Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Debacle del Barça en Madrid

Anatomía de una deshonra: la peor derrota de Flick

La crónica: Simeone despedaza al Barça de Flick en la Copa (4-0)

La contracrónica: Un resbalón mortal en el Metropolitano

Las reacciones: Flick acepta la "lección" del Atlético y critica el VAR y el arbitraje

Atlético de Madrid - FC Barcelona.

Atlético de Madrid - FC Barcelona. / Associated Press/LaPresse / LAP

Marcos López

Marcos López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

No hay peor derrota que no ser lo que siempre ha sido el Barça de Flick. Un equipo desatado en ataque, al que le cuesta defender con orden e inteligencia. Ni una cosa ni otra fue en Madrid, donde el técnico alemán recibió la mayor bofetada desde que se sienta en un banquillo como máximo responsable. Nada similar le había ocurrido antes a Hansi.

Ni con el Bayern -su día mas sonrojante fue cuando perdió con el Hoffenheim (4-1)-, ni con la selección alemana (aquel 1-4 de Japón le costó, eso sí el cargo) ni siquiera con el Barça, cuyo mayor tropiezo se remontaba, curiosamente, a cuando salió zarandeado del Sánchez Pizjuan por el Sevilla (4-1).

Nada resulta, por lo tanto, comparable al descenso a los infiernos sufrido en el Metropolitano ante el Atlético más ofensivo construido nunca por Simeone (4-0), quien se ve con casi los dos pies en la final copera de La Cartuja tras aplastar al Barça en una primera mitad de ensueño.

De regalo en regalo

Recibió su equipo “una lección”, como admitió el propio Flick. Una lección de lo que no se debe hacer, donde todo lo planeado por el ‘Cholo’ salió de maravilla aunque no contaba con el inestimable regalo del 1-0 en el que el pie derecho de Joan Garcia se convirtió en un túnel hacia el desastre colectivo donde el Barça no supo descodificar nada de lo que ocurría.

Atlético de Madrid - FC Barcelona.

Atlético de Madrid - FC Barcelona. / Associated Press/LaPresse / LAP

En el 2-0, lo que era un saque de esquina a favor del Barça y servido por Dani Olmo se convirtió en la antesala del tanto de Griezmann. Caritativo al inicio, transparente en su estructura -la presión no existía, el centro del campo era plano, la defensa quedó superada- e ineficaz en ataque.

Desnudo y seco

Desnudo (nunca había recibido cuatro goles en 41 minutos), seco (ni supo batir a Musso, el meta suplente del Atlético, al que apenas se acercó en la segunda mitad más allá del extraño gol anulado a Pau Cubarsí) y maniatado como quedó el técnico por las circunstancias. Primero, las bajas que desfiguraron el rostro de su equipo: Pedri y Raphinha siguen lesionados, mientras Rashford, con molestias, también se quedó en Barcelona.

Tangana entre jugadores del Barça y el Atlético, este jueves.

Tangana entre jugadores del Barça y el Atlético, este jueves. / Dani Barbeito / Sport

Esas ausencias le dejaron sin recursos y, además, la apuesta por Marc Casadó para dotar de trabajo y equilibrio a su centro del campo tampoco funcionó. Poco más de media hora aguantó el plan de Hansi, obligado a sustituir al canterano. Vio la tarjeta amarilla (m. 26) y 11 minutos más tarde (m. 37) ya estaba sentado en el banquillo en un cambio tampoco visto antes con el técnico sin que hubiera acabado aún la primera mitad.

Hemorragia sin fin

Puso a Lewandowski, ya con 3-0 en el marcador, para reorganizar al Barça con Olmo acompañando a De Jong y Fermín. Pero no tuvo su equipo la inteligencia táctica para detener la hemorragia. En el tiempo añadido y por el mismo territorio en el que se construyó el gol de Lookman -o sea la inhabitada banda izquierda en la que Balde fue sustituido para hacerle hueco a Cancelo- apareció el conjunto del Cholo para redimir a Julián Álvarez.

Lamine Yamal, frustrado, sobre el césped del Metropolitano.

Lamine Yamal, frustrado, sobre el césped del Metropolitano. / ÓSCAR DEL POZO / AFP

El Barça, y Flick, vivieron una noche desastrosa. De incapacidad y respuesta en la primera mitad para contener lo que se le venía encima (siete remates del Atlético, seis a puerta y cuatro goles) a impotencia y frustración en la segunda parte: solo un tiro a puerta azulgrana y fue de Fermín (m. 48), repelido por las manos de Musso. Luego, la nada.

Sin sentido ni veneno

Tuvo el balón, pero sin sentido ni veneno, entregado a que Lamine Yamal encendiera la luz dentro de esa infinita oscuridad. Pero Simeone, intervencionista y acertado en la pizarra, le ahogó con Ruggeri, ayudado, eso sí, por el poderío físico de un exuberante Marcos Llorente, mientras Griezmann, libre y feliz, se paseaba por el Metropolitano, disfrutando de un partido perfecto.

Cuando entró al partido, el Barça ya perdía 4-0. Cuando quiso reconectarse no halló la solución y se marchó atormentado porque no fue lo que siempre era, fiable en sus virtudes y reconocible como acostumbra en los errores. Al menos, con Flick. "La peor noche fue contra el Inter", proclamó después el alemán, asumiendo que allí, en San Siro (y tras encajar siete goles en una semifinal de Champions), ya no había opción para revivir. Ahora, sostiene Hansi, todo es posible.

El recuerdo del PSG

Y en vez de pensar en remontar un 4-0, tal si fuera el Barça de Luis Enrique con el Paris SG de Unai Emery, que claudicó ante Sergi Roberto, eligió la vía más asequible en el plano mental para diseñar desde las ruinas de Madrid el proceso psicológico de una posible noche histórica dentro de tres semanas en el Camp Nou, ya con Pedri, Raphinha y Rashford en el campo: "Debemos ganar dos mitades por 2-0. ¡Volveremos!", pregonó el alemán, dolido con el VAR y el arbitraje. Pero asumiendo que "no había excusas" para esos 45 minutos en los que el Barcelona se deshonró a sí mismo.

Las peores derrotas de Flick

  • Con el Bayern Múnich
  • Hoffenheim-Bayern Múnich (4-1), septiembre 2020
  • Con Alemania
  • Alemania-Japón (1-4), septiembre 2023
  • Con el Barça
  • Sevilla-Barça (4-1), octubre 2025
  • Atlético-Barça (4-0), febrero 2026

Suscríbete para seguir leyendo