Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

18 GOLES, EL 'PICHICHI' DEL BARÇA

La liberación de Lamine: el resurgir llegó tras el caos de Montilivi

La crónica: Lamine firma una obra de arte ante el Villarreal (4-1)

La contracrónica: El primer triplete de Lamine para festejar el partido 100 de Flick

Las reacciones: "Hasta ahora no me encontraba bien del todo, no era feliz jugando a fútbol", confiesa Lamine

Lamine Yamal, seguido por una cámara de televisión, con el balón de su primer triplete con el Barça.

Lamine Yamal, seguido por una cámara de televisión, con el balón de su primer triplete con el Barça. / Alejandro Garcia / EFE

Marcos López

Marcos López

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

No hace tanto. Ni dos semanas han pasado de la derrota en Montilivi, donde se consumó aquella noche de un triste lunes para el Barça. Triste para el equipo y caótica para un frustrado Lamine Yamal, que se descubrió a sí mismo en su peor versión. Y no solo porque fallara un penalti escupido por el poste izquierdo de Gazzaniga, el mismo que le había salvado un mano a mano previa.

Se apagó de tal manera el astro que tocó mucho el balón ante el atrevido Girona de Míchel, pero sin acierto alguno. Hasta 24 balones perdió el astro, ahogado por el marcaje de Arnau, quien solo le permitió cuatro regates buenos de nueve intentos (44% de éxito), una cifra buena para cualquier extremo. Terrenal y discreta para él.

En 12 días, Lamine se ha liberado. Pero para resurgir con una grandeza espectacular firmando su primer triplete con el Barça en la Liga -otra página más en los libros de historia culé con un triplete teniendo 18 años y 230 días, superando a Giovani dos Santos (19 años y 6 días) y Messi (19 años y 259 días)- necesitó, y muy a su pesar, tocar fondo en Girona. Llevaba días, semanas incluso en que no disfrutaba del juego. Había perdido hasta la sonrisa.

Lamine Yamal y Fermín López celebran el 1-0 del Barça al Villarreal, obra del primero.

Lamine Yamal y Fermín López celebran el 1-0 del Barça al Villarreal, obra del primero. / Alejandro Garcia / EFE

Su juego, mágico, singular y, sobre todo, imprevisible, le estaba abandonando, sin tener siquiera la coartada de esa pubalgia que no le ha dejado vivir tranquilo en los cuatro primeros meses de la temporada. En realidad, Lamine estaba luchando contra algo que no veía. Ni siquiera podía tocar. Luchaba contra el recuerdo de un final de curso pasado deslumbrante que lo elevó, y de forma vertiginosa, a la cima, instalado entre los mejores -sino el mejor- jugadores del mundo.

Superar el nuevo ecosistema

Topaba, por lo tanto, consigo mismo. Y con el nuevo orden que el propio Lamine Yamal había generado. Ese ascenso en la cumbre implicaba que su vida ya no se detenía en esquivar al lateral zurdo que se le pusiera por delante. Era al lateral, al medio centro que ayuda y al extremo rival y…. A ese nuevo ecosistema se ha tenido que acostumbrar el joven de 18 años, impulsado por unas exigencias a las que nadie puede responder.

"La gente quiere que con 16 años meta goles, ya me gustaría también a mí", dijo con serenidad el adolescente que ha enterrado en tiempo récord la nostalgia por Messi. Hablaba con el primer balón que se lleva a casa firmado por sus compañeros. El balón de su primer triplete, convertido ahora en el máximo goleador del Barça tras anotar 18 tantos, igualando su registro personal de la pasada temporada. Aún le quedan, sin embargo, tres meses por delante para elevar su nivel a otra dimensión.

BARCELONA, 28/02/2026.-El delantero del Barcelona Lamine Yamal celebra su segundo gol contra el Villarreal, durante el partido de la jornada 26 de LaLiga entre el Barcelona y el Villarreal, este sábado en el estadio Spotify Camp Nou en Barcelona.-EFE/ Alejandro García

Lamine Yamal celebra su segundo gol contra el Villarreal. / Alejandro Garcia / EFE

En cada gol había muchos Lamines. Preciso y quirúrgico estuvo en el 1-0, premiando el valioso trabajo previo de Fermín. Descomunalmente mágico en el 2-0 honrando el recuerdo de Neymar, uno de sus ídolos, con dos regates dulces y mimosos, levantando una obra de arte. Y astutamente generoso se le vio en el 3-1 para estar a la altura de esa maravilla de asistencia firmada por Pedri. Un delicado pase que rasgó a todo un submarino para dejarle solo en el área. Con ese pase eliminó el exquisito mediocampista canario a ocho jugadores del Villarreal.

Primero, el juego; luego, los goles

Los goles de Lamine llegaron como consecuencia del juego. Nada que ver con el Lamine de Montilivi, ofuscado como se le vio no hace ni dos semanas. Produjo tanto, y tan bueno, en poco más de una hora (jugó 73 minutos) que las estadísticas no pueden explicar realmente su impacto en el partido que devolvió la confianza al Barça.

"Entró en el partido con el 1-0 y lo que pasó a partir de ahí fue excepcional”, admitió Flick. Y a Lamine le retornó lo que era suyo: la autoestima perdida. “No me he sentido feliz jugando a fútbol”, se le escuchó decir mientras saboreaba su primer triplete. Resumen de una tarde majestuosa, con seis remates, cuatro a puerta, tres goles y regateando con una sonrisa de oreja a oreja con cifras inalcanzables para cualquier otro delantero. No únicamente en España sino también en Europa. Seis regates buenos de 10 intentos (60 %).

Lamine Yamal marca su tercer gol al Villarreal.

Lamine Yamal marca su tercer gol al Villarreal. / MANAURE QUINTERO / AFP

Y justo cuando llegan las curvas decisivas de la temporada, el martes toca en la Copa subir al Everest y sin oxígeno la gesta de remontar el 4-0 que trae el Atlético del Metropolitano, con el futuro en Europa a la vuelta de la esquina (aguarda el Newcastle), Lamine explica, y de la mejor manera posible -con su juego-, que está absolutamente liberado.

Liberado de los fantasmas que le perseguían mientras su fútbol acalla a los que le vienen esperando desde hace meses, capaz como es de sumar él solo más goles (lleva 18) que Vinicius (13) y Rodrygo (3) juntos. Por eso, acabado el partido, Lamine, ya con el balón en la mano, se fue a abrazar a su madre, que le esperaba junto al banquillo visitante.

Y después dejó un mensaje contundente sobre el duelo de Copa del martes. "1% de posibilidades, 99% de fe", escribió el joven en su cuenta de Instagram.

No, Lamine no se ha equivocado. Es el mismo mensaje -idéntico en las palabras y también en el vehículo- que transmitió Neymar en Instagram antes de la remontada al Paris SG con aquel inolvidable 6-1 (marzo de 2017) simbolizado en el gol de Sergi Roberto.

Suscríbete para seguir leyendo