Andá p'allá, bobo
Son tan atrevidos, que ni siquiera se esconden

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Ni siquiera tienen el rubor de disimular. Son tan descarados, todos, todos, tan altivos, están tan seguros de la paliza que les van a meter a los demás, no solo en la votación final, definitiva, sino, incluso, en la presentación de firmas, que ni siquiera tratan de disimular. Bueno, en realidad, eso de disimular nunca ha ido con ellos. Disimular es lo contrario ¿verdad? de ‘pit i collons’.
De forma y manera que si algunos, por ejemplo, el Director de Comunicación, debe pedir una excedencia o dejar de trabajar por unas semanas para el Barça y pasar a trabajar para su presidente (ni siquiera me atrevo a escribir expresidente, porque Joan Laporta siempre ha sido presidente del Barça, pues no olviden que es el único que tiene el club en su cabeza), lo hace sin ningún rubor, ni disimulo. Y puede, incluso, que hasta Laporta le premie los servicios prestados volviendo como un directivo más, en lugar de repetir como Director de Comunicación.
Enric Masip, por ejemplo, que ama tanto su papel de asesor y guardaespaldas del presidente, sí, del presidente, también ha decidido abandonar y darse de baja, solo por unos días, como empleado del ‘més que un club’ y pasearse de la mano de Laporta por toda Catalunya para comprobar que todo sigue atado y bien atado.

Hansi Flick abraza a Joan Laporta. / FCB
Miren, son tan descarados, que ni siquiera guardan las distancias, importándoles muy poco si alguien piensa que es excesivo que Deco, director deportivo, y Hansi Flick, entrenador del primer equipo, se presenten en uno de los muchos actos del libro del presidente, bueno, y de Josep María Fonalleras, ‘Així hem Salvat al Barça’, se abracen a ‘su’ presidente, se fotografíen con él y manden el mensaje a la audiencia, a los socios, de que “si quieren que sigamos, voten a este señor, a nuestro presidente”.
Cuando uno tiene tanta ventaja (jamás un presidente que se presentó a la reelección, fue derrotado), cuando uno sabe que va a ganar, se pongan como se pongan, parece innecesario hacer tanta ostentación de poder. Es evidente que si haciendo lo que han hecho y cómo lo han hecho, han llegado hasta aquí, insisto, con esa descarada ventaja, seguir utilizando el poder que ofrece ser el ‘puto amo’ del Barça parece un abuso.
Feo, innecesario
La verdad es que esa ostentación no me sorprende de ninguno de ellos. Bueno, sí, me sorprende, y mucho, de Hansi Flick. Yo creía que él sí sabría mantener las distancias. Pensar y saber que él es el entrenador del FC Barcelona, no el entrenador de Joan Laporta, aunque le esté, como ha dicho mil veces, tremendamente agradecido por haberle traído a este maravillosa ciudad.
Y también entiendo, claro, que Flick desee que el primer acto del nuevo/viejo presidente sea renovarle por los próximos cinco años de mandato. O los que sean. Pero, que lo sepas Hansi, eso que acabas de hacer queda feo. Ya sé que no fuiste a un acto de campaña de tu presidente y defenderás que simplemente aceptaste la invitación para acudir a la presentación de su libro.
De todos modos, no sé si en Alemania esos gestos quedan feos. Aquí, sí, aunque seas un entrenador intocable.
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