Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | GOLPE FRANCO

Juan Cruz Ruiz

Juan Cruz Ruiz

Periodista y escritor

Talismanes

La crónica del Barça-Levante: El Barça recupera el liderato sin goles de sus delanteros

Fermín felicitado por Lamine tras su gol durante el partido de liga entre el FC Barcel.ona y el Levante.

Fermín felicitado por Lamine tras su gol durante el partido de liga entre el FC Barcel.ona y el Levante. / JORDI COTRINA

El Barça ha vivido una enfermedad rara estos días. Se le rompió el equipo por donde más le duele, esa parte esencial que ahora ya ha recuperado. Aunque estuviera media hora en la cancha (y estuvo más) la presencia de Pedri fue un estímulo que viene a mejorar el futuro.

Éste, el futuro, parecía parte del peor presente de las penúltimas temporadas, cuando el equipo buscaba sin rumbo aquellas épocas que ya jamás volverán: las que Messi puso durante años a la pasión del fútbol que, entonces, era parte de la alegría azulgrana.

Hace mucho tiempo que eso dejó de existir; las distintas proezas de jugadores que sustituyeron al ilustre personaje que Laporta dejó irse no llegaron ni a las zuelas de los zapatos de Cruyff, de Kubala, de Luis Suárez o de Messi.

FC Barcelona - Levante UD.

FC Barcelona - Levante UD. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

La llegada de Pedri, que venía de Gran Canaria y de Tenerife, fue un modo de decir adiós a la desgracia de perder a Messi y, por supuesto, a la realidad de que el equipo no era capaz de responder a la obligación de ser mejor cada temporada.

O faltaba compromiso o faltaba talento; lo cierto es que poco a poco se ha ido rompiendo el maleficio, gracias no sólo a este futbolista y a otros que se le parecen, sino a la calidad de un entrenador que vino al Camp Nou años después de haber goleado sin piedad al pobre Barça de su peor temporada.

Fermín celebra su gol, el tercero del Barça ante el Levante.

Fermín celebra su gol, el tercero del Barça ante el Levante. / JORDI COTRINA

En esta ocasión, el regreso de Pedri ha sido fugaz pero simbólico. Se trata de haber atraído, de momento, la fe del graderío; no había quien metiera goles o que los ayudara a meter. Para eso estaba el otro grande de estas dos últimas temporadas, Fermín. Como el otro, Fermín tiene un nombre sin máscara, muy cercano, y él mismo lo es, como lo es Pedri. Pedri levantó en el graderío una pasión que parecía haberse dormido. Y Fermín hizo el gol del día, o quizá el gol de muchos días.

Fue perfecto, casi un regalo a una gradería que vino al Camp Nou con la incertidumbre que marcan dos terribles llamadas de atención, la de Madrid y la de Girona, aquellos avisos que devolvieron al equipo a la incertidumbre sobre su calidad. Ahora ya el Barça tomó su rienda, y ahí están, para celebrarlo, estos dos muchachos, talismanes del equipo, señales del futuro.

Suscríbete para seguir leyendo