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Atletismo

Carlos Leal lleva 25 años seguidos corriendo la Maratón de Barcelona junto a su gemelo: "Tenemos 65 años y la sensación que tienes es que eres joven"

Este domingo se celebra la 48ª edición del Maratón de Barcelona y los gemelos Leal van a disfrutar el simple hecho de estar en la línea de salida

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta.

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta. / EP

Giacomo Leoni Amat

Barcelona
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Carlos Leal (65 años, Burgos) siempre corre con su hermano gemelo a pecho descubierto. Juntos, empezaron a correr a los 40 años y desde entonces no se han perdido ni una edición de la maratón de Barcelona, además de correr en otras ciudades de España. Pasaron de practicar deportes del norte, como el frontón y la pelota vasca, a lanzarse a recorrer los 42 kilómetros sin nunca antes haberse probado en el atletismo. Desde que Carlos se jubiló, lo único que ha cambiado ha sido el horario de entrenamiento, pues sigue teniendo la misma ilusión y motivación de siempre para seguir sintiéndose joven. 

Carlos y Jesús Leal siempre habían hecho deporte en el Club Natació Barcelona, pero nunca antes se habían interesado por el atletismo, hasta que un día se fijaron en alguien que salía a correr y decidieron probar: “Salir a correr cuando no estás acostumbrado es la peor experiencia del mundo. Al principio te cuesta porque no es la motivación de un deporte de competición de aquellos que vas contando los tantos”. El inicio no les fue fácil a sus 40 años, pero se tiraron de cabeza hacia su nuevo reto: “Nos apuntamos a la Maratón sin haber hecho ninguna carrera.” La experiencia fue tan especial que desde entonces son todo ventajas: “Tenemos 65 años y la sensación que tienes, tanto física como de cabeza, es que eres joven. Y eso es gracias al deporte.”

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta.

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta. / EP

Los 25 años seguidos que lleva compitiendo en la maratón de Barcelona le han servido a Carlos para darse cuenta de que se trata de “la única prueba que nunca sabes si vas a llegar a la meta”. A estas alturas de su vida, estar en la línea de salida es un triunfo, pues solo piensa en disfrutar sin importar el tiempo que tarde en terminar la carrera: “Contar las maratones es contar las veces que has estado bien durante tantos años. El encontrarte bien, el poderlo hacerlo, es una fiesta. El que hace una maratón para subir una foto, ese no está disfrutando". Los tres meses de preparación son la fase que más goza para poder celebrar “el día de la graduación” que supone para él la maratón: “Eso no es un examen, porque cada uno se pone la nota que quiere.”

Sin novatadas

El día de la carrera, los primeros 30 kilómetros sirven para “saber cómo estás”. El tramo final de la maratón es más una cuestión mental que física: “Es más cabeza que fuerza. La cabeza te va a dejar tirado más veces que las piernas". Según Carlos, uno de los errores más comunes que comete la gente que empieza a correr maratones es “el sobreentrenamiento”, la carga excesiva de esfuerzo previa a la gran carrera: “La pierna fresca es fundamental para el domingo, en los últimos 15 días hay que bajar muchísimo el ritmo.” Otro de los problemas que suelen enfrentar los novatos es la emoción previa a su primera maratón que no les permite descansar bien: “No va a dormir la noche anterior de la euforia. No es la noche de Reyes.”

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta.

Carlos y Jesús Leal corriendo juntos sin camiseta. / EP

Si bien no habrá regalos bajo el árbol por la mañana, despertarse un domingo con el objetivo de correr la maratón es un obsequio de valor incalculable, pues no se trata de un sacrificio, sino de un entretenimiento: “Quien haga deporte sin disfrutar se está perdiendo mucho.” Aunque sea complicado gestionar el cansancio con el placer, Carlos está convencido de que es posible gozar de ese periodo que tanta preparación ha requerido, y lo admite entre risas: “Yo llevo muchas y no he disfrutado ninguna, pero voy buscando disfrutar un día, pensando que eso va a ocurrir.” El simple hecho de poder correr ya es motivo de celebración para los gemelos Leal, pues nunca sabes cuando te puedes cruzar con un contratiempo en tu camino que te lo impida: “Lo peor que te puede pasar es que te lesiones, que hayas entrenado y que no puedas estar en la línea de salida.”

Tendencia asentada

En los últimos tiempos el running se ha puesto de moda y las nuevas generaciones ahora salen a la calle para mejorar su salud y socializar a la vez. Carlos echa la vista al pasado y recuerda que no siempre fue así: “Cuando nosotros empezamos a correr, salían 2.000 personas y te insultaban por la calle los que estaban de juerga. Ahora esos mismos son los que se ponen un dorsal y están a tu lado". La maratón de Barcelona 2026 ha alcanzado los 32.000 inscritos por primera vez en su historia, rompiendo el récord que se había establecido el año pasado. Señal de que esta actividad no es una simple tendencia pasajera y se ha asentado en la cultura popular de la ciudad: “Vamos de un extremo a otro. La generación de los años 60 vivimos una época donde todo era vivir muy bien sin hacer nada; juergas, fumar y probar de todo. Ahora nos toca el extremo de la gente sana, que prueba distintos deportes y experiencias".

Además de agradecer esta nueva ola de corredores jóvenes, Carlos también aprecia la amabilidad que a veces puede fallar entre los que debutan en maratones: ”Hay que ser generoso con la gente y agradecer a los voluntarios lo que hacen. Cuando tú vas corriendo y a un voluntario que te da agua no le das las gracias es porque vas mal". A sus 65 años, Carlos sigue sintiéndose joven. Y es por eso que todavía conserva la motivación para correr junto a su hermano gemelo con el que forma un dúo a pecho descubierto haga el clima que haga. El secreto está en la introspección, y no en la comparación con los demás: “Yo quiero ser mejor que el Carlos del año pasado. En esto sí que hay que ser egoísta. No quieras hacer la carrera de otro”. Jesús y él llevan toda la vida compartiendo momentos, aunque de vez en cuando la naturaleza de la competición les obligue a separarse: “Yo salgo con mi hermano y los primeros kilómetros vamos hablando. Después ya no nos hablamos. Y los últimos kilómetros, sálvese quien pueda.”

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