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El cuestionario de las elecciones

Albert Roura, exdirector de comunicación del Barça: "Laporta ha apartado a los socios de la propiedad del club y se lo ha ofrecido en bandeja a los fondos de inversión"

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Albert Roura, exdirector de comunicación del Barça.

Albert Roura, exdirector de comunicación del Barça. / EP

Francisco Cabezas

Francisco Cabezas

Barcelona
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Albert Roura (Arenys de Munt, Barcelona, 1963), periodista de amplia experiencia tanto en medios de comunicación como en el ámbito empresarial, ejerció como director de comunicación del FC Barcelona en una etapa de lo más convulsa. El expresidente azulgrana Josep Maria Bartomeu le ofreció el cargo en septiembre de 2015 en sustitución de Albert Montagut, dejando el puesto en enero de 2017. Después de coordinar la campaña electoral de Víctor Font en su intento electoral de 2021, ahora atiende al escenario azulgrana desde la barrera.

El cuestionario

El mandato de Joan Laporta entre 2021 y 2026 lo resumiría en una idea: ha apartado a los socios de la propiedad del club y se lo ha ofrecido en bandeja a los fondos de inversión o a los multimillonarios del mundo, especialmente los de los Emiratos Árabes.

La continuidad permitirá cerrar fácilmente este cambio de manos de la propiedad del club, de los socios a los fondos de inversión o a los multimillonarios globales. Sólo faltan los últimos pasos. Es cuestión de poco tiempo. El cambio que significaría apartar del poder a Joan Laporta puede convertirse en la última oportunidad, si es que aún estamos a tiempo, de revertir esta situación.

Es el problema principal del club en este momento. La situación heredada, la venta desesperada y por mucho tiempo de los principales activos del Barça (derechos de televisión, 'naming' del estadio, contrato con Nike, la venta de participaciones en BLM…), una deuda descontrolada, el poco rigor financiero a la hora de construir el nuevo estadio, del que se han disparado los costes (debía costar 960 millones y ya va por los 1.200-1.300 millones, cómo mínimo), la construcción pendiente del nuevo Palau Blaugrana, las extrañas y calamitosas inversiones en Barça Studios, las comisiones regaladas (entre 50 y 100 millones) para intermediarios que no han aportado ningún valor al club… son algunos de los argumentos que permiten deducir que los socios del Barça pueden perder fácilmente la propiedad de la entidad en un futuro no muy lejano.

Nunca se tenía que haber ido. El error fue clamoroso y aún no nos damos cuenta de lo que ha significado su marcha para el Barça. El club se ha hecho más pequeño en estos años y ha quedado debilitado respecto a 2021, cuando aún era jugador del FC Barcelona. Además, las formas que exhibió el club en la marcha del jugador fueron una de las torpezas más vergonzosas de la historia de la entidad. Messi debe volver al Barça cuanto antes para pasar u ocupar el sitio que le corresponde: el líder en el que puedan inspirarse todos los futbolistas del Club, el dinamizador económico que actúe de imán para que las principales marcas del mundo quieran invertir en el Barça y el cohesionador de una masa social que recupere el orgullo y la certeza de pertenecer, entonces sí, al mejor club del mundo.

Al socio le impiden asistir a las asambleas, el club niega el voto telemático o por correo en estas elecciones, a más de 11.000 socios que viven fuera de Catalunya o España, le impiden consultar el censo de socios, le obligan a ir a los juzgados para saber si el nuevo Palau Blaugrana estaba incluido en los 1.500 millones de euros que la Asamblea aprobó en su día para construir el Espai Barça, le aplican unos precios desorbitados a la hora de comprar una entrada que ya sólo están al alcance de los turistas que inundan cada vez más el estadio, le vetan la Grada d'Animació, le imponen a un franquista omnipresente a la hora de dirigir la entidad sabiendo que esta decisión indigna y humilla a muchos, intentan limitar al máximo cualquier gesto o elemento que identifique el club con Catalunya, le debilitan las secciones… ¡Y no pasa nunca nada! Al socio le veo desmotivado y desmovilizado. Un aficionado del Barça, sin más, no tiene ninguna obligación con el club. Disfrutar de él y nada más. Pero un socio debe estar al corriente de todo lo que le ocurre a la entidad y actuar. Se le debe respeto. Este esfuerzo es imprescindible. Si no entiende algo, debe preguntar, si no le gusta algo, opinar, y si hace falta, quejarse, protestar y exigir. Y votar. Esto si es ser auténtico propietario del club.

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