Champions | Barça-Real Madrid
El Camp Nou, un lugar donde (re)escribir la historia: "Este equipo se ha ganado el apoyo de absolutamente todo el planeta"
Hace 4 años el Barça logró romper el récord de asistencia (por primera vez) en un partido de fútbol femenino. Ahora, el conjunto de Pere Romeu vuelve al escenario donde todo cambió con un equipo mucho más maduro y el movimiento social que lo acompaña consolidado.

Las jugadoras del Barça celebran su victoria ante el Real Madrid en el partido del Camp Nou que supuso un récord de asistencia en 2022. / Alejandro Garcia / EFE

Alcanzar sueños es complicadísimo. Y, si ya es difícil que se cumplan después de años luchando por ello, repetirlo parece una quimera. Pero hay personas que están destinadas a reescribir la historia. El 30 de marzo de 2022 fue mágico. Y ahora, 4 años después, la intención es volver a conseguirlo. Hace casi un lustro, una primera vez de ensueño llenó los asientos del Camp Nou para ver un partido de su equipo femenino. Era un clásico de Champions y el Real Madrid sucumbió a placer de las azuglranas. La realidad es que el resultado fue lo de menos. Las 91.553 que asistieron no será lo que recordarán, sino más bien un día en que empezaron a cambiar para siempre los prejuicios de toda una sociedad.
"Significaba demostrar que no solo el club estaba comprometido con el equipo femenino, sino que la afición también iba a estar a la altura cuando realmente se la necesitara. Era una forma de responder, de implicarse y de enviar un mensaje claro de que no era una moda pasajera, sino un cambio real", explica Alex Carrasco, socio de la entidad. "La sensación general era que había mucho más en juego que un simple billete para las semifinales de la Champions; se trataba de prestigio, de reconocimiento y de hacer historia", añade el aficionado.
Había cierto sentido de responsabilidad. La apuesta en los despachos se había dado hace años, cuando el equipo inició su camino hacia la profesionalidad. El Camp Nou significaba consolidar lo logrado, pero para ello la gente tenía un papel clave. Abrir el estadio pero que no se llenara enviaba justo el mensaje opuesto al que quería el club. Por ello, el llamamiento a los aficionados se hizo de manera muy consciente. "Me esperaba que habría gente, pero no los que acabamos siendo, me sorprendió mucho ver las gradas tan llenas, y el momento especial de las jugadoras al final del partido dando la vuelta. Mi hermana se volvió loca gritando a Alexia. Ella era muy pequeña y nunca la había visto mirando a alguien con tanta admiración", recuerda Arlet, que vivió como muchos ese partido en familia.
Otro fútbol era posible
Crear referentes, darles a las niñas un espejo donde mirarse en femenino, también estaba en juego ese 30 de marzo. La mayoría de camisetas que llenaron el estadio llevaban el nombre de futbolistas del equipo masculino detrás, mientras que ahora, cuatro años después, ellas son las que ocuparán mayoritariamente ese lugar. "Decidimos ir porque se reunieron muchos factores que hacían que fuese un partido especialmente atractivo: el Barça despuntando en Europa, primera eliminatoria entre Barça y Real Madrid en Champions y en el Camp Nou… Además, consideramos que ya que el club daba el paso de abrir el Camp Nou para el femenino era importante que se demostrase que se pueden llenar estadios (y tanto que se demostró)", confiesa Julia, que repetirá este jueves en las gradas del feudo culé.
"Si sacamos pecho de ser las número uno en España y en Europa, hay que demostrarlo en momentos como este. No basta con decir que 'nosotros sí abrimos el Camp Nou para el equipo femenino' si luego no somos capaces de llenarlo. Por eso, si se abre el estadio —y si como afición pedimos que se abra—, debe ser con la intención de no dejar ni un solo asiento vacío", reivindica Alex que, por tema logísticos, no podrá asistir al clásico de este jueves. Un duelo donde se espera el aforo completo, con más de 60.000 entradas vendidas.
Y es que, ese día, 91.553 personas demostraron que otro tipo de fútbol era posible. "Recuerdo encontrarme con un Camp Nou completamente diferente al que estábamos acostumbrados a vivir en el fútbol masculino. Era otro tipo de público, otro ambiente, otra forma de animar y de entender el deporte. Se respiraba un ambiente mucho más familiar, con un respeto enorme hacia el rival y hacia todo lo que envolvía el partido. Diría incluso que ese respeto era llamativo porque prácticamente no se silbaba al rival, y eso que se trataba del Real Madrid. Este equipo se ha ganado el apoyo de absolutamente todo el planeta", cuenta al aficionado.
El Barça que pisó por primera vez el césped del Camp Nou tampoco ha cambiado tanto. Cierto es que algunas jugadoras se han ido, mientras otras han recalado en el vestuario. Lo que sí lo ha hecho es todo lo que rodea al equipo. Aquel 30 de marzo de 2022 brillaba el futuro que podían llegar a conseguir, los sueños que estaban empezando a cumplir. El equipo que va a salir al verde este jueves ya se ha consolidado y es mucho más maduro. Con un vestuario propio en el estadio azulgrana ya no vienen de prestado. No están de visita. Esta, también es su casa.
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