Fútbol
La trágica decadencia de un gigante europeo: la Juventus no levanta cabeza
El Galatasaray es el último verdugo de una 'Vecchia Signora' incapaz de alzar el vuelo, ni en Europa ni en Italia

Kenan Yldiz y Luciano Spalletti al final del partido contra el Galatasaray. / Alessandro Di Marco / EFE
La épica parecía estar del lado turinés. Un gol en la primera parte y otros dos en la segunda habían forzado la prórroga en el Allianz Stadium, pero todo el esfuerzo de la Juventus terminó siendo en vano, y la dramática clasificación resultó ser un espejismo. Victor Osimhen aprovechó el único pase en condiciones que recibió en todo el partido para batir a Mattia Perín y volver a adelantar al Galatasaray en el global de la eliminatoria en el 105+2' de partido. Los transalpinos se volcaron al ataque en busca del empate que forzaría los penaltis, pero con un hombre menos desde la expulsión de Lloyd Kelly en el 48' no quedaron efectivos suficientes en defensa para impedir que Yilmaz anotara el séptimo y definitivo tanto de los playoffs de la Champions en el 119'. La Vecchia Signora volvió a tropezar en Europa y sigue sin levantar cabeza.
Cada vez queda más lejos esa Juve que ganaba títulos de la Serie A y se clasificaba a finales de Champions haciendo gala de su impenetrable fortaleza defensiva. Donde antes luchaban gladiadores curtidos en mil batallas, ahora yacen las ruinas del que un día fue el gran imperio de Italia. Donde antes imponían sus extraordinarias virtudes del oficio los senadores Giorgo Chiellini, Leonardo Bonucci y Andrea Barzagli, ahora exponen sus vergüenzas unos trovadores que solo ofrecen entretenimiento al espectador neutral y llenan de rabia a los que lamentan cada error desde la grada. Los que viajaron a Turquía para el partido de ida de esta infame repesca fueron testigos de la inminente condena, donde los de Luciano Spalletti cayeron por 2-5 antes de obrar un inútil intento de remontada en el tiempo reglamentario de la vuelta.
Morir en el umbral
El esfuerzo para recortar una desventaja de tres goles fue admirable, pero la tumba que se cavaron en la ida resultó ser demasiado honda para resucitar en la vuelta. El espíritu combativo no solo llegó tarde, sino que fue acompañado de errores indignos por parte de jugadores, y colegiados. Exenta no queda la intervención del árbitro en la expulsión de Kelly, quien fue penalizado por no desafiar la gravedad. Disputó y ganó un balón dividido por arriba, y en lugar de seguir suspendido en el aire, aterrizó con los tacos en el gemelo de Yilmaz. Lo que en directo supuso la segunda amarilla para el inglés, terminó siendo tarjeta roja directa tras la revisión del VAR. Incrédulo ante la corrección que agravaba su pena, el central se marchó enfurecido a vestuarios antes de arremeter un golpe contra la pared del túnel.

Lloyd Kelly se lleva las manos a la cara tras ser explusado frente al Galatasaray. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
En lugar de bajar los brazos, los 'bianconeri' siguieron su plan de partido que hasta el momento les había servido para provocar un penalti en la primera parte. Locatelli transformó desde los once metros, actuando como capitán y líder de un equipo que por momentos parecía jugar con uno más y no al revés. Kenan Yildiz, el extremo turco de la Juve, se proyectó más de una vez por la banda izquierda sin salir del atolladero que sus compatriotas le habían colocado, pero durante todo el segundo tiempo obligó a los de Okan Buruk a retroceder constantemente con la ayuda de Conceiçao y más tarde Zhegrova, hasta que la insistencia de los transalpinos situó a Federico Gatti en la línea de gol para que este la empujara a puerta vacía. Yildiz se estiró para estrellar un balón que parecía perdido a la madera, y la recompensa de su esfuerzo la recogió McKennie cuatro minutos después en el segundo palo para igualar la eliminatoria a cinco.

