Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

10 AÑOS SIN JOHAN

Entrevista con Bakero, uno de los capitanes del 'Dream Team': "Cruyff fue un visionario, un motor que te arrastraba"

El centrocampista vasco, uno de los líderes del vestuario, vivió la era Cruyff en el Barça desde el primer hasta el último día.

MULTIMEDIA: Los 14 momentos que marcaron la leyenda de Cruyff

Jose Mari Bakero y Johan Cruyff conversan en el vestuario del Barça.

Jose Mari Bakero y Johan Cruyff conversan en el vestuario del Barça. / V. ENRICH / Sport

Marcos López

Marcos López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Aquel vuelo a ningún lugar le acabó abriendo al Barça de Cruyff la puerta del templo de Wembley en 1992. Aquel cabezazo parecía imposible después de que la pelota lanzada con una precisión asombrosa por Koeman sobrevolara el cielo de Kaiserslautern durante un par de inacabables segundos. Saltó entonces José Mari Bakero para rematar el gol de su vida.

Y del pionero Barça que cambió la historia se creó en ese impresionante impulso que adquirió Bakero para superar, de manera increíble, a dos alemanes (Kranz y Scherr) que no entendían nada de lo que había pasado. Eran octavos de final y el equipo de Cruyff estaba al borde del abismo. Pero en ese vuelo no solo se comenzó a construir el 'Dream Team' sino algo más trascendente. Ahora, Bakero repasa para EL PERIÓDICO la primera década sin Johan.

Bakero se abraza a Cruyff en el homenaje al Dream Team que se tributó en el Camp Nu en marzo de 1999.

Bakero se abraza a Cruyff en el homenaje al Dream Team que se tributó en el Camp Nu en marzo de 1999. / JORDI COTRINA / NEGATIVO

-¿Qué le evoca Cruyff?

-Para empezar, dos cosas: convicción y personalidad. Convicción porque no es que tenía una manera de jugar sino que te enseñaba a jugar de una manera. Es distinto. Johan creó lo que se llama especialistas posicionales. Nos fue colocando en la orquesta a cada uno. A partir de ahí, la música comenzó a sonar.

-¿Por qué?

-Hay una cosa que me gusta mucho decir. Hay una frase de Picasso que es muy buena. 'Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban'. ¿Qué quiere decir? Que el que está viendo algo si tú no te lo haces tuyo los que están fuera ven al instante que no es algo tuyo. Entonces, nosotros veíamos en todo momento que lo quería Johan era realmente suyo.

Bakero contra el Kaiserslautern en la Copa de Europa, el 5 de novembre de 1991

Bakero contra el Kaiserslautern en la Copa de Europa, el 5 de novembre de 1991 / .

-O sea, ¿siempre fue auténtico?

-Lo de Johan no era robado ni copiado, siguiendo ese ejemplo de Picasso. Lo de Johan era su esencia. Y, además, tenía algo imprescindible para que se le viera auténtico.

-¿Qué era?

-Pues, personalidad. Ya lo dije antes. Tenía una personalidad arrolladora, tanto a nivel social, a nivel de directiva, a nivel de equipo. Eso le permitía decir cosas que escuchadas de otras personas tú no las creerías nunca. ¿Por qué? Porque tenía una convicción personal y una convicción deportiva. Y en Johan iba siempre junto.

-¿A qué se refiere?

-A qué otras personas, otros entrenadores actúan de una manera distinta en función de las circunstancias; Johan, no. Hay gente que se comporta diferente con la directiva y tiene una estrategia para conseguir las cosas. Johan, no. Tenía una idea de juego y una idea social, donde entraba la directiva, los jugadores, la prensa... Todos, vamos. Por eso, con esa convicción y esa personalidad, arrastraba.

Los jugadores del Barça celebran el gol de Bakero (en el suelo).

Los jugadores del Barça celebran el gol de Bakero (en el suelo). / .

-¿Fue el motor del cambio del Barça?

-Claro. Era un motor que te arrastraba. Un motor con una gran energía. Johan, además, lo que hacía en el fondo era ponernos a prueba a cada momento. Tenía una fuerza mental tan brutal que exigía al máximo. Te exigía y competía al límite. Lo hacía a nivel individual y nivel colectivo ¡Y en todos los aspectos! Era tan fuerte que no se cansaba nunca, que no se agotaba. Es verdad que luego, ya con el paso del tiempo, en el séptimo y octavo años pues evidentemente sí que notaba que no era como antes. Pero los cinco o seis primeros años fueron espectaculares en el sentido de que nunca lo veías débil.

-¿Nunca?

-Nunca. Y eso es dificilísimo en un club como el Barça. En la vida, también, claro.

-¿Cómo resistía?

-Por su convicción y porque tuvo la fortaleza de hacerlo pese a todos los problemas que tuvo al inicio. Johan sabía lo que nos quería transmitir. Y lo hizo, tanto personal como profesionalmente, por lo el equipo fue de menos a más. Ganamos primero la Recopa, luego la Copa del Rey, después la Liga y luego Liga y Copa de Europa.

