Osasuna - Girona (1-0)
Un gol de Budimir acaba con la resistencia del peor Girona de 2026
El tanto del croata dio el triunfo a Osasuna ante el equipo de Míchel, que se mantuvo con vida solo gracias a las paradas de Gazzaniga.

Budimir remata ante Gazzaniga en el partido de este sábado en Pamplona. / EFE/Jesus Diges / EFE
El Girona no hizo méritos para ganar en Pamplona. Tampoco para empatar. Y eso que estuvo cerca de lograrlo este sábado en El Sadar en un partido en el que Gazzaniga mantuvo con vida a los de Míchel hasta prácticamente los últimos diez minutos (1-0). El peor Girona de este 2026 protagonizó un partido muy gris ante un Osasuna que lo superó en todo: agresividad, intensidad, fútbol y goles. Bueno, gol, porque el partido se decidió gracias a un tanto de Budimir (m. 80) que acabó con el muro que había construido Gazzaniga en su portería.
El argentino había detenido todos y cada uno de los intentos de los navarros, que no fueron pocos, sobre todo de Víctor Muñoz, un avión que fue una pesadilla para los gerundenses. No fue suficiente con Gazzaniga, porque el resto no estuvo a la altura. La derrota, incontestable, acerca el descenso a seis puntos y hace poner los pies en el suelo a quienes soñaban con objetivos mayores. Lo peor no es perder, sino hacerlo con una sensación de inferioridad tan clara como la que mostró el equipo catalán.
Vitor Reis, única novedad
El mensaje contundente y repetitivo de Míchel de no mirar la clasificación hasta alcanzar los 42 puntos hay quien se lo cree y quien no, los más valientes. Viendo el partido de Pamplona, habrá que hacerle caso. La dinámica con la que el equipo llegaba a El Sadar era muy positiva gracias a la victoria contra el Athletic (3-0) y la sensación de solidez que había adquirido el equipo en este 2026. El peligro del descenso estaba y está, claro, hasta que no sea matemático, pero ver que las plazas europeas no están tan lejos también es un premio muy tentador.
Sobre todo para la afición, que quiere soñar. En el vestuario, Míchel se encarga de que esa euforia no entre, o al menos la controla, consciente de lo mucho que se ha sufrido para llegar hasta aquí. El tramo decisivo de la temporada comenzaba en una plaza siempre complicada como Pamplona, donde, eso sí, todos eran conscientes de que una victoria impulsaría al equipo hacia la ilusión. Para intentarlo, el técnico solo introdujo un cambio en el once: el regreso de Vitor Reis por Francés. El resto, los que derrotaron al Athletic, con Joel Roca en la izquierda y Ounahi en la mediapunta.
Víctor Muñoz, peligroso
Como lobos salieron los jugadores de Osasuna, que devoraron a los gerundenses en unos primeros minutos en los que, si no se adelantaron, fue gracias a Gazzaniga. Con dos marchas menos que los navarros, el Girona se veía desbordado de arriba abajo ante las embestidas de los locales, que rozaron el gol en dos acciones de Víctor Muñoz que resolvió el portero argentino con dos grandes intervenciones, la segunda espectacular, abajo junto al poste. El Girona estaba grogui, rozando el KO técnico, mientras Gazzaniga mantenía vivo al equipo.

Víctor Muñoz se intenta escapar de Tsygankov en Pamplona. / EFE/Jesus Diges / EFE
El guardameta rojiblanco tendría que volver a aparecer antes del descanso para desviar un cabezazo de Boyomo tras un córner. Los aficionados de Osasuna volvían a llevarse las manos a la cabeza al ver que el premio no llegaba.
Mientras tanto, Míchel observaba resignado desde el banquillo. Por dentro debía estar sufriendo, porque lo que veía no le gustaba nada y tenía que contenerse para no reprender a sus jugadores. Aunque parecía increíble, se llegó al descanso sin goles. El balance ofensivo del Girona era tristísimo: una sola llegada al área local en forma de centro tímido de Rincón sin rematador.
Echeverri por Joel Roca
Había que hacer algo para cambiar un guion que apuntaba a ver cómo un equipo muy pequeño era devorado por uno mucho más grande. La esperanza era que el marcador no se había movido y quedaban 45 minutos para ver si el partido cambiaba. Joel Roca por la izquierda llegó un par de veces con cierto peligro y Ounahi dejó solo a Vanat, aunque forzado, sin poder rematar. Tímidamente, el Girona despertaba. Había igualado la intensidad de Osasuna y empezaba a mover el balón con cierto ritmo. Míchel movió el banquillo e hizo entrar a Echeverri por Joel Roca, desplazando a Ounahi a la izquierda.
El equipo ya no sufría tanto porque Osasuna había bajado el ritmo, pero Víctor Muñoz seguía siendo una amenaza constante. El extremo volvió a poner a prueba a Gazzaniga: primero con un disparo raso con la izquierda que detuvo con las manos y, un minuto después, desde la derecha, con un cañonazo que el argentino desvió a córner con la punta de los dedos.
Premio para los navarros
Osasuna volvió a acelerar y, ahora sí, encontró el premio. No gracias a Víctor Muñoz, sino al de siempre, Budimir. El delantero croata remató perfectamente un centro de Kike Barja desde la izquierda que entró lejos del alcance de Gazzaniga.
El 1-0 hacía justicia a un partido en el que el Girona evitó perder el golaveraje gracias a otra parada de Gazzaniga a Raúl García. Incluso se quedó corto el castigo para un Girona que ve cómo el descenso se acerca a seis puntos.
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