tras golpear el balón. Pero no jugó tranquilo el Barça, con el duelo crispado con los aspavientos de Simeone y su banquillo y los constantes choques de los rojiblancos en los balones divididos para forzar el sentimiento de equipo damnificado. Preocupa pensar el grado de erosión del tercer encuentro, que tendrá lugar en el Metropolitano.

Lamine Yamal se sintió responsabilizado y quiso decidir el partido. Era el hombre idóneo con su brillante regate; además, le arrancó una tarjeta muy pronto a Lenglet. El Atlético se encerró a defender el punto, con todos los jugadores detrás de la línea del balón. Rashford salió perdiendo al quedarse sin los espacios libres que tuvo en la fase inicial. Sin terreno para cabalgar, y la proximidad de Cancelo, pasó a ser únicamente un señuelo para abrir el campo. Pero en carrera seguía llegando Cancelo. La última llegada del luso revolcó por el suelo a un defensa y chutó al cuerpo de Musso, que esta vez rechazaba en una errónea dirección: al cuerpo de Lewandowski, que .

Ocasión de Fermín López ante el marco defendido por Juan Musso.

Ocasión de Fermín López ante el marco defendido por Juan Musso. / Dani Barbeito / SPO

La reivención de Flick no paró en todo el encuentro. Se lesionó Araujo y dio entrada a Bernal, desplazando a Eric desde el mediocentro al lateral; relevó al amonestado Fermín por Ferran, retrasando a Olmo al interior, y luego perdió a Bernal, moviendo de nuevo a Eric porque dio entrada a Kounde. El gol de Lewandowski le brindó un extraordinario alivio.

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