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LA CONTRACRÓNICA

Érase una segunda vez, siete: como el Barça de Messi

La crónica: El Barça pone Europa patas arriba tras sepultar al Newcastle

Las reacciones: Las lesiones de Joan y Eric Garcia ensombrecen la goleada del Barça: "un partido loco", dice Flick

Los jugadores del Barça celebran uno de los goles al Newcastle.

Los jugadores del Barça celebran uno de los goles al Newcastle. / Jordi Cotrina

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Era el minuto 4 y el Barça se disponía a lanzar el primer córner. José Ramón de la Fuente salió disparado del banquillo con el frenesí del espontáneo que quiere invadir el césped. Corría alarmado el preparador de porteros, porque todos los jugadores se encaminaban al área a rematar. “¿Dónde váis?”, pareció chillar a Pau Cubarsí y Gerard Martín al ver que nadie se quedaba de guardia atrás. El duelo debían resolverlo los de delante. Sobró tiempo.

No tenía tanta prisa el Barça por marcar. No andaba tan apurado de tiempo ni necesitaba tantos goles que justificaran ese desespero. Total, en la jugada siguiente, en el segundo ataque, en cuatro pases, Lamine Yamal conectaba con Fermín y este con Raphinha para ese gol tranquilizador que tranquilizó poco tiempo.

Marc Bernal corre enardecido tras marcar el segundo gol perseguido por Fermín López,

Marc Bernal corre enardecido tras marcar el segundo gol perseguido por Fermín López, / Jordi Cotrina

Diez minutos duró. Menos duró la distancia temporal entre la respuesta inmediata de Marc Bernal en el 2-1 y la segunda réplica de Anthony Elanga, que nació de un imprudente taconazo de Lamine Yamal en el borde del área propia que pilló a todos sus compañeros descolocados.

Las cosas del equipo más joven de la historia del Barça que disputaba una eliminatoria de Champions, con 25 años y 18 días. Una media que disparaba Robert Lewandowski con sus 37 años, calamitoso en el remate durante el primer tiempo, infalible tras el descanso como el tercer mayor goleador de la historia de la Champions que es. El segundo más viejo era João Cancelo, con 31, el teórico marcador de Elanga, y ninguno de los dos transmitió la experiencia que necesita un grupo que tiene tanto que aprender.

Raphinha brinda el gol al público.

Raphinha brinda el gol al público. / Jordi Cotrina

Aprendizaje contínuo

Pero aprende. Poco a poco. Supo combatir el grupo, por ejemplo, el cuerpo a cuerpo con el contrario, la carga que desequilibra al rival y facilita la recuperación del balón, aunque Pedri se llevara otro mandoble de Joelinton. Supo, después de que lo recordara Flick, que a los ingleses se les compite con la paciencia y el pase, y no con el frenesí y la verticalidad. Que si los defensas y los centrocampistas pierden el balón es porque los delanteros no se mueven ni se ofrecen para brindarles una escapatoria que la vez es una línea de pase.

Lewandowski marca el dos, como los dos goles que marcó al Newcastle.

Lewandowski marca el dos, como los dos goles que marcó al Newcastle. / Jordi Cotrina

El MVP para el niño

Nadie entiende este concepto con Raphinha, que obtuvo la recompensa con los dos goles que permiten resaltar su honrada labor. Sacó el córner que abrió el apetito de Lewandowski y la asistencia a Fermín López. Ekl MVP de la Champions se instalará "en la habitación de mi hijo", adelantó el brasileño.

Dos goles y dos asistencias de un Raphinha, más el penalti provocado que transformó Lamine Yamal, doblete de Lewandowski, el golito habitual de Fermín y la frecuente aportación de Marc Bernal. Un siete al Newcastle más coral que el siete del Barça de Lionel Messi al Bayer Leverkusen (7-1) en los octavos de l Champions 2011-12. El único precedente del siglo.

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