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Patinaje sobre hielo

Olivia Smart y Tim Dieck logran un histórico quinto puesto mundial en Praga

La pareja española deslumbra en el programa libre y muestra caminos inexplorados

Tim Dieck y Olivia Smart, tras completar su programa libre en el Mundial de Patinaje en Praga.

Tim Dieck y Olivia Smart, tras completar su programa libre en el Mundial de Patinaje en Praga. / MARTIN DIVISEK / EFE

Francisco Cabezas

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Olivia Smart, inglesa de Sheffield, una vez acabado el programa libre y callados los tambores de la banda sonora de Dune II, se ponía las manos en la cara. Estaba intentando no llorar, pero a duras penas lo conseguía. Su compañero, Tim Dieck, alemán de Dortmund, militar que no ejerce, reía mientras esquivaba algún que otro peluche lanzado desde la grada. Estaban convencidos ambos de que, a pesar de no conseguir medalla, habían roto fronteras para España, país al que representan tras ser nacionalizados por carta de naturaleza. Smart y Dieck completaron tanto su mejor actuación de siempre (206.37) como la de cualquier pareja que antes hubiera representado a España en un Mundial. Su botín, un quinto puesto.

Smart y Dieck ya habían dado un firme paso al frente cuando la noche del viernes alcanzaron los 81.06 puntos en la danza rítmica, avanzando a la jornada del sábado en sexta posición y finiquitando su mal fario con las rutinas del primer día, que siempre habían lastrado el resultado final. Aunque fue en el programa libre donde la pareja española expresó mejor que siempre su coordinación y elasticidad en un ejercicio que, además de ser el segundo mejor puntuado de la noche (125.31, sólo por detrás de los 138.07 de los campeones Laurence Fournier y Guillaume Cizeron), llevó al éxtasis a los 20.000 espectadores que poblaban el pabellón O2 de Praga. La música de Hans Zimmer en Dune II acompasó los movimientos de Smart y Dieck. Mientras la patinadora, brillante en la expresión artística, retomaba su característica pirueta por encima de la cabeza de su compañero, Dieck tiraba de oficio, muy concentrado otra vez.

El noveno puesto de Smart y Dieck en los pasados Juegos Olímpicos de Milán-Cortina quizá pudieran saber a poco, pese a colarse la pareja en el top-10. Pero, sin el estado de nerviosismo que suele acompañar a los patinadores en los JJOO (para muestra, el descenso a los infiernos entonces del triple campeón mundial Ilia Malinin, rey en Praga), el avance de la pareja española comenzaba a intuirse de manera clara.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante su programa libre en el Mundial de Praga.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante su programa libre en el Mundial de Praga. / MICHAL CIZEK / EFE

Llevan compitiendo juntos desde 2023 tras cruzar sus caminos en Canadá. Mientras Olivia Smart pudo recomponer su carrera tras romper con su anterior aliado deportivo (Adrián Díaz), Dieck hizo lo propio después de finalizar hace cuatro años su relación con Katharina Müller. Ni Smart ni Dieck parecía que podrían encontrar ya nunca a alguien que les descifrara sobre el hielo. En Praga, en uno de los momentos más emocionantes de sus vidas, demostraron una compatibilidad nacida desde el trabajo, siempre silencioso y frustrante en el patinaje, pero también desde la convicción de poder asentarse entre los más grandes.

Nadie pudo toser, eso sí, a la pareja francesa formada por Laurence Fournier y Guillaume Cizeron, que enlazó su oro en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina con el Mundial de Praga. Hace sólo un año que patinan juntos. Qué más da. Sumaron 230.81 puntos. Una barbaridad que sirvió para zanjar un Campeonato del Mundo en Praga que, lejos de servir como postre de relleno tras los Juegos, elevó el nivel competitivo y mostró caminos inexplorados para España.

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