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Carrascazos

Transparencia blanca, por Lluís Carrasco

Año tras año se nos vende que el reglamento es el mismo para todos, que el césped mide igual y que el punto de penalti está a once metros para mortales y elegidos. Y, sin embargo, la estadística -esa aguafiestas- insiste en recordarnos la verdad.

Vinicius cae ante Aramburu en uno de los penaltis pitados al Madrid el sábado pasado en el Bernabéu.

Vinicius cae ante Aramburu en uno de los penaltis pitados al Madrid el sábado pasado en el Bernabéu. / Associated Press/LaPresse / LAP

Lluís Carrasco

Lluís Carrasco

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Hay tradiciones que no fallan: los puestos de castañas en otoño, las paraditas de pesebres en invierno, las romerías en primavera y los piscinazos, entre cómicos e indecentes, del Real Madrid todo el año. Esas jugadas en las que los protagonistas siempre visten la misma camiseta, excelentes jugadores llegados del mundo entero que, mágicamente, se convierten en trampa, fraude y mentira a la que visten la zamarra del equipo de la capital. Luego, algunos, se hacen los sorprendidos, abren el reglamento y fingen entre debates, que todos competimos bajo las mismas normas celestiales. Qué ternura.

Propongo algo moderno y transparente: que La Liga publique, junto al calendario, el cupo oficial de penaltis injustos con los que partirá el club blanco. Un PDF elegante, tipografía sobria 'times new roman': "Temporada 2026-27. Pack Premium: 18 penas máximas de cortesía, 6 revisiones VAR inspiradas y 4 contactos inexistentes sancionables". Nada de ambigüedades. Así todos sabremos a qué atenernos y podremos planificar sin sobresaltos metafísicos nuestras posibilidades reales de competir.

La ficción de la equidad

Porque lo que no puede ser es vivir en la ficción de la equidad. Año tras año se nos vende que el reglamento es el mismo para todos, que el césped mide igual y que el punto de penalti está a once metros para mortales y elegidos. Y, sin embargo, la estadística -esa aguafiestas- insiste en recordarnos la verdad.

Con el cupo oficial sobre la mesa, los demás clubs podrían reorganizar su temporada con serenidad. ¿Que el Madrid arranca con veinte lanzamientos a favor? Perfecto: reducimos la inversión en centrales y la destinamos a clases avanzadas de interpretación para protestar con dignidad.

Incluso el aficionado agradecería la claridad. Nada de debates impostados y eternos de medianoche. Den el número antes de empezar y dejemos de fingir que la balanza es simétrica. Al menos así, cuando suene el silbato y se señale el punto fatídico, no habrá enfados: solo la satisfacción de ver cumplido el presupuesto anual. Transparencia, señores. Transparencia.

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