Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Apunte

Los domingos

Víctor Font y Joan Laporta, candidatos a la presidencia del Barça.

Víctor Font y Joan Laporta, candidatos a la presidencia del Barça. / Europa Press

El fútbol es la única religión que no tiene ateos, escribió Eduardo Galeano. Hay dioses a los que se adora durante un tiempo y después llegan otros. La fidelidad es una de las virtudes más aplaudidas y el perdón va por barrios. Lo cierto es que este deporte une a los más distintos y llega a separar familias. Pero todos rezan en un momento dado, que decía Johan. Los creyentes, léase aficionados, loan y elevan súplicas al Altísimo. El fútbol beatifica jugadores y cambia nombres para subirlos al cielo, como a D10s, nacido Lionel Messi

Hace no tanto tiempo, los domingos era fiesta de guardar, misa a las doce y partido a las cinco. Todos los equipos cantaban a la misma hora y los locutores les hacían el coro. Transistor en la oreja, almohadilla bajo el trasero, bocadillo, puro y bota de vino. El séptimo día descansaban todos menos los curas, los árbitros, los futbolistas y los periodistas deportivos. Una rutina que se vivía como una experiencia religiosa transmitida de padres a hijos. La fe inquebrantable. El amor incondicional. La entrega total. Todo menos la clausura, porque en el fútbol no hay recogimiento más allá de las concentraciones de los jugadores. Todo se vivía, y se vive, de puertas afuera, con las ventanas abiertas y a grito pelado. 

Este domingo los socios del Barça alterarán sus hábitos -sin dejarlos colgados- para ir a votar a Joan Laporta o a Víctor Font. Ni uno ni otro han conseguido enamorarlos en exceso y no se percibe una entrega ni una llamada como la que llevó a la protagonista de 'Los domingos', la maravillosa película de Alauda Ruiz de Azúa, a tomar el camino del Señor. Tres nombres propios han sacudido este periodo electoral: Xavi, Echevarría y Messi. La mentira en el foco y el cambio en el alma. Ambos candidatos generan dudas entre macarrones del siglo XX y ordenadores del siglo XXI. Rosario en mano, no hay mucho misterio sobre quién será el ganador. Pero esta previa a las verdaderas elecciones, las del 2031, nos dejará una oposición real y la puerta abierta a nuevas creencias que no imaginamos. 

Suscríbete para seguir leyendo