ENTREVISTA
Audrey Pascual, ganadora de cuatro medallas paralímpicas: "Siempre he buscado mi propia manera de hacer lo que los demás hacían"
La esquiadora madrileña de 21 años, nacida sin tibias por una malformación, luce los dos oros, la plata y el bronce conquistados en Milán-Cortina 2026 mientras asume la responsabilidad de ser un referente para otras personas con discapacidad

Audrey Pascual, durante la entrevista en la sede de Prensa Ibérica en Madrid. / José Luis Roca

Audrey Pascual (Madrid, 2004) llega a la redacción de EL PERIÓDICO acompañada de su madre, radiantes ambas de felicidad, y con sus cuatro medallas paralímpicas, dos oros, una plata y un bronce, en una mochila. Nació sin tibias debido a una malformación llamada agenesia bilateral que no le ha impedido brillar en esquí y surf adaptado.
"Siempre he sido muy cabezona, si me decían que no podía hacer algo, más me molestaba y más iba a por ello", resume la esquiadora madrileña sobre sus 21 años de vida, muy consciente y responsabilizada de que sus éxitos ya no son solo suyos, sino que se han convertido en fuente de inspiración para otras personas con discapacidad.
¿Qué piensa hacer con los 266.000 euros de premio por sus cuatro medallas?
Mira, no quise ni saber cuánto era el premio, porque me dijeron que me iba a asustar y que no lo mirara antes de competir. Es una locura y está muy bien que se hayan igualado los premios por las medallas olímpicas y las paralímpicas, porque todos somos deportistas y nos cuesta el mismo sacrificio y entrenamos las mismas horas. Tanto dinero me ha pillado un poco desprevenida, todavía no sé qué voy a hacer con él. Ahorraré, invertiré… No lo sé.

Audrey Pascual, durante la entrevista en la sede de Prensa Ibérica en Madrid. / José Luis Roca
¿Le ha dado tiempo a asimilar todo lo que ha vivido en Milán-Cortina?
Allí estás un poco en una nube, sin saber muy bien lo que pasa en España. Yo sabía que mi gente más cercana me estaba siguiendo, pero no me imaginaba el recibimiento que tuve al llegar aquí y la repercusión que iba a tener. Cuando estaba ahí ya me di cuenta de que mi móvil estallaba y hasta tuve que apagarlo, porque me estaba volviendo loca, pero al llegar a Barajas esperaba a mis amigas y poco más. Al ver a tanta gente no tan cercana a mí, a tantos medios… Ha sido espectacular, estoy muy agradecida.
No estaba preparada.
Cuando vas a unos Juegos, entrenas para estar preparada física y mentalmente para ellos, pero… O sea, siempre se lo digo a mis entrenadores, yo estoy acostumbrada a que nadie me haga caso. Yo nunca había competido con gradas, los deportes paralímpicos de invierno siempre están en un segundo plano, es difícil darnos a conocer. Que de repente haya tanta gente pendiente de mí ha sido un 'shock', pero soy consciente de que tengo que aprovecharlo para dar visibilidad a mi deporte. Para reivindicar que los esquiadores paralímpicos también existimos y para que haya niños pequeños que vean esto, que vean mi silla rosa supervistosa, y les llame la atención para que ellos también prueben.
Estoy acostumbrada a que nadie me haga caso. Que de repente haya tanta gente pendiente de mí ha sido un 'shock'
Ser una inspiración para otras personas que tienen una discapacidad.
Yo he tenido la suerte de que mis padres siempre me han dejado hacer, entre comillas, lo que me ha dado la gana y darme cuenta por mí misma de qué podía hacer sola y para qué necesitaba ayuda. Hay cosas que evidentemente no puedo hacer, como correr, que tampoco lo necesito, pero hay otras muchas cosas que sí. Mis padres no venían por detrás a darme la mano enseguida, sino que querían que fuera yo la que lo pidiera cuando lo necesitaba, que en realidad lo hacía pocas veces. Y soy consciente de que hay otros niños que no tienen ese carácter o que tienen unos padres y un entorno que les hacen pensar que no pueden hacer cosas que en realidad sí pueden hacer. A través de mí, quizá esos padres pueden ver que sus hijos no son de cristal, que se pueden caer, se pueden hacer daño y se pueden levantar como todo el mundo.
A través de mí, quizá haya padres que puedan ver que sus hijos no son de cristal, que se pueden caer, se pueden hacer daño y se pueden levantar como todo el mundo

