LABOR SOCIAL
Recordar con el Barça: terapia contra el Alzheimer
La agrupación de exjugadores azulgrana ofrece unos talleres para reactivar los estímulos con elementos significativos de la historia del club

Una manos palpan una camiseta antigua del Barça. / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya

Son dos horas a la semana y, tal vez, al cabo de un rato, las hayan olvidado. Pero en ese espacio de tiempo se lo han pasado bien. Reciben estímulos e interactúan. Recuperan flashes de esa memoria olvidada, perdida, que va destruyendo la enfermedad. El Barça como terapia o como distracción. Ayuda y entretiene.
La Agrupació de Jugadors del FC Barcelona, junto con Alzheimer Catalunya Fundació, participa en talleres de afectados de Alzheimer con una actividad que pretende reactivar, aunque sea por un instante, los recuerdos almacenados. Permanecen en sus cabezas, en las de Angelina, Lorenzo, Carmen, Manel, Pedro, Maria, Paquita, Estrella, Mari Cruz y Joana, aunque estén dañados los conductos para llegar a ellos. Los más lejanos, no los recientes, efímeros. Se juntan todos en la sala, pese a que tienen un grado de afectación distinto en las siete fases con que se categoriza la enfermedad..

Maria contempla la camiseta del camiseta del Centenari / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya
La leyenda
Jordi Gonzalvo tiene el programa a punto y un nivel de sensibilidad propio del que ha sufrido de cerca la crudeza del Alzheimer. Su madre. Le acompaña Irene Pulido, psicóloga de Alzheimer Catalunya Fundació. Los residentes miran y escuchan lo que dicen. La prueba que lo confirma llega con la música. Los dedos empiezan a bailar siguiendo el ritmo, se susurra la melodía. Aparece en la pantalla un breve fragmento de Casablanca. "Ingrid Bergman" dice uno de los más taciturnos al ver el emblemático primer plano de aquella belleza icónica. "El Humphrey", se oye instantes después de una voz femenina. Inolvidables. El maldito Alzheimer no puede destruirlos. Así de sólidos son algunos mitos. Como es el Barça.
Gonzalvo, exjugador y exentrenador del club azulgrana, activista de los veteranos, hijo y sobrino de futbolistas del Barça, anuncia la llegada de una leyenda. Hoy acude Paco Martínez. Hoy con 72 años. En la pantalla tiene 24 y bigote. Se le adivina aquella elegancia que emanaba de su exquisita zurda. Leyenda porque fue uno de los campeones del primer título europeo de la historia: la Recopa de Basilea (1979). Y del segundo, la Recopa de Barcelona (1982). El Fortuna de Düsselforf y el Standard de Lieja estaban enfrente. Más dos Copas del Rey.

Jordi Gonzalvo con un balón antiguo / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya
Regalo de Reyes
"Francisco, quin canvi", exclama Angelina, que sigue atenta cuando Paco cuenta que era el noveno hijo de la familia. "Què no tenieu tele, a casa?", pregunta desde la desinhibición. "Fui un regalo de Reyes", bromea. Nació el 6 de enero de 1954.
Gonzalvo fue entrenador de Martínez en el Figueres, su último equipo profesional. Y en el Alt Empordà se quedó, trabajando en el club y ejerciendo de alcalde de Portbou. Dos legislaturas. Con el PSC-PSOE la primera, con Convergència i Unió después. Cambió, cuenta, por el incumplimiento de una promesa de inversión en Portbou de Josep Borrell, entonces ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente.

Angelina posa con una antigua camiseta azulgrana. / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya
Se declara humanista Paco, el alcalde que tenía prohibido a la policía local que multaran a los conciudadanos. Con las fotos de la época que ven, recuerda a Cruyff -"consiguió que los que no íbamos convocados, que casi siempre éramos los canteranos, cobráramos algo de las primas de los que sí iban, y nos cedieron el 25% a repartir", explica- y la sala reconoce a Lionel Messi. Pero no a quienes fueron compañeros de Martínez: Schuster, Migueli, el ausente Quini en la foto del Barça en Vicente Calderón, secuestrado por unos torpes delincuentes zaragozanos... El vídeo de la final de Basilea concita la atención general. "El Lobo Carrasco era vecino mío", interviene Angelina.
"No te vayas, quédate con nosotros", le reclaman, mientras dedica sus tarjetas, antes de posar para quienes le piden una foto conjunta que enseñarán cuando los familiares acudan a visitarles a la Residència Font Florida, gestionada por Grup Mútuam.

Paco Masrtínez, con dos pacientes. / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya
Las caricias
Se va Paco y continúa la terapia sensitiva a través de los objetos. El balón antiguo y el moderno, que lo tocan y se lo pasan. La distinta textura de la camiseta de algodón original y la del Centenari de 1999. Son siete mujeres y tres hombres, y enternece la delicadeza de ellas al acariciar los materiales como si hubieran sido futboleras de toda la vida. O devotas culés. La gorra, los guantes del portero, los pantalones, las medias, las botas de Andrés Iniesta con los nombres de sus hijos grabados en los costados.

Paco Martínez dedica una foto suya a una paciente. / Alba Martorell / Alzheimer Catalunya
Toca hacer la porra de los partidos de la semana. Cuatro, dos del masculino, dos del femenino. El pronóstico más descabellado no es de ninguno de ellas. Ni de ellos.
Acaba la charla. Suena el himno del Barça. Las caras se iluminan, los dedos se mueven, los cuerpos se balancean, las voces cantan. También el declarado madridista recuerda la tonada, tantas veces escuchada.
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