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Segunda vida (35)

Quique Costas: "Tenía fama de leñero, pero yo no pegaba, no tenía mala leche"

Quique Costas, fotografiado en su casa en Barcelona.

Quique Costas, fotografiado en su casa en Barcelona. / Marc Asensio Clupes / EPC

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Jugó las 30 jornadas con el Celta de la Liga 1970-71 y terminado el campeonato fichó por el Barça y disputó los 9 partidos de Copa, que conquistaron. Fue su primer título de los cuatro que celebró hasta 1980. Desde entonces no se ha movido de Barcelona Enrique Álvarez Costas (Vigo, 16 de enero de 1947), que se jubiló en 2014. Primero jugador internacional, luego entrenador, por sus manos ha pasado la flor y nada de la cantera azulgrana.

Lo primero de todo es la salud. ¿Cómo está?

Estoy... Estoy, que es mucho. Pero bien. La realidad la voy llevando.

Vive en Barcelona desde 1971. Son 55 años aquí. ¿Sigue siendo gallego o ya no?

¡Hombre, sí! Soy gallego y catalán. Pero la verdad… He vivido más años aquí que en Vigo. Me quedan algunos amigos, algo de familia allí, pero casi que soy más catalán.

Se marchó con 24 años de Galicia. Tras una campaña memorable del Celta, que se clasificó para la UEFA.

Me acuerdo de que entramos en Europa, no sé si quedamos cuartos o quintos. Y me acuerdo de que vino un directivo del Barcelona a inspeccionarme… Vino a conocer a mis padres, cuántos hermanos tenía, si estudiaba y dónde, cómo y con quién me relacionaba yo, si tenía novia… Para ver si, aparte de futbolista, era un tipo centrado.

¿Esto se hace ahora?

Ahora ya no. Creo. Y debería hacerse. Es una información importante antes de hacer un fichaje.

Quique Costas, en el balcón de su casa, con Barcelona al fondo.

Quique Costas, en el balcón de su casa, con Barcelona al fondo. / Marc Asensio Clupés / EPC

¿Qué se encontró al llegar a Barcelona?

Tenía novia, pero vine solo. Me sentía un poco perdido. Era un niño mimado en Vigo. El pequeño de seis hermanos, un mimado de la hostia, jugando en el Celta… Sin embargo, tuve la suerte de que en el Barça había varios jugadores como Marcial, Charly [Rexach], Asensi, que ya los conocía de la selección juvenil y la absoluta, y eso me ayudó mucho.

¿Le costó adaptarse al equipo, a la ciudad?

A la ciudad, sobre todo. De vivir en casa de mis padres de puta madre a venir aquí, solo en un piso… Me adapté relativamente rápido porque tenía amigos y me resultó más fácil.

Quique Costas y Carles Rexach, en la presentación de un libro en 2009.

Quique Costas y Carles Rexach, en la presentación de un libro en 2009. / JOAN IGNASI PAREDES / EDECASA

"Vine solo. Me sentía un poco perdido. Era un niño mimado en Vigo. El pequeño de seis hermanos, jugando en el Celta… Tuve la suerte de que en el Barça había jugadores como Marcial, Charly [Rexach], Asensi, que ya los conocía de la selección y eso me ayudó mucho"

Cómoo recuerda aquellos años?

Muy buenos. Pasar de un Celta que había estado en Segunda y se mete en Europa a un Barcelona que aspiraba a ganar títulos, aunque siempre las pasó canutas, y más entonces…

El primero es la Liga de 1974.

Ganamos la Copa antes. La de 1971, con el gol de Alfonseda. Luego vino la Copa de 1978 y la Recopa de 1979.

A usted le ficha Vic Buckingham…

Y solo estuve dos meses con él. Luego vino Rinus Michels. Un entrenador extranjero era como un marciano en aquella época.

Y Michels, con la fama de mala leche que tenía. ¿Era así?

Era así. Tenía un caracter muy distinto al nuestro y era bastante rígido, pero era buen tío.

Costas, acompañado de su mujer, en el funeral de Jaume Llauradó.

Costas, acompañado de su mujer, en el funeral de Jaume Llauradó. / Enviados

"Michels, tenía un carácter muy distinto al nuestro y era bastante rígido, pero era buen tío. Un entrenador extranjero era como un marciano en aquella época"

¿Qué episodio le viene a la cabeza de aquella Liga?

El partido que ganamos al Madrid 0-5 en el Bernabéu. Jugábamos muy bien, teníamos futbolistas muy buenos: Rexach, Marcial, Cruyff, Juan Carlos… Teníamos un equipazo.