Audrey Pascual, durante la entrevista en la sede de Prensa Ibérica en Madrid. / José Luis Roca
¿Se siente cómoda en ese rol de referente?
No, no me gusta nada. Yo siempre he sido muy tímida, muy calladita, a mi rollo... No me gusta hacer entrevistas, ni salir en la tele, ni siquiera subir mis cosas a Instagram, pero estas oportunidades hay que aprovecharlas. Mi madre [la mira] siempre me decía que con que ayudásemos a un niño ya valía la pena y me lo ha repetido tanto que ahora sí me lo creo. Quiero aprovechar la voz que tengo ahora para decirles a las familias que tienen niños con discapacidad que se puede hacer lo que yo hago.
Quiero aprovechar la voz que tengo ahora para decirles a las familias que tienen niños con discapacidad que se puede hacer lo que yo hago
¿Ganar cuatro medallas entraba dentro de sus previsiones?
Sí, es algo que había trabajado con mi psicóloga. Hay que acostumbrar a tu cerebro a reconocer tus propios méritos y valorar tu trabajo y esfuerzo para lograrlos. A mí me ha costado, me daba vértigo pensar en que podía conseguir algo así, han sido muchos años de trabajo mental para creerme que me merezco estar donde estoy, que todo lo que he conseguido no es fruto de la suerte o de la casualidad y que nadie me ha regalado nada. A partir de ahí, me creí que si había conseguido medallas en la Copa del Mundo también podía lograrlo en los Juegos, siendo consciente de que a veces el deporte no te da lo que tú quieres, como me pasó en el gigante cuando me caí.

Audrey Pascual, en una de sus competiciones en Milán-Cortina. / Jed Jacobsohn for OIS/IOC HANDOUT / EFE
Un momento difícil, supongo.
Esto también lo había hablado con la psicóloga, eran cinco pruebas con muy poco descanso, como mucho un día entre cada una. Quizá no me hacía falta bajar al cien por cien para rascar una buena posición en el gigante, pero el objetivo era el oro y para eso sí que lo necesitaba. Siempre pienso en lo que puedo ganar y no en lo que puedo perder. Me caí, el día siguiente es un día distinto, reseteé la cabeza y volví a por todas. Hay que restarle importancia al miedo a caerte.
Siempre pienso en lo que puedo ganar y no en lo que puedo perder
Con miedo jamás se habría subido a un esquí.
Mis primas iban a esquiar muchos fines de semana a Valdesquí [en la Sierra de Guadarrama, en Madrid] y yo quería ir con mis primas a todo, eran mis mejores amigas cuando era niña. Así que les dije a mis padres que yo también quería esquiar. Mi tío era profesor de esquí y me decía que no, que si estaba loca, que no hacía falta que esquiara. Yo insistí como 40.000 millones de veces hasta que mi madre, yo creo que para no escuchar a la niña pesada, encontró a la Fundación También que me cedía el material y un profesor que me enseñara. Al principio no me gustó demasiado, porque sentía que siempre iba a necesitar ayuda, pero en cuanto empecé a coger velocidad y hacer giros yo sola me encantó.

Los reyes Felipe y Letizia, durante la audiencia a la delegación española participante en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, encabezada por Audrey Pascual. / Chema Moya / EFE
Dice mucho de su carácter. Era consciente de su discapacidad, pero se negaba a que eso le limitara a hacer lo que hacían los demás niños.
Siempre he sido muy cabezona, si me decían que no podía hacer algo, más me molestaba y más iba a por ello. Siempre he buscado mi propia manera de hacer lo que los demás hacían: si en Educación Física había que darle cuatro toques a la pelota, pues ya me buscaba yo mi manera de hacerlos sentada. El deporte me ha ayudado sobre todo a ser aún más independiente de lo que ya era de pequeña, a buscarme la vida yo sola y a hacer las cosas por mí misma.
El deporte me ha ayudado sobre todo a ser aún más independiente de lo que ya era de pequeña, a buscarme la vida yo sola y a hacer las cosas por mí misma
Estamos hablando de sus éxitos en el esquí, pero también es campeona del mundo de surf.
Y la historia es la misma. Mis amigas se iban de viaje a surfear y yo quería ir con ellas, ya no tanto por el surf, sino porque era irnos nosotras solas de viaje al norte. Di con Pedro Gutiérrez, que está muy metido en el surf adaptado, y como yo venía del esquí, ya con una buena condición física, vio que se me podía dar bien y me empezó a meter en el mundo de la competición. Y acabé ganando el oro en el último Mundial, antes de centrarme en los Juegos Paralímpicos.
¿Tiene pensado seguir compaginando surf y esquí?
Sí, en una temporada paralímpica es complicado, de hecho lo he dejado este último año, pero ahora mismo estoy deseando agarrar la tabla e irme a coger olas. Hay campeonatos y copas de España a partir de ahora y quiero estar ahí.
Esquí, surf, estudia Comunicación Audiovisual… ¿Algo más?
Pues llevo mucho tiempo con ganas de hacer karting. Me encanta la velocidad y yo creo que eso me tiene que gustar muchísimo.
¿Cuántas veces le han preguntado en su vida si está loca?
Uf, muchísimas.
¿Y qué contesta?
¡Gracias!

Audrey Pascual, durante la entrevista en la sede de Prensa Ibérica en Madrid. / José Luis Roca
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