Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

LA SEMANA GRANDE DEL META

Joan Garcia entra hoy en otra dimensión: estrella del Barça y llega, al fin, a la selección

La crónica: Un cabezazo de Araujo evita el sofocón del Barça ante el Rayo (1-0)

La contracrónica: El regreso de Ronaldinho y la heroicidad de Joan Garcia

Las reacciones: Íñigo Pérez, sobre la actuación clave de Joan Garcia: "Que pena que haya fichado por el Barça"

Joan García es atendido durante el partido de liga contra el Rayo Vallecano

Joan García es atendido durante el partido de liga contra el Rayo Vallecano / JORDI COTRINA

Marcos López

Marcos López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

"Para eso lo trajimos", dijo Hansi Flick al ser cuestionado por la prodigiosa actuación de Joan Garcia ante el Rayo. Prodigiosa porque sostuvo y le dio el triunfo al Barça en una mala tarde dejando tres paradas extraordinarias, manteniendo la portería a cero (suma 12 en las 23 jornadas de Liga que lleva) y transmitiendo, sobre todo, una sensación de inmensa protección.

Un portero, de 24 años, que vive su semana grande, alistado por Luis de la Fuente para la selección, obligándole incluso a una inusual convivencia de cuatro metas en una convocatoria. Algo nunca visto.

Protección ofrece Joan Garcia para sus compañeros, que se asustaron el pasado miércoles cuando se echó la mano a su gemelo izquierdo -idéntica cara de preocupación al pedir auxilio médico en el minuto 20-, y protección para un Barcelona que ha encontrado un guardián perfecto. Aunque luego no quiso confirmar que había buscado ese parón para que le diera tiempo a Raphinha a colocarse unas nuevas botas. Se lo preguntaron al meta, pero esbozó una sonrisa y no dio pista alguna.

Cuatro tiros, cuatro paradas

No hay nadie en la Liga que mantenga su casa tan cuidada, con unas estadísticas asombrosas: 63 paradas, 79% de acierto y, además, 89% de acierto en el pase. O sea, un portero con pies, es paciente en la elección de conectar con el defensa más adecuado, y con manos poderosas, que resisten firmes disparos de todo tipo.

Y sino que se lo pregunten a Carlos Martín, el jugador rayista, que topó con su cuerpo a los 50 segundos de partido cuando tenía el gol más fácil de su vida. O cuando Álvaro García, ya en la segunda mitad (m. 61), soltó un zapatazo que encontró respuesta en un plástico, y a la vez, efectivo vuelo de Joan Garcia.

Nada comparable, sin embargo, a la parada poco académica, pero tremendamente felina y llena de intuición con la que repelió el cabezazo de Unai López a la salida de un córner del Rayo (m. 62), que se frustraba cada vez que se asomaba al área azulgrana.

"Es una pena que Joan haya fichado por el Barça"

Íñigo Pérez

— Técnico del Rayo Vallecano

Y en el último suspiro, De Frutos soltó un venenoso derechazo (m. 89) que halló otra rápida respuesta del meta del Barça, un portero que no ha sentido, en ningún momento, la presión que irradia ese cargo. O sea, cuatro tiros a puerta del Rayo; cuatro paradas de Joan. "Es una pena que Joan haya fichado por el Barça", confesó Íñigo Pérez, el técnico rayista.

Joan García se dirige al árbitro Adrián Cordero

Joan García se dirige al árbitro Adrián Cordero / JORDI COTRINA

Juega en el Camp Nou como si llevara toda la vida cuando, en realidad, apenas ha estado ahí cinco meses. Antes jugó en Montjuïc. Pero él ha sabido construir un hogar confortable, a pesar de que ha tenido que reinventarse como guardameta, acostumbrado como estaba a vivir más protegido.

Joan García despeja el balón en una de las múltiples intervenciones de la tarde contra el Rayo

Joan García despeja el balón en una de las múltiples intervenciones de la tarde contra el Rayo / JORDI COTRINA

Solía tener en el Espanyol más defensas a su alrededor. En el Barça, en cambio, los tiene, pero lejos, muy lejos, de su área de influencia. A veces necesita prismáticos porque habitan, como le ocurrió el domingo, a 50 metros. Pero él no se deja impresionar por esa enorme distancia. Juega tranquilo, consciente, además, de que no se desconecta de los partidos.

Las 'paradas invisibles'

Ni al inicio cuando el Rayo copió la táctica del Newcastle para castigar la espalda de los laterales. Ni al final cuando tiene que aguantar con sus manos a un Barça desfigurado en lo físico, sin energía alguna.

A Joan Garcia se le ve en cada partido las paradas que se ven. Y las que no deja que no se vean, sobre todo en esos centros laterales donde interpreta con astucia la velocidad y dirección del balón para evitar el remate de los delanteros. Intuye la trayectoria y aborta el peligro antes de que sea irreversible. Son acciones casi invisibles, pero casi de idéntico valor para un equipo, el Barça de Flick, que vive casi siempre en la cornisa.

Cuando está a punto de despeñarse aparece la figura de Joan, que se ha instalado en esa portería que devoró a tipos más ilustres en su momento (Vitor Baía es el caso más sintomático) con una naturalidad aplastante.

Joan García detiene un balón durante el partido contra el Rayo Vallecano

Joan García detiene un balón durante el partido contra el Rayo Vallecano / JORDI COTRINA

Lleva Joan una semana de ensueño. Tres partidos en el Camp Nou, tres victorias, ha superado un susto de lesión que se quedó en nada, es líder de la Liga y en cuartos de final de la Champions (ha debutado en este torneo sin vértigo alguno aunque los azulgranas no han dejado su portería a cero en ninguno de los 10 encuentros), con España mirándole ya de otra manera.

Pudo, y mereció ir con la selección, siendo el meta más decisivo de la Liga cuando vestía la zamarra del Espanyol durante la pasada temporada. Pero ha necesitado venir al Barça, previo pago de 27 millones de euros -precio fijado en su cláusula de rescisión-, para entrar en una nueva dimensión, provocando que De la Fuente se invente la fórmula de los cuatro porteros con España para evitar la injusticia histórica de dejar a Joan en su casa.

Suscríbete para seguir leyendo