Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

EL APUNTE

Cancelo está 'sonat'

Flick no toca la idea, pero sí altera las jerarquías del Barça

Cancelo, en un momento del partido ante el Alavés.

Cancelo, en un momento del partido ante el Alavés. / Dani Barbeito / SPO

Lluís Carrasco

Lluís Carrasco

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En mi lengua, un sonat no es simplemente un loco. Un sonat es un chalao particular, un tipo genial, un loco creativo, disruptivo… Es ese personaje que camina medio segundo por delante del resto y que, por eso mismo, parece desajustado. No está desequilibrado: está desacompasado con la lógica del mundo. El sonat incomoda, inventa, arriesga y, a veces, se equivoca de manera estrepitosa. Pero cuando acierta, cambia la lógica de la realidad. Y, si hay un futbolista que encaja en esa definición hoy, es João Cancelo.

Cancelo no interpreta el lateral al uso; lo reescribe a brochazos. Físicamente es potente, elástico, con esa zancada felina que le permite corregir lo que él mismo desordena. Técnicamente es un centrocampista camuflado en la banda: controla, perfila y filtra con naturalidad impropia de un defensa. Tácticamente es ecléctico, casi caprichoso. Aparece por dentro cuando nadie lo espera, se mete en la sala del gol como quien entra en su casa y, de repente, el partido tiene otra textura.

Girona vs Barça Montilivi LaLiga 2025/2026 | Gorka Urresola

Joao Cancelo. / Gorka Urresola Elvira / SPO

¿Es indisciplinado? Probablemente. ¿Es desobediente? Seguro. ¿Es decisivo? Cuando le da la gana, sí. Y ahí está la cuestión. El Barça no necesitaba un funcionario del carril, necesitaba un agitador ilustrado. Alves lo era. Ante el Levante dejó estampas que justifican su incorporación: cambios de orientación quirúrgicos, conducciones que rompían líneas y esa sensación constante de que algo podía pasar si el balón le encontraba. Y le encontraba.

Talento indómito

Claro que un sonat sin dirección es ruido. Por eso resulta tan sugerente imaginarlo bajo la batuta de Hansi Flick. Porque si alguien ha demostrado saber domesticar el talento indómito es él. Flick no lima la personalidad: la afina. No apaga la rebeldía: la encauza. Convirtió piezas dispersas en engranajes de precisión y tiene el olfato suficiente para entender que Cancelo no debe ser atado, sino orientado.

El fútbol, como la vida, avanza gracias a los que se salen de la línea. Yo me considero un ejemplo de pirao. Y creo saber de lo que les hablo. Créanme: larga vida a la locura.

Suscríbete para seguir leyendo