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Entrevista

Juanjo Brau, exfisioterapeuta del Barça: "Hay entornos de futbolistas que son tóxicos para ellos"

Tras 25 años en el Barça, siete de ellos como responsable de los servicios de fisioterapia del club, Brau publica el libro 'Lo que el fútbol no ve'

Juanjo Brau, exresponsable de los servicios de fisioterapia del Barça que trabajó en el club durante 25 años.

Juanjo Brau, exresponsable de los servicios de fisioterapia del Barça que trabajó en el club durante 25 años. / Ferran Nadeu

Jordi Grífol

Jordi Grífol

Barcelona
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Durante muchos años, hasta 2013, Juanjo Brau (Sant Vicenç de Castellet, 1964) fue la sombra de Leo Messi. Era el fisioterapeuta del FC Barcelona encargado de cuidar al mejor jugador del mundo. Ronaldinho, Neymar, Luis Suárez o Puyol, entre muchos otros, también han pasado por sus manos. 25 años trabajó Brau en el Barça desde que se incorporara al club en 1997, 18 en el primer equipo y siete como jefe del Departamento de Fisioterapia y Readaptación hasta su salida en 2021. Ahora, publica 'Lo que el fútbol no ve' (Ed. Magazzini Salani), un lúcido compendio de anécdotas y reflexiones para entender las lesiones y cómo se gestionan en el deporte de élite.

Escribe que hay que saber decirle las cosas al futbolista lesionado. ¿Costaba decirle no a Messi?

Messi es una figura totalmente distinta. Porque de Messi teníamos necesidad y había que estar muy alerta para gestionar cada situación. Cuando lo tenía en la camilla pasaban los jugadores y me decían 'para el domingo está, ¿no?', y solo si les decía que sí se quedaban tranquilos. Su sola presencia generaba cosas, tenerlo en el campo era una salvaguarda, descomprimía. Es difícil decirle 'no' a estos jugadores. Tienes que hacerlo solo cuando es realmente inevitable y no de golpe, hay que gestionar ese no. Decir que 'sí' lo sabe hacer todo el mundo.

Durante un tiempo incluso viajaba con la selección argentina. Explica que se sentía un funambulista.

Me veían casi como a un fiscal. Tenía que estar allí dentro sin invadir y sin que me vieran como un enemigo. Queríamos controlar lo que pasaba porque era nuestro jugador franquicia, nuestro patrimonio. Sin Leo no hubiéramos ganado todo lo que ganamos, había que cuidarlo.

Deja de trabajar directamente con Messi a finales de 2013. ¿Eso le afectó?

No, al contrario. Fue una liberación y creo que fue bien para todos porque llega un momento en que se comprime mucho todo y se convierte en un coste personal. Y cuando ves que todo aquello ya no irá a mejor y el coste personal es elevado, simplemente hay que decir basta.

Leo Messi junto al preparador físico Juanjo Brau en un entrenamiento en la Ciutat Esportiva en 2012

Leo Messi junto al preparador físico Juanjo Brau en un entrenamiento en la Ciutat Esportiva en 2012 / MIGUEL RUIZ/FCBARCELONA

Cuando aumentan las lesiones, más en un club como el Barça, las críticas al staff son recurrentes. ¿Cómo vivió eso durante 18 años en el primer equipo?

Me acostumbré porque sabía que era intrínseco a mi trabajo. Lo que no me gustaba era que muchas veces las cosas estaban tergiversadas. Detrás de este tipo de informaciones siempre hay algún interés. Perjudican a los de dentro, pero benefician a alguien.

"Lo peor que le puede pasar a un equipo es cambiar constantemente de staff"

Juanjo Brau

Explica que no se sabe a ciencia cierta por qué un jugador no se lesiona. ¿Se puede explicar, en cambio, por qué un equipo acumula muchos lesionados a la vez?

Debería poder explicarse. Las lesiones son multifactoriales, lo que pasa es que si hay recurrencia hay que analizar el por qué. Lo peor que le puede pasar a un equipo es cambiar constantemente de staff, porque cada uno viene con su método. En el Barça, yo siempre he abogado por que haya una estructura de club y que el staff médico y los preparadores físicos sean del club y se formen en la base. Así ocurrió en la época gloriosa con Guardiola. Cuando vino Xavi, rompió esa línea y nos cambió a todos los que estábamos dentro para traer otra estructura, que volvió a cambiar cuando fue despedido. Esto no tiene sentido y perjudica mucho más de lo que beneficia.

