LA CONTRACRÓNICA
Con lo caro que está el penalti con Soto Grado, va Lamine Yamal y lo falla
Justo después de la queja del Barça por las decisiones arbitrales, el CTA le designa al árbitro con el que tiene el peor ratio de victorias.
El error de Lamine Yamal y las numerosas ocasiones perdidas dejan a los azulgranas sin coartada, aunque Soto Grado volvió a dejar su sello.

Lamine Yamal se lleva las manos a la cabeza tras fallar el penalti de la primera parte durante el partido de Liga entre el Girona y el FC Barcelona en Montilivi. / JORDI COTRINA / EPC

Con lo caro que está el penalti en cualquier lugar que no sea en el Bernabéu, con lo inaudito que es que César Soto Grado pite uno a favor del Barça, va Lamine Yamal y lo falla.
La tradición del mal resultado con el árbitro riojano se mantuvo en Girona cuatro días después de que el club, con el enérgico Rafa Yuste de presidente, elevara una queja a Comité Técnico de Árbitros. La primera respuesta fue designarle al Barça al árbitro con el que tiene el peor ratio de victorias: 7 en 17 partidos, dos de ellos en la Copa ante el Cornellà y el Guadalajara; 5 en 15 partidos de Liga ante iguales. Se enumeran con facilidad, ante el Eibar (5-0) y el Valencia en casa (7-1), en Villarreal (1-3), en Vallecas (0-2) y en el derbi del pasado año con el Espanyol (0-2).

Lamine Yamal ejecuta el penalti que se estrelló en el poste. / JORDI COTRINA / EPC
4 a 2
Cuatro penaltis en contra había señalado al cuadro barcelonista; el penalti de Girona era apenas el segundo después de uno concedido a Coutinho en Villarreal en la campaña 2021-22.
Una tradición que se mantuvo en Montilivi. No puede reprochar nada el Barça a Soto Grado ni justificar en su actuación la derrota de Girona, por más que cerró los ojos ante el pisotón de Claudio Echeverri que sufrió Jules Koundé en el 2-1. Una clara falta que ni fue comentada por el VAR.

Koundé se duele del pisotón de Echeverri en la jugada del gol del Girona. / EPC
Los azulgranas se cansaron de fallar ocasiones en el primer tiempo, suficientes como para que, con un poco de pericia, obtuviera un margen de goles que le dejara a salvo de cualquier accidente; tras el descanso, los azulgranas se cansaron de brindar concesiones al Girona. No paró tanto Paulo Gazzaniga en la fase inicial como Joan Garcia en la segunda. El Barça chutaba fuera; el Girona chutaba dentro.

Los jugadores del Girona se felicitan tras la victoria sobre el Barça ante la decepción blaugrana. / EPC
El primer fallo
La lista de los postes sí aumentó con un par más. Uno de Raphinha, que reaparecía a la primera oportunidad, así de necesario el considera Hansi Flick, y el segundo de Lamine Yamal en el penalti fallado. Una de las ocasiones más claras del equipo al filo del descanso.
Era el primero que desperdiciaba en el cuarto que lanzaba, convertido ya en uno de los especialistas del equipo junto con el suplente Lewandowski, que había fallado dos de los tres que lanzó. El infalible Raphinha (cinco aciertos de cinco) entregó el balón a Lamine Yamal. Todos fueron a consolar al más joven del equipo, sin temer que la maldición de Soto Grado podría continuar. No es fácil terminar con según qué costumbres.
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