Entrevista
Joel Roca, el único jugador gerundense del Girona: «Me fui de Camprodon solo para ir a La Masia. No fue fácil"

Joel Roca, extremo del Girona. / Aniol Resclosa
Joel Roca (Camprodon, 2005) ha tenido claro desde pequeño que, si algún día llegaba a ser futbolista, lo haría triunfando en el Girona. Tras destacar en la escuela del club de su pueblo y una etapa delicada en La Masia con el Barça, el club blanquirrojo lo fichó para formar parte de su gran proyecto en la élite. El extremo gerundense ha quemado todas las etapas, incluida una cesión al Mirandés, en Segunda División, para hacer realidad el sueño de formar parte de la primera plantilla.
¿Partidos como el de este lunes, contra el Barça, son de los que se imaginaba jugando de pequeño?
Partidos como este, contra el Barça y frente a los mejores equipos de la Liga, son los que todo el mundo quiere jugar. De pequeño, cuando te imaginas jugando al fútbol en el futuro, piensas en estos duelos porque son contra rivales muy grandes.
¿Se imaginaba jugarlos con la camiseta del Girona? Porque hace diez años vivía en La Masia...
Sí, yo era pequeño cuando me fui de mi pueblo, solo, para ir a vivir en La Masia. Claro, no fue fácil. Allí es complicado. Hay muchos jugadores y me costó un poco. Por eso, con mi familia decidimos que lo mejor era salir y buscar otras cosas. Me fui al Girona. Aquí estaba cerca de casa y volví a recuperar la motivación y la esperanza para poder ser algún día futbolista.
¿Coincidió con alguien del Barça actual en La Masia?
Sé que hay jugadores que entrenaban y vivían allí, pero de mi edad, de 2005, no hay nadie en la plantilla.
Debió de ser un choque para un niño de 11 años, de Camprodon, pasar a una residencia en Barcelona.
Fue duro. Yo era un crío y, de repente, vivía en otro sitio, a dos horas de casa y sin ver a mi familia. Yo estaba acostumbrado al pueblo, a estar siempre en la calle, y en la habitación se me caían las paredes encima porque tampoco podíamos salir mucho. No me cuadró demasiado. Pero, bueno.
En Girona, después, ya fue otra cosa, aunque seguía en una residencia, en Les Hortes.
Los dos primeros años en el Girona vivía en mi casa, con mis padres, e iba y venía. Estuve muy bien. Luego, cuando ya fui un poco más mayor, estuve un año en la residencia. Aparte de que no era tan pequeño como en La Masia, estuve mucho mejor porque estaba cerca de casa y mis padres podían venir cuando hiciera falta.
Crecer en el Girona, ver cómo crece el club, cómo se consolida en Primera División y, además, hacerse un sitio en el primer equipo, ¿es vivir un sueño?
Claro. Girona es mi ciudad. Desde que entré en el Girona he tenido muy claro lo que quería el club de mí. Tenía un proyecto muy grande. He tenido ganas de llegar y jugar en el primer equipo desde que era infantil.
Ser de los más jóvenes de la plantilla no le viene de nuevo, ¿eh?
El Girona siempre me ha dado el impulso para ser mejor. Recuerdo el año del Covid porque, como los cadetes no podían jugar, me subieron al juvenil. Estoy acostumbrado a ser el más pequeño del equipo.
¿Le hacen novatadas los compañeros?
Sí, ¡son muy buena gente! En todos los equipos se hacen “putadas” y bromas, pero forman parte del fútbol. Me lo tomo muy bien.
También es el único gerundense. Es la prueba de que dar el salto al primer equipo cuesta mucho.
Ser futbolista siempre es muy difícil porque hay muchos jugadores. Tienes que destacar, esforzarte mucho y trabajar cada día en los entrenamientos. Es un orgullo haber podido llegar a la plantilla del Girona.
Es un orgullo haber podido llegar a la plantilla del Girona.
¿Aún tiene relación con excompañeros que no han tenido la misma suerte que usted?
Sí, claro. Hay muchos jugadores que son muy buenos y quizá no han tenido la suerte de poder llegar, por lo que han tenido que buscar otras alternativas para intentarlo. Eso dice mucho del fútbol: es muy difícil y complicado.
Usted también tuvo que salir cedido la temporada pasada. ¿Cómo se tomó lo de ir al Mirandés y para qué le sirvió?
Venía de una lesión, estaba volviendo a jugar y quería minutos para recuperarme lo mejor posible. Creí que salir cedido un año a Segunda División, que también es una liga muy dura, me serviría para crecer. El Mirandés era una buena opción y creo que me fue bien porque pude jugar bastante, y además se dieron las cosas para volver aquí en las mejores condiciones.
A diferencia de Ilyas Chaira en el Oviedo, no había opción de compra en caso de ascenso. Por tanto, el concepto era claro: sumar minutos y experiencia en el fútbol profesional para llegar al primer equipo.
Sí, exacto. La Segunda es una liga muy dura, con muchos equipos de Primera y gente mucho más mayor que yo. Fue una etapa para formarme como jugador, también personalmente. Vivir solo en otro sitio me hizo madurar en bastantes aspectos, además de poder jugar bien.