¿Por qué?

Porque, como estamos viendo ahora, el Barça está formado por muchos jugadores de la cantera. En la base hay una estructura de entrenamiento que se rompe al llegar al primer equipo si no hay una línea continuista. En un club como el nuestro, con una filosofía muy determinada y jugadores de la casa, tiene que haber una línea continuista. Puedes tener el entrenador que quieras, con su staff, pero no puedes estar cada año o cada dos cambiándole la estructura física a los jugadores.

"Hay entornos de futbolistas que son tóxicos para ellos; cuando un jugador está lesionado es muy vulnerable"

Usted llega al primer equipo en 2004 porque justo ese año cuatro jugadores se rompen los cruzados [Motta, Gabri, Edmílson y Larsson].

Prácticamente se rompieron los cruzados todos ellos en un período de cinco o seis semanas. En ese momento, como el primer equipo necesita más gente, se produce una reunión con Txiki Begiristain y los jugadores piden que tanto un compañero mío como yo, que estábamos en el fútbol base, subamos para ayudar. Y allí nos quedamos. Estas son las cosas que me he llevado de mi paso por el Barça, que no provoqué nada y que fueron los jugadores los que pensaron que era la persona ideal al haber estado con ellos en la base. Mi manera de entender el Barça siempre ha sido desde el sentimiento de pertenencia. Yo por mi club lo daré todo, aquella hora de más, aquella tristeza de más, aquella alegría de más.

Dice que lo más difícil para un fisioterapeuta en la élite es gestionar.

Totalmente, y cada vez lo tengo más claro. Hay entornos de futbolistas que son tóxicos para ellos. Cuando un jugador está lesionado es muy vulnerable y lo primero que tiene es prisa, si le llegan mensajes diferentes se agarrará al que más le favorezca, aunque no sea el que le beneficia. Tienes que luchar contra todo eso. Es importante que el jugador conozca su cuerpo, porque al final las decisiones las tomará él, que es el epicentro de una lesión.

Muchos de los jugadores tienen su propio equipo de fisios.

Esto, que siempre he pensado que puede favorecer al jugador, a veces no lo beneficia, sobre todo cuando no hay la suficiente comunicación. El jugador lesionado tiene que recibir un mensaje común. En el momento en el que tiene dos mensajes, lo has matado, porque no tiene la capacidad de escoger cuál es el mejor. Si yo le digo que tiene para tres semanas y su fisio personal le dice dos, él se agarrará a las dos semanas, aunque no sea lo metódico.

Juanjo Brau, exresponsable de los servicios de fisioterapia del Barça que trabajó en el club durante 25 años

Juanjo Brau, exresponsable de los servicios de fisioterapia del Barça que trabajó en el club durante 25 años / Ferran Nadeu

Los jugadores cada vez juegan más partidos.

La carga de competición es un factor de lesiones brutal, el más determinante. Esto solo lo pueden parar los jugadores, pero es muy complicado porque hay intereses económicos muy grandes. El jugador hoy día está sometido a una carga que le dificulta más la recuperación, además de que la carga física es mucho más alta que la de hace diez años.

Escribe que si un jugador de 18 años lleva el peso de un equipo eso le acaba pasando factura. ¿El aficionado del Barça debe inquietarse por Lamine Yamal?

Yo siempre he querido poner mucho énfasis en el tema emocional. Los clubes no tienen una estructura para rebajar la carga emocional de un jugador y es algo fundamental, no estamos prestando atención a la salud mental. Ahora hablan de ello Morata, Araujo... pero es que hay mil sufriéndolo. Hay veces que a un jugador quizá le iría mejor hacer una sesión con un psicólogo que entrenar, porque una carga emocional alta también es un factor de riesgo de lesiones. Actualmente, el jugador está altamente expuesto y lo lee todo. El que diga que no, miente.

Usted mismo reconoce haber necesitado un psicólogo en sus últimos dos años en el club.

Sí, necesité ayuda para acabar en las mejores condiciones. Fue un momento complicado, el Barça era caótico en la última época de Bartomeu, con entornos muy difíciles y cosas que no podía controlar y que fueron un desgaste para mí. Dentro del vestuario tuve que coger más responsabilidades de las que me tocaban y eso me pasó factura. El club me estaba haciendo perder la salud y, en ese momento, ya no estaba dispuesto a eso y decidí que mi etapa se había terminado, también porque Xavi decidió traer a gente de su confianza.

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