Andà p'alla, bobo
‘Txingurri’ recupera la bici y la cámara de fotos

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

No le digan nada. Ernesto Valverde (Viandar de la Vera, Cáceres, 1964) no tiene consuelo para sus cosas. Es más, ni le apetece compartirlas. No solo los consuelos, no, ni siquiera las alegrías. Bueno, sí, hay una alegría que sí. Hay quien asegura que hacía años, décadas, vidas, que no lo veían tan feliz como el día que conquistó, en 2024, la Copa del Rey, ‘su’ Copa del Rey, 40 años después de la última.
Fue el ‘Txingurri’ quien sacó, de nuevo, la Gabarra a la ría y, por tanto, ese es un logro que, tras 502 partidos con el Athletic Club (nadie le ha entrenado tanto) y un adiós nada más y nada menos que en el majestuoso Santiago Bernabéu, tendrá, seguro, sobre su mesita de noche. Nooooooooo, tranquilos, Valverde no haría algo así, nunca.
Valverde dejará el Athletic Club tras cumplir su tercera etapa, a la que llegó por consenso, no podía ser de otra manera, de la mano de los dos candidatos a la presidencia Jon Uriarte y Ricardo Barkala, y establecer conquistas como entrar en la Europa League, la Champions y conquistar esa preciosa Copa, marca de la casa, aspiración eterna del Athletic Club, que tiene (casi)imposible alcanzar LaLiga, mientras continue defendiendo, con orgullo, su manera de entender el fútbol, su especial y admirable idiosincrasia.

Ernesto Valverde explica una de sus exposiciones. / INMA BARRIO
Nadie sabrá, nunca (bueno, los más suyos, sí), si el ‘Txingurri’ está afectado por esta última despedida. La ha manejado él, como suele manejar sus cosas. Él ha marcado el tiempo y ha terminado anunciándolo con un video íntimo y una visita al vestuario de Lezama. ¿Lo sabía todo el mundo? Lo sospechaba todo el mundo, pero nadie ha recibido más cariño (nadie habla de devoción), en la ‘catedral’ como Ernesto Valverde, que siempre fue, cómo no, uno de los suyos.
Valverde camina con zapatos de gamuza, está hecho del material con el que se hace los sueños y jamás, nunca, se ha apropiado de las conquistas de sus clubs, equipos y títulos que ha atesoraro. Jamás. Nunca. Ni lo hará. No lo necesita.
El ‘Txingurri’ pretende que los demás creamos que tiene una vida al margen del fútbol. Lo pretende. Hay gente que se lo cree. Y otros, no, tanto. A Valverde le interesa la vida, la fotografía ¡vaya que sí!, la literatura, viajar, los paisajes, los amigos (pocos), la bici ¡le encanta la bici!...pero solo piensa en fútbol.
“Me gustan las fotografías que te dan un puñetazo en la cara, que te golpean. Prefiero las imágenes duras que blandas. Me encanta que la gente se sorprenda ante una foto mía y me digan: ‘¡Joder, tío!, esta foto es impactante, diferente’. Igual no esperaban esa dureza en mí".
Y, cuando hablo de fútbol, no me refiero a la parafernalia, al entorno del balompie, que (casi) desprecia; no, hablo del vestuario, de los futbolistas, de los partidos, de las alineaciones, de la piazarra, de los retos, del fútbol auténtico. A eso sí juega e, insisto, disimula.
Ese Valverde se guarda sus secretos y comparte poquísimas cosas. Solo cuando le hablas de fotografía, que tiene algo abandonada y ¡ojalá! recupere este mismo verano, se suelta y te asegura, con razón y enorme lucidez, que “no me gustan las fotos complacientes, demasiado amables. Un paisaje precioso, vale, estupendo, pero visto uno, vistos todos”.
“Me gustan las fotografías que te dan un puñetazo en la cara, que te golpean”, sigue explicando el ‘Txingurri’, que empezó con cámaras analógicas, pero ya ha caído en la tentación del digital, también le ha empezado a gustar el color, cuando él amaba desesperadamente el blanco y negro, compartiendo, tal vez, la tesis de papá Pérez de Rozas de que “la vida es en color, pero las fotos han de ser en blanco y negro”.

Foto de una de las muchas aficiones que se entretiene a fotografiar el 'Txingurri'. / ERNESTO VALVERDE
“Prefiero las imágenes duras que blandas. Me encanta que la gente se sorprenda ante una foto mía y me digan: ‘¡Joder, tío!, esta foto es impactante, diferente, sorprende’. Igual no esperaban esa dureza en mí, en alguien que es futbolista y/o entrenador y se mete a fotógrafo, pero me gustan las fotos que te ponen tenso, en guardia». Esa es, ya ven, su auténtica forma de pensar.
Valverde dejará el Athletic Club y volverá a disfrutar de los suyos, de sus cosas, de esas que pretende que los demás consideremos más importantes que su profesión. Y lo hará orgulloso (aunque siga sin contárselo a nadie) de haber vivido con intensidad otra etapa en el Athletic Club, disfrutar del mejor San Mamés, convertir en futbolistas a chicos de Lezama y, sobre todo, haber sacado la Gabarra a la ría y, más que eso, haber lanzado a dos millones de ‘leones’ a la calle e, incluso, despertar esa única y exclusiva locura a una nueva generación de jóvenes que había oído hablar a sus padres y abuelos de esa fiesta, pero jamás la habían disfrutado.
Puede que el ‘Txingurri’ pierda algo con esta nueva despedida; pero más pierde el Athletic Club. Pierde a uno de los suyos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Llega a España concizumab, la primera terapia para todos los tipos de hemofilia que padecen 3.000 españoles
- El juez ordena a la Guardia Civil que localice al cantante Francisco por un pleito por impago de la pensión a su hija
- Un equipo médico de Barcelona regenera el tendón de Aquiles sin cirugía mediante células madre cultivadas: 'Permite al paciente andar sin yesos ni férulas
- Los italianos ya compran más viviendas que los marroquíes: representan el 11,8% de las compraventas realizadas por extranjeros residentes en Catalunya
- La CIA aconsejó al Pentágono y la Casa Blanca tener bases en España por su 'evidente importancia para la defensa occidental
- Los funcionarios de los ayuntamientos quedan excluidos de la reducción general de jornada a 35 horas semanales
- Una mujer de 80 años con escoliosis severa se recupera tras una intervención pionera en Barcelona: 'A los pocos días ya andaba
- Aarón Martínez, el adolescente que hace arte con un boli Bic, estrena su primera exposición