Varias generaciones nos preguntamos cómo pudo ser que aquel equipo de Cruyff solo ganara una Liga.

No tiene explicación. Faltó regularidad, faltó disciplina, faltó un poco de todo. Quizás nos creíamos mejores de lo que éramos.

Fuera de casa bajaban mucho. ¿Es verdad que se encontraban campos impracticables y que recibían mucha leña?

Era terrible. Ir a Atocha era tremendo. O a Burgos. En Granada era distinto, allí daban de lo lindo… No sé en qué partido, Charly debía jugar de extremo derecho y Simonsen en la izquierda, y Charly le propuso cambiar de banda. Él ya conocía quién le iba a marcar y Simonet, en cambio, no.

Rexach sostiene que al Barça le salvó la transmisión de los partidos por televisión.

Fue otra cosa. Cambió el comportamiento del público, el estado de los estadios, los terrenos de juego. Nosotros éramos un equipo muy técnico.

Teníamos un equipazo con Cruyff. Nos faltó regularidad, faltó disciplina, faltó un poco de todo. Quizás nos creíamos mejores de lo que éramos"

Supervisando un entrenamiento en la ciudad deportiva del Barça.

Supervisando un entrenamiento en la ciudad deportiva del Barça. / VALENTI ENRICH / EDECASA

"Ir a Atocha era tremendo. O a Burgos. En Granada era distinto, allí daban de lo lindo… No sé en qué partido, Charly debía jugar de extremo derecho y Simonsen en la izquierda, y Charly le propuso cambiar de banda. Él ya conocía quién le iba a marcar y 'Simonet', no"

Entre la Liga y la Recopa, ¿qué título le satisfizo más?

Hombre, la Recopa fue el primer título europeo de la historia, pero la Liga era un título más trabajado durante todo el año. Teníamos un gran equipo.

¿Cómo era el Cruyff compañero?

A alguno no le gustaba, decía que iba agrandado por ahí, pero a mí me caía muy bien, era muy buena persona. Era muy amigo mío el Flaco.

Luego fue su jefe como técnico.

El futbolista era un monstruo; como técnico era otra relación. Pero era un genio.

¿Por qué se dice que los gallegos no se sabe si suben o bajan?

Es un dicho que llevamos encima. No sé el origen; parece ser que procede de la pregunta “¿Y luego?”, que es una coletilla muy común que sueltas en medio de una conversación. “¿Y luego?”, así, con un tonillo, entre indiferente e indeciso. Somos un poco retorcidos.

Usted se retiró con 33 años, en 1980.

En aquella época era más o menos la edad habitual. Aguantar tantos años, nueve, en un club tan poderoso, con tantos fichajes y tantas bajas cada temporada, es jodido. Tuve una lesión grave, también.

"A alguno no le gustaba Cruyff, decía que iba agrandado por ahí, pero a mí me caía muy bien, era muy amigo mío el Flaco. El futbolista era un monstruo; como técnico era otra relación. Pero era un genio".

Costas y Guardiola, en el palco del MIniestadi.

Costas y Guardiola, en el palco del MIniestadi. / JOSEP MARIA AROLAS / EDECASA

"Aguantar tantos años, nueve, en un club tan poderoso, con tantos fichajes y tantas bajas cada temporada, es jodido"

¿Era centrocampista o defensa en verdad?

En el Celta jugaba de mediocentro, y en el Barça jugué de todo. Incluso de lateral izquierdo, sin ser zurdo, aunque le daba con la izquierda. Sobre todo de central, con Torres en el centro al principio.

¿Tenía fama de leñero?

Sí, tenía fama, pero yo no pegaba. No tenía mala leche. No era duro. Torres era fuerte. Eladio físicamente era un portento. Para lo bueno que era, duró poco en el Barça. Con Migueli estuve muchos años, con el que más. Migueli también infundía respeto.

¿Cultivó amigos de otros clubs?

Amancio era muy amigo mío. Gallego, pero de A Coruña. Muy buena persona. Le daba cada patada que no veas… pero cuando lo pillaba, claro.

¿El Barça ya tenía identidad como equipo?

Sí, los que veníamos de fuera se la veíamos esa categoría en el campo. Y también fuera, claro, por todo lo que rodeaba al equipo.

Cruyff fue un revolucionario como jugador y como entrenador.

El Flaco era muy abierto de mente, pero con una ideas muy claras. Defendía mucho al grupo humano. Como un entrenador era muy competente.