¿Cómo está siendo esta primera temporada formando parte al 100% de la plantilla del Girona? Entre los malos resultados del inicio y las lesiones, no debe de haber sido fácil.
No fue el inicio que todos habríamos esperado, pero creo que el equipo ha ido mejorando día tras día en los entrenamientos y se ha visto en los resultados. Al final, cuando entrenas y trabajas cada día, acaban llegando los resultados. Este equipo está haciendo las cosas bien. Aún tenemos mucho margen de mejora, pero si seguimos así tendremos más buenos resultados.
¿Cuál ha sido la clave para salir de la zona de descenso? Desde fuera, se nota que Míchel los tiene a todos enchufados.
Confiamos mucho en su forma de jugar y, sobre todo, en el trabajo del día a día. Preparamos lo que tenemos que hacer en los partidos, estudiamos a los rivales y eso nos ha llevado a conseguir resultados.

Joel Roca, extremo del Girona. / Aniol Resclosa
En su momento, ¿cómo vivió tener que dejar al equipo para jugar el Mundial sub-20 con la selección española? Era titular y estaba siendo el mejor, pero aquello también era una experiencia única e increíble.
Al principio, la idea del Girona era que no fuera porque me necesitaban en el equipo. Otros clubes tampoco querían dejar marchar a sus jugadores. Pero, bueno, al final era ir a la selección y decidimos que no me lo podía perder. Fue una experiencia inolvidable.
¿Le quedó la espinita de caer eliminados en cuartos de final?
Cuando vas a un Mundial, lo que quieres es ganar y hacerlo lo mejor posible. Nos dio un poco de rabia que nos eliminaran en cuartos.
En la absoluta cada vez hay jugadores más jóvenes, ¿se ve en un futuro no muy lejano?
¡A ver! Primero de todo, tengo que pensar en el presente, que es ahora. Tengo que disfrutar, jugar aquí y ya se verá.
Gran parte pasa por hacer un buen año con el Girona. ¿Hasta dónde cree que puede llegar el equipo?
Pienso que tenemos que trabajar en el día a día, sin pensar más allá. La permanencia es nuestro objetivo y, cuando la consigamos, ya se mirará más arriba.
¿Cómo está siendo la competencia con Bryan Gil, teniendo en cuenta que últimamente le está tocando ser suplente?
Hay partidos en los que se necesitan unas cosas y en otros, otras. Bryan es un gran jugador y lo está haciendo muy bien. El equipo está funcionando. Por mi parte, yo apoyaré desde el banquillo y desde donde sea. Da igual si son 5, 10 o 60 minutos. Lo que haga falta.
¿Cree que, por el hecho de ser de aquí, tiene que dar un poco más que el resto?
Pienso que cada uno tiene que dar lo que puede, lo que sabe y lo que hace mejor. Evidentemente, existe ese sentimiento de pertenencia. Siendo de Girona, gerundense, la afición quizá me pide algunas cosas distintas, pero en principio es lo mismo.
Cuando era pequeño, me fijaba en jugadores como Stuani o Portu. Son muy buenos
¿Hay algún jugador de la plantilla en el que se fije?
Cuando era pequeño, me fijaba en jugadores como Stuani o Portu. Son muy buenos. Los veía por la tele disfrutaba con su juego. Son referentes, los capitanes, y lo dan todo por la plantilla y el club. Tengo mucha suerte de compartir vestuario con ellos.
¿Algún día le gustaría heredar su brazalete de capitán?
Creo que queda mucho. Aún soy el más joven y, si algún día tiene que llegar, que llegue.
Y con Ter Stegen, aunque está lesionado, ¿se habría imaginado alguna vez compartir vestuario?
Es un jugador de talla mundial, que para mí ha sido durante muchos años el mejor portero del mundo. Es verdad que lo ves aquí en el Girona y es un poco fuerte e impactante por todo su recorrido, pero es una muy buena persona. Ha tenido mala suerte con la lesión. Nos aporta mucho futbolísticamente y también personalmente, dándonos consejos para el bien del equipo.
¿Hay presión por volver a ganar después de los últimos resultados?
Hay muchos equipos con los mismos puntos, más o menos, que nosotros. Intentaremos sacar lo mejor de nosotros para avanzar posiciones y sumar puntos lo antes posible; así podremos lograr la permanencia.
¿Que el Barça venga de perder 4-0 ante el Atlético de Madrid en la Copa del Rey lo hace más peligroso?
El Barça siempre lo es. Es uno de los mejores equipos de Europa. Tiene jugadores de muchísima calidad y puede hacerte daño en cualquier momento.
En la primera vuelta el empate se escapó en el añadido y vienen también de dejarse la victoria en el último minuto ante el Sevilla. ¿La gestión de los finales de partido es algo que trabajan?
Creo que también fue mala suerte. Contra el Barça nos marcaron en el último minuto, pero hicimos un gran partido y creo que merecíamos el empate o incluso la victoria porque tuvimos varias ocasiones. El partido contra el Sevilla también fue mala suerte porque lo teníamos controlado. Un compañero resbaló; no creo que haya que mirar más allá porque tampoco fue culpa nuestra. El penalti, después, nos dejó un mal regusto, pero Stuani tiene que tirar los penaltis siempre, como dijo Míchel, y puede equivocarse como todos.
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