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Andà p'alla, bobo

No será Messi, o sí, pero tiene cosas de Leo

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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El de anoche era un partido fácil de perder, mucho más fácil de empatar y difícil, muy difícil, de ganar. Es más, vimos al mejor Athletic de esta temporada y, sin embargo, pese a su terrible intensidad, no pudo ni siquiera arrancarle un punto a un Barça, que se había quedado sin fuerzas tras el partido copero ante el Atlético, que hizo rotaciones y que, al final, cómo no, tuvo que poner a los buenos de verdad, perdón, a los buenísimos, para poder conseguir los tres puntos, pues volvía a tener al peor Real Madrid en años, pegadito a su cogote, lo que ya es preocupante, que este Real Madrid tenga aún, y muchas, posibilidades de llevarse LaLiga.

El Barça, que llegó a tener hasta el 80% de posesión en muchos lances del partido, apenas provocó una sola intervención de Unai Simon para que demuestrase que es el mejor portero de España y, sin embargo, el Athletic sí hizo y provocó situaciones que volvieron a demostrarle al seleccionador Luis de la Fuente que Joan García está y seguirá estando de selección.

Todo el mundo pudo comprobar que a la intensidad y arrojo de los ‘leones’, el Barça opuso, al final, la calidad de tres de sus mejores futbolistas. Cuando apareció Pedri, San Mamés subió el tono de su maravillosa iluminación, porque se hizo la luz en ‘la catedral’. Cuando intervino Fermín, el centro del campo pareció algo más incisivo y ofensivo.

Lamine Yamal corre eufórico tras marcar el gol del triunfo perseguido por Fermín.

Lamine Yamal corre eufórico tras marcar el gol del triunfo perseguido por Fermín. / ANDER GILLENEA / AFP

Y, como ya estaba en el campo Lamine Yamal, hubo la posibilidad de que los tres se juntasen en una de esas jugadas que deben protagonizar en cada entrenamiento cinco o seis veces. Pedri vio el pase, Fermín se movió para despistar al marcador de Lamine Yamal, que acabó tumbado en el césped, cuando la nueva ‘pulga’ le hizo el quiebro decisivo, antes de meter el balón, con su zurda prodigiosa, allí donde duermen las arañas, en la misma escuadra, tanto que hasta tocó en la cruceta antes de entrar en la red rojiblanca. Fue un gol catedralicio.

Yo no sé si este chico llegará a ser como Leo Messi. Eso es mucho. Casi demasiado. Si ves lo que hizo la ‘Pulga’, perdón, sigue haciendo, con el Barça y su selección, si ves su continuidad, además de su calidad, piensas que es imposible que Lamine Yamal llegue a esa galaxia.

Repito, no sé si será Leo Messi, pero tiene cosas de Leo Messi. Y muchas. No solo que nació en la misma cuna y bebió de la misma fuente. No solo que puede ser, sí, el más mandón de todos y liderar toda una generación de campeones, colegas suyos. Y, sobre todo, está en el club ideal y en el equipo perfecto.

Lamine Yamal, como Leo Messi, se ha inventado (o copiado) un gol que ninguna defensa sabe detectar. Lamine Yamal, como Leo Messi, gana, él solito, los partidos espesos que el equipo es incapaz de ganar. Lamine Yamal, como Leo Messi, levanta 'catedrales' sobre el césped.

Lo que anoche le vimos hacer a Lamine Yamal, se lo hemos visto hacer un millón de veces a Leo Messi. Y no me refiero al mismo gol que hacia Messi, no, no, me refiero a ganar, él solito, un partido que estaba empatado e iba para empate. Me refiero a que, en uno de sus partidos más mediocres, tuvo suficiente con una acción (prodigiosa) para decidir el encuentro. Lo mismo que hacía Leo Messi cuando hacía su peor partido. Que los hacía, sí. Ese gol ni se lo detectaban los defensas a Messi, ni se lo detectan a Lamine Yamal. Lo ven llegar, pero no saben cómo evitarlo.

Sé que no lo vieron, lo digo porque ocurrió 14 minutos antes de empezar el partido, es decir, al término del calentamiento. Lamine Yamal pidió un balón y, antes de retirarse al vestuario tras el calentamiento, probó esa misma jugada. Y, sí, también la metió en la misma escuadra. Es decir, no es suerte, es que la mete ahí en cuanto puede y quiere.

Lamine Yamal enseña el escudo tras marcar el 0-1 al Athletic.

Lamine Yamal enseña el escudo tras marcar el 0-1 al Athletic. / Javier Zorrilla / EFE

Es verdad que el Barça, la selección, el fútbol, el mundo necesita que Lamine Yamal sea el nuevo, el futuro, Leo Messi. Nadie sabe si lo será, pero es una maravilla verle hacer, preparar, protagonizar y ejecutar las mismas genialidades que hacía, perdón, que aún hace, la ‘Pulga’. Incluso el día, la noche, que ni él ni sus compañeros hacen un gran partido. Y, sí, en aquellos días, noches, también aparecía ‘D10S’ para salvar al Barça.

PD. Celebro y lo celebro mucho, que Hansi Flick se haya arrepentido, tras el partido copero ante el Atlético, de haber señalado a los fisios, recuperadores y expertos en fuerza y preparación física, de padecer tantas lesiones. “Es mi responsabilidad y de nadie más. Y eso es lo que quiero trasladar. No es el equipo médico, ni físico, sino algo del entrenador también”, dijo antes de viajar a San Mamés. Y está bien que lo diga porque es la pura verdad. Quien forzó a Pedri en la Copa fue él y quien echó mano de Pedri, anoche, para ganar el partido, fue él.

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