GIRONA - BARCELONA (2-1)
El Barça se desmorona y se deja el liderato de la Liga en Montilivi ante un Girona monumental
El equipo de Míchel remonta un gol de Cubarsí con una reacción feroz que le aleja del descenso
Con lo caro que está el penalti con Soto Grado, va Lamine Yamal y lo falla

Los jugadores del Barça exhiben su descontento tras encajar el segundo gol ayer en Montilivi / JORDI COTRINA

El Barça se dejó el liderato en Montilivi. El Real Madrid más desastrado, cómo son las cosas del fútbol, toma el mando de la Liga. El Girona le hizo la zancadilla al conjunto de Hansi Flick en un partido formidable, culminado por Fran Beltrán, el madrileño recién llegado (2-1), posiblemente con una falta previa no señalada. El equipo de Michel se asemejó al que se clasificó para Europa y el Barça se desmoronó después de adelantarse en el marcador. No hubo terapia al desastre de la Copa.
El Barça compareció con una actitud elogiable. Nada que ver a lo que se vio ante el Atlético. Pero si en Madrid se descosió en defensa, en Montilivi tropezó ante su escasa puntería. Y luego también en su inconsistencia. Le costó un mundo abrir la cerrada retaguardia del Girona. Cuando lo logró, incomprensiblemente, se hundió. El cuadro de Míchel lo devoró. El cambio de Raphinha resultó venenoso para los azulgranas.
La inesperada presencia del brasileño en la alineación titular era un mensaje de Flick al colectivo. Después de la debacle ante el Atlético de Copa, había que morder desde el primer minuto. Y Raphinha marcó la línea en cuanto a conducta en una acción en el minuto 11 al correr atrás como un bisonte y cortar un pase cruzado de Bryan Gil. El contragolpe fue veloz; el brasileño lo fue más. Para ganar, había que dejarse el resuello. Y Flick, en la banda, aplaudió el esfuerzo del “mejor jugador del mundo del año pasado”, según dijo en la previa. Lo echó de menos cuando ya no podía dar más de sí.

Flick protesta ante el cuarto árbitro el segundo gol del Girona. / Jordi Cotrina
Flaqueó el Barça en cuanto a la resolución. No solo por el penalti enviado al palo por Lamine Yamal cuando faltaban unos segundos para cerrar la primera parte. Hubo un palo también de Raphinha. Y varias situaciones ante la portería de Gazzaniga ejecutadas sin precisión.
Lamine Yamal emergió como el menos atinado. Espeso su partido pese al esfuerzo. Decisiones de pase mal seleccionadas. Disparos sin intención. Gazzaniga solo tuvo que poner el cuerpo ante un punterazo del adolescente, cuando la jugada requería más maña que fuerza.
Post en Instagram
Su partido permitió evocar el post en Instagram de tono introspectivo que colgó el domingo. Parecía Lamine situarse ante la sima de sus expectativas adolescentes. “Mi abismo interno: me gustaría ser lo que todo el mundo quiere que sea…”. Podrían formularse muchas interpretaciones. ¿El vértigo ante sus infinitas posibilidades como futbolista? ¿Un momento de duda nocturna ante lo que queda por demostrar? ¿Flaqueza pasajera ante la presión global? Quizá algún día ahonde en lo que quiso decir. Pero no se trató de languidez; solo de desacierto. Empeño siempre pone.
El Girona, por su parte, ofreció una actuación sensacional ante los 14.043 espectadores, la mejor entrada de la temporada en Montilivi. Mantuvo los espacios reducidos en defensa y salió en tromba en cuanto tenía ocasión. Y fueron muchas, siempre con un sentido de la triangulación y el apoyo corto admirable.

Lamine Yamal se encara a Joel Roca tras una dura entrada. / Jordi Cotrina
No pareció en nada al Girona que gatea para huir de las llamas del descenso. Despuntó Bryan Gil, que mareó como una perdiz a Koundé. Es de los que nunca se deja nada. Estuvo a la altura de una contienda feroz, a ritmo de fondista, pese a la tardanza de los goles. Cubarsí, a pase de Koundé (m. 59), a medias entre el hombro y la cabeza, marcó el gol 100 de la temporada del Barça, el primero de su cuenta particular. Se resarció del que le arrebataron en el Wanda Metropolitano. Parecía asaltado el castillo. No fue así, porque apenas dos minutos después Lemar embocó un pase de Vanat.

Joan Garcia frena un remate del Girona. / Jordi Cotrina
El asalto azulgrana debía volver a comenzar. Flick innovó introduciendo a Roony por la izquierda en lugar de Raphinha, que aguantó una hora. Pero, en cambio, el Girona sintió el impulso de la adrenalina. Se hizo fuerte en el medio del campo, con un Iván Martín y un Witsel mostrando jerarquía. Joel Roca, dos veces, e Iván Martín lamieron el gol. Lo encontró Beltrán. Montilivi estalló de euforia. Y el abismo de Lamine Yamal es ahora de todo el Barça. Dos derrotas seguidas. Toca meditar. Las expectativas de todo el mundo barcelonista son superiores.
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