Andà p'alla, bobo
Laporta eleva a Echevarría al nivel (para él) de Cruyff

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Hubo una época, un tiempo, no tan lejano, no, que va, en el que el barcelonismo, no la sociedad civil catalana, no, el barcelonismo, los amantes, los seguidores, los enamorados del ‘més que un club’, más incluso que los devotos del FCBarcelona, no toleraban estas cosas, no permitían que algo así sucediese en su Barça, una de las instituciones más representativas del ‘tarannà’ de los catalanes.
Me estoy refiriendo a octubre de 2005. En aquel momento, el socio LLuís de Val demostró, con documentación oficial, en contra de lo que había afirmado con rotundidad (bueno, como afirma siempre) el presidente Joan Laporta que, en efecto, Alejandro Echevarría había sido patrono de la Fundación Francisco Franco. Aquellas pruebas le forzaron a dimitir, con el dolor del presidente, dejando la directiva y el área de seguridad y atención al futbolista, que era de lo que se cuidaba especialmente.
De pronto, 20 años después, Echevarría aparece, de nuevo, en el FCBarcelona y, si tenemos que hacer caso a Xavi Hernández (“manda más que el presidente”), a la vicepresidenta Elena Fort (“Alejandro es imprescindible para el funcionamiento del proyecto del Barça”) o al mismísimo Hansi Flick (“Alejandro siempre se preocupa de nosotros y, cuando necesitamos algo, empuja para conseguirlo”), con más presencia, autoridad y poder que antes.
Joan Laporta defendió, anoche, en la COPE, que Alejandro Echevarría, como ya certificaron la vicepresidenta Elena Fort y el técnico Hansi Flick, es vital para este Barça y, sobre todo, personalmente para él, pues le ayuda a gobernar el 'més que un club'. La ocurrido en 2005 son, al parecer, 'pelillos a la mar'.
¿Qué ha ocurrido? ¿El barcelonismo ha olvidado todo lo que forzó a Echevarría a alejarse del Barça? ¿La habilidad, por parte de Laporta, de tener a su lado, en el tuétano del club, a Echevarría sin cargo alguno, impide que los socios protesten, se indignen, pidan que deje el Barça?
Es evidente que no hay vuelta atrás. Echevarría, desde el primer día del segundo mandato de Laporta, llegó para quedarse y, repito, si hacemos caso a las palabras del propio Laporta, Fort, Flick y hasta Xavi, su examigo íntimo, para, no solo aconsejar, que también, sino para mandar. Las informaciones que proceden del interior, de las entrañas del club, de sus oficinas, son demoledoras en cuanto al ‘tarannà’ de Echevarría.
En la entrevista de anoche en la COPE, Juanma Castaño le planteó a Laporta la extraña, especial y curiosa situación y papel que desempeña, sin cargo alguno, Alejandro Echevarría. Y Laporta fue muy sincero, comparando a su excuñado con dos auténticos mitos del barcelonismo, a los que consideró sus referentes culés, sus ‘padres espirituales’, Johan Cruyff y Armand Carabén, de los que aprendió muchas de las cosas que sabe y ha puesto en práctica sobre el Barça y el ‘més que un club’.

Joan Laporta inauguró, anoche, los nuevos estudios de la COPE en Barcelona, junto a Juanma Castaño. / COPE
“Alejandro es una persona de mi máxima confianza, sobre todo en temas de LaLiga y la Federación Española, donde se mueve muy bien. Él está velando, siempre, por el equilibrio del vestuario. Siempre lo ha hecho, no solo en esta segunda etapa”, comenzó diciendo Laporta. “Alejandro es una de las mejores personas que he conocido en mi vida, es un tío inteligente, valiente, integro, que, además, sabe estar y tiene una capacidad enorme para resolver conflictos, porque tiene esas habilidades”.
"Yo tengo asesores en mi gabinete, como Enric Masip y Manana Giorgadze, que cobran. Y asesores, como Alejandro Echevarría, que no cobran. ¿Qué necesidad tenemos de que Alejandro cobre si tiene su actividad profesional y puede estar liberado para el club?”
Y, a continuación explicó que él, como presidente, tiene, en su gabinete de presidencia, a personas de su confianza que son asesores, que cobran, como Enric Masip y Manana Giorgadze. “Pero Alejandro no cobra, ¿qué necesidad tenemos de que cobre si él tiene su actividad profesional y puede estar liberado para el club?” No dijo, claro, que si cobrase, debería tener un cargo. No dijo que si tuviese un cargo, igual algún socio tendría la tentación de repetir, con razón, la exitosa maniobra con la que el socio Luis del Val forzó, en 2005, la dimisión de Alejandro Echevarría.
Laporta negó que Echevarría mandase más que él. Vino a decir, no, lo dijo, que “quien me conoce, sabe que eso es imposible, soy yo quien decide". Y también dijo: “Alejandro nos ayuda a tomar decisiones y nos ayudan a mandar, por eso está en el entorno del gabinete de presidencia”.
Y, sí, la pregunta que sigue en el aire y que no tendrá respuesta ni influirá en la votación del próximo domingo es ¿cómo es posible que una persona tan capaz, tan válida, tan honrada, tan cómplice de todos, tan importante y trascendente para el buen funcionamiento del proyecto, del club, como Alejandro Echeverría, no esté en el organigrama? ¿No tenga cargo alguno? ¿No esté en nómina? ¿Por qué le obedecen los profesionales y empleados del club?
Tal vez porque, en el Barça, no hay organigrama, ni ‘staff’, es todo muy familiar y todo el mundo sabe, porque flota en el ambiente, quién manda y por qué.
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