MUNDIAL DE MOTOGP
Jorge Martín, de no creer en Aprilia a creer en la Biblia
Primero regresó el campeón de siempre, Marc Márquez (Ducati) y, ahora, está de regreso el campeón de 2024, Jorge Martín. El Mundial de MotoGP está de suerte. 'Martinator' ya ama a su Aprilia y, además, refuerza su mente leyendo la Biblia.

Jorge Martín (Aprilia), feliz en el podio de Brasil. / APRILIA RACING TEAM

Es la vida. La de cualquier persona, la de cualquier deportista. Del cielo al infierno, de lo más celestial a lo más duro. Del imposible a la conquista. Si la vida de Marc Márquez (Ducati) alcanzó, el pasado año, el momento más espectacular de su brillante carrera deportiva al conquistar, de nuevo, el título mundial de MotoGP tras un puñado de años de sufrimiento duro, durísimo, tremendo, la transformación que ha experimentado el madrileño Jorge Martín (Aprilia) es también tremenda y admirable.
El 25 de junio del pasado año, en pleno ‘paddock’ de la ‘catedral’ de Assen, en los Países Bajos, Albert Valera, manager de ‘Martinator’, anunciaba que el piloto madrileño, con contrato con Aprilia por dos temporadas (2025 y 2026), “estaba totalmente libre, esperando ofertas para el 2026 y, sí, en efecto, Honda es una opción”. El ‘paddock’ no le creyó. Aprilia, ni se inmutó. Y la organización del Mundial dijo que allí no se movía nadie y que Martín debería de cumplir sus dos años con la firma de Noale.

Jorge Martín y Marco Bezzecchi, líder de Aprlia, en el podio de Goiania. / APRILIA RACING TEAM
Martín no quería esa Aprilia. Le temía. Se había hecho daño. La detestaba, Quería cambiar. Los jefes de Noale, con Massimo Rivola a la cabeza, hicieron oídos sordos al órdago lanzado por Martín y ‘Martinator’ no tuvo más remedio que quedarse. Ahora, dicen, que ya ha firmado por Yamaha para los siguientes dos años (2027 y 2028), pero nadie anuncia nada.
Después de meses y meses de sufrimiento, después de un montón de lesiones, de operaciones, de rehabilitaciones, de gimnasio, de meditación, de psicólogos, de fuerza mental y física, Martín ha vuelto a las andadas y ahí está, segundo del Mundial de MotoGP, pegadito al italiano Marco Bezzecchi, líder ahora de la factoría italiana. El doblete logrado por ambos en Goiania (Brasil) demuestra el tremendo poder que ha atesorado Aprilia.
Martín adora, ahora, a Aprilia. Reconoce que aún le falta un poco, no mucho, para ser el que fue, en 2024, cuando quedó campeón del mundo con Ducati tras un tremendo duelo con el italiano ‘Pecco’ Bagnaia (Ducati). “A nivel de pilotaje, estoy tan bien o mejor que en 2024. Me faltan cositas, pero con la ayuda de Marco, que lo tiene todo por la mano y la familia Aprilia, creo que pronto volveré a ganar carreras, estoy seguro”.
‘Martinator’ ha pasado de no creer en Aprilia a adorarla. Y también ha empezado a creer, bueno, ya creía, fijo, en Dios. “El último libro que estoy leyendo es la Biblia, pero no sé si es eso lo que me está haciendo ir tan bien, tan deprisa, aunque siempre, siempre, hay que creer en algo más allá”.
“El último libro que estoy leyendo es la Biblia, pero no sé si es eso lo que me está haciendo ir tan bien, tan deprisa, aunque siempre, siempre, hay que creer en algo más allá”.
El piloto madrileño ha vuelto a confiar en sus sensaciones. “Llevo ya un par de años haciéndolo, no me fijo tanto en ‘quiero ganar, quiero hacer segundo o quiero ser quinto’. Me fijo en las sensaciones. El sábado, en la ‘sprint’, en Brasil, tuve buenas sensaciones, sí; el domingo, intenté mejorarlas. Cuando me ha pasado Pedro (Acosta) en carrera, he pensado ‘Jorge, ahora sí que tienes que empezar a espabilarte porque si no se te escapa la oportunidad’. He pasado a Pedro; luego, se han ido largos (Marc y ‘Diggia) y he aprovechado ese huequín; estaba listo para empezar a apretar. A partir de ahí, no miraba ni la pizarra, empezaba a ser constante cada vuelta”.
El fin de semana brasileño de Martín, en un trazado nuevo para todos e imprevisto (“la pista estaba tremendamente delicada, se rompía poco a poco”), ha sido impecable, tanto que hasta pensó que podía ganar la carrera. “Hubo un momento en el que quizá he empezado a pensar en la victoria, cuando le recuperaba, poco a poco, a Marco. Me dije: ‘Ahora me encuentro mejor, voy a por ello’. Pero un susto, otra vez, en la 10 y dije: ‘Es mejor acabar, puntitos’”.

Jorge Martín (Aprilia), alegre en Brasil. / APRILIA RACING TEAM
Y, 490 dias después, después de aquel brillante 2024, Jorge Martín se ha abrazado a la Aprilia, la misma moto que, cuando él la detestaba, no quería ni verla, ni acercarse, ‘Bezz’ ya estaba ganando carreras y convirtiéndose en un ganador permanente, capaz de vencer en las dos últimas carreras de 2025 (Portugal y Valencia) y en las dos primeras de este sorprendente 2026, Tailandia y Brasil.
“Esto solo acaba de empezar, para todos, pero mejor arrancar así como hemos arrancado las Aprilia, que con problemas”, comenta Martín, que está convencido de que, ahora sí, la unión con la “familia Aprilia” es total. “Para intentar derrotar a Marc (Márquez), Marc y yo tenemos que ayudarnos, eso está claro, pero Ducati siempre estará ahí y nosotros no vamos a bajar los brazos”.
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