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BARÇA-SEVILLA (5-2)

La crónica del Barça-Sevilla: Cancelo desequilibra y Raphinha decide con Lamine de suplente

El retorno: El Camp Nou se rinde a Gavi en su regreso: "Ha sido muy duro. Lo he pasado muy mal"

Raphinha dispara y anota uno de los dos penaltis ejecutados ante el Sevilla.

Raphinha dispara y anota uno de los dos penaltis ejecutados ante el Sevilla. / Jordi Cotrina

Marcos López

Marcos López

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La tarde le salió casi perfecta a Flick. Pudo dar descanso a Lamine Yamal, a quien tuvo más de una hora con el chándal de suplente en el banquillo, redescubrió la versión más contundente de Raphinha, capital en la goleada sobre el Sevilla, y gozó del Cancelo más astuto y profundo -dos penaltis forzó y un golazo marcó-, coincidiendo, además, con el retorno de Gavi. Solo le faltó al técnico alemán que Lewandowski recobrara la puntería perdida. Pero no todo se dio porque el 'nueve' anda extraviado, mientras el Madrid sigue a cuatro puntos.

Un retorno, el de Gavi, que llenó de emoción con el Camp Nou puesto en pie para saludar a un jugador que simboliza el alma del barcelonismo de tal manera que hasta Araujo, el capitán oficial tras la marcha del delantero brasileño, le entregó el brazalete al menudo centrocampista andaluz, mientras el Barça terminó igual la primera mitad que la segunda parte: encajando un estéril gol del Sevilla.

A Flick, más precavido que de costumbre, no le costó ni un segundo mirar al miércoles y pensar en la trascendental cita europea con el Newcastle. Sentó a Lamine Yamal en el banquillo, algo que resulta todo un acontecimiento. Lo sentó después de que haya encadenado un par de meses, excepto su sanción en Praga, minutos de alto voltaje. No pasaba desde la semifinal de la Supercopa en Arabia Saudí el pasado mes de enero.

Y el Barça, en formato Liga, con Roony de titular en la banda derecha completando un ala singular en la que aparecía Xavi Espart como titular, empezó jugando con inesperadas imprecisiones. Estaba la tarde, con el Gol Norte recién abierto, algo extraña porque el equipo de Flick no hilaba el juego, teniendo en cuenta que Pedri no andaba nada fino. En esa paréntesis entre voto y voto -las urnas dominaron el universo azulgrana- emergió la figura de Joao Cancelo, el único fichaje de invierno.

Un extremo disfrazado de lateral

Decidió el lateral portugués transformarse en un extremo punzante y venenoso que rasgó, y por sorpresa, a la tenue defensa del Sevilla. Con Raphinha viniendo hacia dentro, más cerca de Lewandowski y de Dani Olmo, o sea más lejos de la cal de la banda izquierda, Cancelo asumió un impacto ofensivo determinante. No solo porque provocó los dos penaltis en el área andaluza sino porque una silueta indetectable.

Venía desde atrás con potencia, desequilibrio y, sobre todo, regate. Así forzó la pena máxima del 1-0. Así repitió luego para desencadenar el 2-0. Todo sucedió en muy poco tiempo. Apenas 12 minutos para liquidar el partido y mantener la renta de cuatro puntos sobre el Madrid, a la espera de lo que suceda la semana que viene en el derbi capitalino del Bernabéu.

Raphinha celebra uno de los goles marcados al Sevilla en el Camp Nou.

Raphinha celebra uno de los goles marcados al Sevilla en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

Cancelo generó el caos; Raphinha, acertó. Y acertó con un penalti, el primero lanzado con astucia y creatividad, llevando el sello a lo Panenka. Acertó en el segundo, con otro disparo ajustado al poste derecho de Vlachodimos, quien adivinó el lugar, pero no la potencia. El Barça, llegado el minuto 21 de partido, lo dominaba con tal autosuficiencia que apagó cualquier esperanza de un Sevilla plano e inofensivo. Y Flick, entretanto, estaba feliz porque su plan le había salido de maravilla, pero todo se quebró un poco.

El enfado de Flick

Sentado Lamine, con la presión recuperada ya desde el inicio -Marc Bernal es un pilar cada vez más intocable-, los azulgranas se olvidaron en el tiempo añadido permitiendo el tanto andaluz, donde quedó retratado todo el esqueleto.

No solo defensivo donde nadie apretó a Juanlu, el asistente, y nadie reparó luego tampoco en Oso, quien aprovechó que Xavi Espart descuidó su espalda para firmar el 3-1. Un gol que provocó el enfado de Flick, quien abandonó la banda para sentarse en el banquillo, enojado como estaba con esas desatenciones.

Empañó ese gol andaluz, que llegó, curiosamente, en la última jugada antes de dirigirse al vestuario en el descanso el buen rendimiento que había dejado Dani Olmo en los primeros 45 minutos, con gol incluído. Estuvo activo en la presión, protagonista en el remate -su primer tiro fue repelido por Vlachodimos y el segundo acabó en la red del Sevilla- apareciendo desde atrás camuflado para que nadie reparara en su presencia.

Gavi controla el balón en su retorno al terreno de juego tras la lesión durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Sevilla en el Camp Nou

Gavi controla el balón en su retorno al terreno de juego tras la lesión durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Sevilla en el Camp Nou / Jordi Cotrina

Tenía mucho más volumen de juego que un desconocido Pedri, quien apenas resistió la primera mitad, castigado, además, por un pisotón que obligó a Flick a no correr luego riesgos. Lo dejó en el vestuario y sacó después a Fermín, quien decidió unirse a la fiesta que organizó Raphinha en el Camp Nou.

Los hijos del 2007

Abandonó la banda el brasileño, dándole vuelo a Cancelo por el carril izquierdo, que era patrimonio suyo. Y Raphinha, entretanto, iba aumentando su colección de goles, ubicado en un rol distinto, reencontrándose con la eficacia perdida. Tres goles en apenas 42 minutos en un ejercicio perfecto.

En sus tres primeros disparos, tres tantos. ¡Qué más se le puede pedir! Para Flick, menos aún. Lamine se lo miraba calentando desde el banquillo. Tras ese paréntesis de Oso, el Barça se reconstruyó de inmediato.

¿Cómo? Con Cancelo, una vez más, ejerciendo de motor de arranque, capaz de activar a un grupo de adolescentes (Espart, Cubarsí y Bernal, hijos del 2007), que le proporcionó una relajada tarde de goles y serenidad donde hubo momentos emocionantes como el retorno del aclamado 'capitán Gavi' tras 203 días de ausencia por una grave lesión.

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