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Andà p'alla, bobo

Creí a Xavi al cien por cien cuando vi qué tipos decían que mentía

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

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Por qué cuando alguien se cree a un mentiroso es tan difícil, tanto, convencerle de que deje de creerle. Por qué cuando alguien miente mucho, tanto, los hay que le siguen creyendo. ¿Por carisma? ¿Les encanta creerles? ¿Viven mejor, más felices, siendo engañados que conociendo la verdad? Algo de eso tiene que haber.

Estas elecciones no las van a decidir las mentiras. Y demostrado está, durante meses y meses, que los que han mentido han sido siempre los mismos. Y lo gordo es que la afición barcelonista (y no hablemos de muchos o pocos, no, no, todo el mundo, entre los barcelonistas nadie ha levantado la mano para quejarse) vive, convive y casi celebra la mentira. Y miles de ellos ni siquiera se creen que el Barça ha estado pagando ocho millones de euros al vicepresidente de los árbitros.

Pero hay algo mucho más grave que todo eso. Mucho más, sí, sí, por extraño y duro que sea creérselo. Cuando alguien dice la verdad y la explica con ‘pels i senyals’, entonces aparecen ellos, ufanos, altivos, arrogantes, en tromba, como si se comunicasen por washap o a través de su grupo de Telegram y señalan y desmienten al que dice la verdad, al único que no miente.

Estaba claro, cristalino, que si los que desmentían a Xavi eran Laporta, Pedrerol, Roures, Sala i Martín y Tebas, había que estar del lado de Xavi, porque vista esa lista, Xavi decía la verdad, como acabó demostrando Alemany.

Repito: puede que nada cambie el sentido del voto esta semana, ni el debate en TV3 de mañana, ni la aparición de Leo Messi en paracaídas sobre el Spotify Camp Nou. Pero si tanta ventaja creen tener, por qué siguen mintiendo. Y, sobre todo, por qué no les penaliza la mentira, que es lo único que nuestros padres (no sé si los suyos) nos enseñaron que era lo más dañino de todo y lo que menos toleraban.

Xavi Hernández dijo que Joan Laporta no permitió que Leo Messi volviera porque no quería que le hiciese sombra, pues le iba a convertir en el segundo más querido, no en el primero. Y, de pronto, ¡ojito a los nombres!, salieron, todos a una, Joan Laporta, claro; Josep Pedrerol, que ha sustituido a Florentino Pérez en el corazón del expresidente azulgrana; Jaume Roures, el prestamista del aval; Xavier Sala i Martín, el economista que decidió una asamblea de compromisarios comprometida, escondido en las oficinas de Atención al Socio; y Javier Tebas, el presidente de la patronal, ahora, de nuevo, amiguete de Laporta…y era evidente, más que evidente, cristalino, que si los que enviaban a Xavi a la hoguera eran esos, Xavi estaba diciendo la verdad, Xavi tenía razón.

Y, anoche, sale uno de los suyos (o era uno de los suyos, otro de los 37 que se fueron sin abrir la boca, mira, ya van saliendo y hablando), Mateu Alemany y dice que, en efecto, Xavi tiene razón, que había vía libre de LaLiga para poder fichar a Leo Messi o, al menos, intentarlo.

Ya no hace falta que hable Leo Messi ¡ojalá!, pero no ocurrirá, no. Ha hablado Mateu Alemany, que era, sí, y eso Xavi también se lo había contado a sus íntimos, quien, al acabar un entrenamiento en el campo Tito Vilanova de la Ciudad Deportiva ‘Joan Gamper’, fue a su encuentro y le dijo al oído “ya puedes llamar a Leo”.

Y ¿ahora qué hacemos? ¿Es una mentira más? ¿Seguimos creyéndonos a los que van a votar a Joan Laporta? ¿Sumamos esta última mentira a la larga lista ya existente del laportismo, que arrancó con aquel “si me votáis, Messi seguirá, los otros dos no tienen ni idea de cómo hacerlo”? ¿Votamos por el asadito? O empezamos a pensar que nada bueno se puede construir sobre la mentira.

Ya no hace falta que hable Leo Messi (bueno, la 'Pulga' no piensa hablar...de momento). Ha hablado Mateu Alemany, que es, con Xavi, de los pocos que saben la verdad del frustrado fichaje (o repesca) de la 'Pulga'. Y Alemany ha dicho que Xavi tiene razón.

Usted puede pensar, está en su derecho, si las declaraciones de Xavi Hernández a ‘La Vanguardia’ fueron o no oportunas; fueron o no vengativas; las pronunció antes de un partido importante (lamentable, por cierto) de la Champions; las dijo por despecho; e, incluso, puede pensar que señaló a los mismos que le habían ayudado a llegar al banquillo del FCBarcelona.

Vale, puede pensar eso. Pero lo que no puede hacer, como hicieron ellos, es pensar, así, de pronto, de repente, que Xavi mentía. Porque, mire, solamente viendo los tipos que salieron a señalar a Xavi en el minuto uno, uno ya debía posicionarse del lado de Xavi Hernández. Solo leyendo la lista. Como así ha terminado siendo.

Y, suerte tienen, que a Xavi Hernández se le han ido las ganas de contar más cosas, porque tiene para un libro. Ahora, ya puede dormir tranquilo, pese a que sigue siendo imposible convencer a los que se creen a los mentirosos, esos a los que nunca les pasa nada. O sí, vaya usted a saber. O sí.

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