Kenan Yildiz celebra con Weston McKennie el tercer gol de la Juventus. / Alessandro Di Marco / EFE
Hasta ahí llegó la épica juventina. Tras el incomprensible fallo de Zhegrova cuando lo tenía todo de cara para completar la remontada en el descuento, el Galatasaray encontró a Gundogan, que hasta la prórroga estaba desaparecido en combate desde su ingreso al campo en el 72'. El exazulgrana tomó las riendas del centro campo para desesperar a una Juve que no volvió a amenazar más allá de alguna incursión espontánea. El Galatasaray ya no se tambaleaba, sujetado por la correa del cerebro turco, y aprovechó la única fisura que encontró del bloque piemontés para filtrar una asistencia hacia su delantero estrella. Osimhen no perdonó frente a la entrada a destiempo de Gatti y la salida a medias de Perín. Una línea defensiva desdibujada volvió a disolverse para que los turcos pusieran el último clavo en el ataúd de la Vecchia Signora, que por mucho que luche hasta el final, siempre termina añorando su juventud para morir en el umbral.
Legado
La enésima 'sconfitta' de la Juve en territorio internacional no es más que la extensión natural de su realidad nacional. Los 'bianconeri' no levantan un título de liga desde que ganaran el noveno consecutivo en 2020. El fin de la hegemonía en Italia marcó el inicio de una época de transición y reconstrucción que todavía perdura a día de hoy. En 2017 disputaron su última final de Champions, y desde entonces no ha vuelto a superar los cuartos de final. Tras caer en dos temporadas seguidas a manos del Real Madrid, sufrieron eliminaciones humillantes contra equipos menores sobre el papel: el Ajax en 2019, el Lyon en 2020, el Porto en 2021, el Villarreal en 2022 y el Sevilla en Europa League en 2023 tras quedar tercero en la fase de grupos de la Champions por debajo del Benfica. El año pasado no pudieron con el PSV en la repesca, y este año el verdugo ha sido el Galatasaray. Aunque recientemente haya ido a peor, el club turinés tampoco puede estar demasiado orgulloso de su pasado en Europa, pues ha perdido 7 de las 9 finales que ha disputado, todo un récord de la competición.

Paulo Dybala y Gonzalo Higuain durante la final de la Champions en 2017. / DANIEL DAL ZENNARO / EFE
Por si no fuera suficiente, sus dos únicos títulos tampoco conservan buenas memorias. Su primera Champions en 1984/85, en la que derrotó 1-0 al Liverpool, siempre será recordada como la trágica final de Heysel (Bélgica) en la que murieron 39 aficionados, de los cuales 32 eran italianos, y que las autoridades obligaron a jugar a pesar del ambiente fúnebre. Su segundo y último título, que conquistaron hace justo 30 años frente al Ajax en la tanda de penaltis, fue a costa de terminar en segundo lugar en la Serie A, a 8 puntos del Milan, mientras que en la Coppa Italia fueron eliminados en octavos de final por la modesta Atalanta. Además, venían de perder la final del año anterior y volvieron a quedarse con las manos vacías en la siguiente. Tres finales seguidas, un solo trofeo. Por si no fuera poco, se acusó a los jugadores de la Juve de dopaje en el escándalo conocido como el "Caso Agrícola", donde se alegaba que el médico del club había suministrado sustancias prohibidas a la plantilla entre 1994 y 1998. Aunque fue condenado inicialmente en 2004, un tribunal de apelación en 2005 lo absolvió. En 2006 explotó el caso de Calciopoli y la Juventus se fue a la Serie B.
Decadencia y dimisión
Los aficionados más optimistas pensarán que si la Juventus pudo remontar esa situación tan adversa de la que este año se cumplen dos décadas, no cabe duda en que podrá volver a la cima en un futuro no tan lejano. Pero la realidad es que la Juve se ha estancado al igual que hizo el Milan después de su época dorada, cuando conquistó dos copas de Europa en 2003 y 2007 para luego pasarse 7 años seguidos sin jugar en la Champions League (2014-2021) a raíz de que Silvio Berlusconi, el presidente del club, dejara de invertir en 2012. El Milan vendió a sus estrellas (Ibrahimović y Thiago Silva) para pagar deudas y empezó a fichar jugadores libres o de bajo nivel. En el caso de la Juve, la causa de su decadencia no ha sido la falta de dinero, sino su mala gestión, que culminó con el caso de las plusvalías y la dimisión de toda su junta directiva, incluido el presidente Andrea Agnelli.

Andrea Agnelli en un Allianz Arena vacío en 2016. / picture alliance / dpa / Europa Press
La Juve lleva ya seis temporadas intentando recuperar su trono en Italia, y este año tampoco lo conseguirá. Es quinta en la liga a falta de 12 jornadas y el Inter le saca 18 puntos. Cayó de forma estrepitosa ante la Atalanta con un contundente 3-0 en Copa, y ahora el único objetivo es quedar entre los puestos europeos para salvar la economía del club, que desde el fichaje de Cristiano en 2018 y las pérdidas por la pandemia en 2020 ha ido a pique. Aunque su mayor talento en Yildiz acabe de renovar hasta 2030 y sueñen con el posible fichaje de Osimhen, quien no celebró su gol en el partido de anoche tras declarar en la previa que "sería un privilegio representar a la Juventus", las campañas se van sucediendo a la par que van cambiando los entrenadores sin que vislumbre una mínima esperanza de éxito.
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