Opinión | Apunte

Escritor
El Tour y el efecto mariposa

El ciclista esloveno Tadej Pogacar durante el Tour de Francia. / Pool Bernard Papon/Belga/dpa
Faltan 100 días para que comience el Tour de Francia. Faltan 100 días para que el Grand Départ, la salida, el momento culminante que hemos estado esperando todo un año, se haga realidad en Barcelona. Esta vez sí, la primera etapa se correrá en casa. Y la segunda y la tercera, hasta el Capcir. Y nos damos cuenta de que apenas faltan 100 días, que ya es primavera y que el glorioso mes de julio está muy cerca.
He estado en algunas carreras ciclistas de renombre. He visitado, por ejemplo, la zona reservada de La Volta y me he atrevido a subir a un coche para seguir una etapa, con una extraña sensación de placer y vértigo a la vez, de serenidad y de estruendo combinados, porque las bicis no hacen ruido (se deslizan en el murmullo del roce con el asfalto) y porque todo lo que las envuelve genera una efervescencia desmesurada.
También he estado en el campamento (¿se puede llamar así?) que el Tour montó en Girona en el 2009, esa maraña indescriptible de expectación y pedales, de reclamos publicitarios y mitos que se hacían carne y habitaban entre nosotros. Aquel cafarnaúm caótico que, de repente, tomaba sentido cuando los ciclistas se acuciaban ante la línea de salida, cuando una autoridad cortaba la cinta y cuando empezaban a correr como espíritus en celo en un recorrido que la organización calificaba como “tramo neutralizado” y que a mí me pareció una locura de kilómetros por hora. De ese contacto lejano con el Tour conservo un gorro de color amarillo, una mochila también amarilla y un ciclista de plástico en miniatura, con el jersey de líder, levantando el brazo derecho en señal de victoria.
Esta noche, en la noche de los 100 días, Doctor Prats estrenará la canción que será la banda sonora del Tour catalán. “Fresca, popular y pensada para cantar y bailar”, dicen. Pensada como la necesidad esencial de la bicicleta, que es moverse incesantemente por no caer. Es probable que suene como una rumba (nos tienen habituados), para reflejar lo que el grupo ya avanzaba en una pieza de hace tiempo: “Tu ritmo provoca un efecto mariposa”. Convivirá con el espacio sonoro que acompaña al Tour desde hace unos diez años, ese fragmento de sólo cuatro notas que avisa de la llegada de la Grande Boucle, un sintetizador que sintetiza y resume el espíritu de esta “cita con la historia”, como dice la página oficial, donde también se menciona que “los barceloneses la esperan con impaciencia y entusiasmo”. Cuatro notas que me evocan ese otro código sonoro, las cinco notas de los “Encuentros en la Tercera Fase” de Spielberg, la posibilidad de contactar con otro mundo.
Dentro de 100 días veremos enormes gallinas que pedalean y ciclistas gigantes que pedalean sobre gigantes bicicletas, y gorras de publicidad y camiones de propaganda y la hilera extraterrestre de autobuses, coches con bacas y motos a toda pastilla. Podremos explicar a los nietos que vimos cosas que "vosotros, los humanos, no creeríais". Vimos, el 4 de julio, dentro de 100 días, como el reino del amarillo tomaba posesión de las calles de Barcelona. La mariposa del Tour ha empezado a aletear.
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