"Yo no pegaba. No tenía mala leche. No era duro. Torres era fuerte. Eladio físicamente era un portento. Con Migueli estuve muchos años, con el que más, también infundía respeto"

Quique Costas, en un entrenamiento del Barcelona B en los terrenos adjuntos al Miniestadi.

Quique Costas, en un entrenamiento del Barcelona B en los terrenos adjuntos al Miniestadi. / Zoltan Czibor

"Amancio era muy amigo mío. Gallego, pero de A Coruña. Muy buena persona. Le daba cada patada que no veas… pero cuando lo pillaba, claro"

Usted estuvo muchos años en el fútbol base. ¿Ha habido alguna generación mala en el Barça?

¿En el Barça? Nunca. Era imposible. Había alguno que llamaba más la atención, pero como club siempre ha tenido muy buenos jugadores.

¿Que suban más o menos jugadores al primer equipo, sólo depende del valor del entrenador del primer equipo?

Del valor, pero que todo funcione bien y fluido en la parcela del fútbol y que haya buen ambiente en el club.

De todos los chicos que han pasado por sus manos ¿con quién se queda?

Con Pep [Guardiola] y con el blanquito, con Andrés [Iniesta].

¿Por qué?

Por su entendimiento del juego, la actitud en los entrenamientos, su comportamiento... Por todo. Esos dos siempre serán un diez. Ha habido grandísimos jugadores, pero tíos como esos dos son difíciles de encontrar.

Frank Rijkaard, Quique Costas y José Ramón Alexanco siguen desde la grada un entrenamiento.

Frank Rijkaard, Quique Costas y José Ramón Alexanco siguen desde la grada un entrenamiento. / JOAN CORTADELLAS / Delegaciones

"Por su entendimiento del juego, la actitud en los entrenamientos, su comportamiento... Por todo, me quedo con Pep [Guardiola] y Andrés [iniesta]. Esos dos siempre serán un diez. Ha habido grandísimos jugadores, pero tíos como esos dos son difíciles de encontrar"

A Messi no le tuvo a sus órdenes.

Le veía de lejos. Muy bueno y muy buen chaval.

¿Sigue mucho el fútbol aún jubilado?

Sí, pero esta enfermedad [sufrió un ictus en 2015] me limita mucho los movimientos. Lo sigo porque es mi vida. Ahora más por la radio o la televisión.

¿El gran cambio en la cantera se produce con Cruyff?

Un poco antes hay un cambio con Oriol Tort. Con Jaume Olivé crearon la estructura. Pero el golpe definitivo llegó con Johan. Impuso un estilo. No tenía miedo en tomar decisiones y se impuso. Tenía mucho carácter, y tener carácter en el Barça es complicado.

Usted estaba en el club y ya le conocía.

Tuve ventaja en ese sentido, porque sabía cómo pensaba, entendía por dónde quería ir, qué conceptos manejaba. Era muy claro.

¿Un entrenador puede saber si un chaval de 12, 14 o 17 años será bueno o llegará?

Se ve si es bueno en ese momento o no. Pero has de pensar en que marco sitúas al chaval: ¿es un diez, un ocho, un seis...? Otro entrenador lo puede ver de siete...

"El golpe definitivo llegó con Johan. Impuso un estilo. No tenía miedo en tomar decisiones y se impuso. Tenía mucho carácter, y tener carácter en el Barça es complicado. Tuve ventaja en ese sentido, porque sabía cómo pensaba, entendía por dónde quería ir, qué conceptos manejaba. Era muy claro"

Quique Costas con sus hijos Quique Álvarez y Oscar Álvarez en el Miniestadi.

Quique Costas con sus hijos Quique Álvarez y Oscar Álvarez en el Miniestadi. / JOAN IGNASI PAREDES / EDECASA

¿Le resultó difícil ser entrenador de su propio hijo?

No, porque todos eran muy buenos chavales, cojonudos.

¿Recuerda haber dado algún consejo a Quique y a Óscar como jugadores o como técnicos que son ahora?

Ninguno. Los consejos duran 20 minutos en el fútbol.

El otro gran salto en el Barça es cuando viene Pep de entrenador.

Fue extraordinario. Lo ganó todo y bien ganado. Ni suerte ni arbitrajes ni hostias.

Su generación y las anteriores hablan de los arbitrajes terribles que sufrieron en su época.

Cuando estás jugando no te das cuenta, estás en el fragor del partido. Pero luego rebobinas, piensas y ves que sí, que te han hecho algún mamoneo.

Sadurní tiene la teoría de que sí, que les costaron algunos títulos, y Martí Filosia sostiene que no.

Pues me quedo en medio, como buen gallego.

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