Johan Cruyff fotografiado en la sede de su fundación en noviembre de 2009

Johan Cruyff fotografiado en la sede de su fundación en noviembre de 2009 / JORDI COTRINA

-Pero el camino no fue nada sencillo.

-Claro que no. En esos años donde hubo tantas dudas y tantas críticas con resultados complicados que le ponían en la picota durante mucho tiempo. Pero Johan se mantuvo firme siempre. Y cuando tú ves esa convicción sientes que él estaba creando un verdadero equipo. Éramos un grupo de jugadores alrededor de él que parecíamos como un clan. Íbamos con Johan porque nos transmitía esa fuerza. Al final, quien no quería, no podía seguirle. Se quedaba fuera. Eso fue algo muy duro para muchos compañeros que se tuvieron que ir del Barça. Pero él solo quería gente que compitiera a su manera.

-Usted venía de una personalidad dura y firme como la de Toshack en la Real Sociedad. Pero Cruyff era algo distinto, ¿no?

-Sí, son personalidades muy diferentes aunque tuvieran también algunos aspectos muy parecidos. Yo de Toshack siempre digo que era competir y vivir. Es decir, que le gustaba que tú pudieras disfrutar de la vida. Sabe, ¡el típico inglés! Nos íbamos una semana a Marbella y te dejaba salir por la noche. Johan era competir al máximo nivel y luego, en el plano del día a día, era más como un profesor.

-¿Y eso?

-Pues porque con Johan aprendías más cosas, tanto profesionales como personales. No era fácil, aunque ahora parezca todo muy bonito. Pero ese era el reto.

Alexanko y Jose Mari Bakero recordando la final de Wembley en 1992

Alexanko y Jose Mari Bakero recordando la final de Wembley en 1992 / JORDI COTRINA

-Además, con los dos primeros años, que estuvieron llenos de críticas, dudas, sospechas...

-No, no fue nada fácil. Y, además, tuve yo también muchísimas críticas en mi posición. Críticas muy duras, pero siempre sentí la confianza absoluta de Johan. Sentí y, por supuesto, vi ese apoyo total con la historia que se creó con lo de mi pase hacia atrás. En aquel vestuario había muchísimos líderes. Después, pasados los años, cuando hemos hablado con Zubi, con Alexanko, con Ronald, con Pep, con Txiki, con Eusebio, con Amor, con Michael, recordábamos la personalidad que había en ese grupo. Y Johan, que era tan inteligente, hacía pulsos cada día con todo el mundo con lo que él siempre decía del "control social" en el vestuario. Y de las 'vacas sagradas'. El que no seguía ese pulso, pues lo tenía difícil. Aunque Johan sabía elegir a los jugadores para aguantar esos pulsos. Al final, se soportaban y el equipo, y el club, claro, salían fortalecidos.

-¿Fue un cambio cultural?

-Hasta ese momento nadie se había atrevido a jugar así como nosotros. Me refiero aquí, en España. Y yo sentí ese respaldo, tanto personal como profesional, de Johan en momentos que no fueron nada agradables de vivir. Pero ahora, con la perspectiva que nos da tiempo, se ve como aquello, y no hablo de mi posición, fue el inicio de nuestro juego. Desde el balón y mucho más colectivo. Es un privilegio haber vivido esa transición.

-Más que transición fue una verdadera revolución.

-Lo primero que hizo Johan fue crear una mentalidad ganadora. Pero antes decidió hacerlo con lo que él llamaba 'los peloteros'. O sea, jugadores que querían la pelota, menos físicos, menos fuertes, pero con una decidida apuesta de jugar con el balón. Eso afortunadamente no solo ha trascendido al Barça, que ahora también sigue así, gracias al legado de Pep especialmente. Pero también ha trascendido a nivel mundial porque se vivió un 'boom' de una manera de jugar desde el punto de vista del balón. Johan fue un visionario. Anticipaba cosas que nadie había visto. Anticipaba y ¡provocaba, eh! ¡Provocaba! Solo quería gente mentalmente fuerte.

Johan Cruyff dirigiendo a los jugadores desde la banda

Johan Cruyff dirigiendo a los jugadores desde la banda / JORDI COTRINA

-Todo empezó con Cruyff

-Exacto. Fue un pionero. Ahí estaba la dificultad . Por eso, pasamos lo que pasamos. Pero el legado que ha dejado Johan al Barça y también a todos es fantástico. Además, aunque tuvo sus discrepancias con Núñez, creo que también es justo reconocer que el presidente creó La Masia. Hay gente que puede presumir de muchas cosas, pero yo creo que el Barça debe estar especialmente orgulloso de dos.

-¿Cuáles son?

-Una es su modelo de fútbol, que ha trascendido a todo el mundo, con matices, pero es un modelo que nació aquí. Y la segunda es que la escuela de fútbol más fuerte, más consolidada, más envidiada, diría yo, es La Masia. Todos la quieren imitar. Johan dejó un modelo universal. Eso es un legado increíble. Johan y Núñez, ¡ojo! La visión que tuvo el presidente hay que reconocérsela también.

Suscríbete para seguir leyendo