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LA PRECAMPAÑA AZULGRANA

La cuenta atrás de las elecciones 2026 del Barça: un Laporta a la defensiva, contra tres precandidatos desunidos

La oposición se mantiene fragmentada, sin apenas gestos de acercamiento, pese a que ello reduce al mínimo las posibilidades de derrocar al expresidente, que ha empezado la precampaña con la estrategia de arriesgar poco

Xavier Vilajoana, Víctor Font, Marc Ciria y Joan Laporta.

Xavier Vilajoana, Víctor Font, Marc Ciria y Joan Laporta. / El Periódico

Albert Guasch

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El equipo de campaña de Joan Laporta puso ayer pegas en el último minuto a un debate organizado por Mundo Deportivo que acabó siendo cancelado. Los demás aspirantes a la presidencia se quedaron plantados e indignados. El punto de partida de la discordia fue la participación no anunciada (o anunciada tarde) de Jaume Guardiola, el experto económico de la plataforma de Víctor Font. Sin entrar en los detalles del rifirrafe, la acción sirve para ejemplificar que el favorito a las elecciones del 15 de marzo juega de momento a la defensiva. Él, que siempre ha presumido de ir al ataque, ha optado de momento por la estrategia del ralentí, consciente de que es un partido que solo puede perder ante una oposición unida.

Laporta arrancó oficialmente la precampaña con un discurso de manos en los bolsillos en su sede electoral de Barcelona, el pasado miércoles: tono burocrático con algunos picos de material viralizable. Después ha organizado mítines para socios por distintos puntos de Catalunya. En una estrategia de manual de los populismos, ha seleccionado enemigos internos y externos para agitar y galvanizar a los suyos. “Los círculos de poder” por un lado, con acento especial en los árbitros, y los rivales en la contienda electoral por otro, contra los que alerta sobre su “inexperiencia”.

Laporta, durante su discurso de presentación de candidatura a la presidencia del Barça.

Laporta, durante su discurso de presentación de candidatura a la presidencia del Barça. / Jordi Otix

No tiene por qué arriesgar. Mientras la oposición no sea capaz de fusionarse, su precampaña discurrirá tranquila y blindada, ajena al ruido que tratan de crear los tres aspirantes a destronarle. Confluyen lonas (de Messi, inspirada en la que impulsó a Laporta en 2021), sedes elegantes, canciones pegadizas, espots de denuncia, eslóganes representativos, proyectos de infraestructuras y declaraciones críticas que no parecen alterar de momento las condiciones del partido. A falta de 10 días para la entrega de las firmas -hacen falta 2.337- y a menos de un mes para los comicios, el estado del terreno de juego favorece al expresidente, que ha impuesto sus reglas: una campaña de las más cortas que se recuerdan, que encima se confunde con la competición, y veto a la posibilidad de votar por correo.

La figura del mediador

Joan Camprubí Montal, líder de Som un Clam, movimiento que arrancó fuerte, con potencia de convocatoria, y que se ha ido desinflando hasta apartarse voluntariamente de la carrera electoral, asegura estar en posesión de una encuesta interna con intenciones de voto. A grosso modo dice que un tercio respalda a Laporta, otro tercio es muy crítico con su gestión y un último tercio se sitúa en el conjunto del medio.

Víctor Font, en un acto de Nosaltres, su precandidatura.

Víctor Font, en un acto de Nosaltres, su precandidatura. / Enric Fontcuberta / EFE

”Las probabilidades de cambiar el régimen serán muy bajas si no hay unidad”, proclamó esta semana el nieto de Agustí Montal, el presidente que fichó al Johan Cruyff jugador. Dispuesto a asumir el rol de mediador entre Víctor Font, Marc Ciria y Xavier Vilajoana, la tarea se entrevé compleja. Han gastado demasiado tiempo, energía y dinero para bajarse de la carrera tan pronto. Ni siquiera ha habido una reunión entre los tres para tratar de consensuar una candidatura común. Y eso que, como dijo Camprubí, “los programas electorales son iguales salvo en un 5 o un 10%”.

Font, que considera estas elecciones como un plebiscito a Laporta, lleva días apelando a la suma de propuestas. “Hay dos tipos de barcelonismo: el personalista y el modelo alternativo que muchos socios tenemos en mente. Estamos abiertos. Lo más importante es poner los intereses del Barça por delante”, dijo ayer mismo en la presentación de su vídeo electoral. "Todos los precandidatos, excepto el expresidente Laporta, apostamos por profesionalizar y modernizar la entidad. Tiene todo el sentido del mundo que vayamos todos juntos", comentó hace unos días.

Marc Ciria, en su sede electoral.

Marc Ciria, en su sede electoral. / Zowy Voeten

Cunde la sensación de que los tres precandidatos -a Laporta se le da por descontado- lograrán reunir las firmas necesarias para superar el corte. Entonces, ¿qué? El deseo de Som un Clam y demás grupos de oposición neutros es que sean capaces de ponerse de acuerdo antes del 3 de marzo, fecha de entrega de los apoyos; si no, a las malas, después. Y que se organicen alrededor del que acumule más potencia de voto. Tampoco eso se ve hoy día plausible. Hay posturas muy cerradas.

Siempre más de dos candidatos

De la misma forma que nunca en la historia de las elecciones barcelonistas un presidente en ejercicio ha perdido el examen de las urnas, jamás la oposición ha sido capaz de consensuar una posición unitaria. En 2003, el primer Laporta derrotó a cinco candidatos (Lluis Bassat, Jordi Majó, Josep Martínez Rovira, Josep Maria Minguella y Jaume Llauradó); en 2010, Sandro Rosell se impuso a tres (Agustí Benedito, Marc Ingla y Jaume Ferrer); en 2015, Josep Maria Bartomeu batió también a tres (Laporta, Benedito y Toni Freixa), y en 2021 de nuevo Laporta superó a dos (Víctor Font y Freixa).

Xavi Vilajoana, en su sede electoral.

Xavi Vilajoana, en su sede electoral. / ADRIÀ FERNÁNDEZ

De momento esto es un tres contra uno. Tres que alertan de que el Barça está en riesgo existencial y uno que proclama haber salvado al club. Sin la cacareada unidad, parece una batalla desigual.

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