Andá p'allá, bobo
Bad Bunny acaba con la Superliga

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Cuatro años después de que Florentino Pérez presentase la Superliga en un show televisivo menor, de madrugada, lo nunca visto, entre amiguetes, de la manera más cutre posible, tanto que ya se vio que aquello no podía funcionar habiendo nacido de la forma que nació, el proyecto ha muerto a los pies de otro show, esta vez de verdad, enorme, multimillonario como son los conciertos de Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido o conocido, como Bad Bunny, el cantante puertorriqueño, que convierte en oro, más que en música o canciones (¿canta?, sí, canta, dicen) todo lo que toca.
Hace escasas horas, menos de un día, que Florentino Pérez, el ‘ser superior’ que cree, que piensa, que está convencido que no pierde nunca (todos perdemos, amigo), acaba de firmar su mayor derrota. Por suerte para él y los accionistas en ACS no ha sido por el derrumbe de una autopista en Colombia o un aeropuerto en EEUU, no, sino por comprobar que su proyecto más emblemático, la Superliga y, por supuesto, la rentabilidad, el negocio, del nuevo estadio (y recinto multiuso) Santiago Bernabéu no sirve para nada. Bueno, sí, para generar pérdidas y desprestigio.
Después de albergar un insulso partido de fútbol americano, que los periodistas regalados al florentinismo vendieron como la octava maravilla del mundo (recordemos cuáles son las otras siete: : Machu Picchu, Chichén Itzá, Coliseo de Roma, Cristo Redentor, Gran Muralla China, Petra y Taj Mahal), el ‘ser superior’ se dio cuenta, en la madrugada del domingo al lunes, que su estadio se había creado para albergar espectáculos como el de Bad Bunny en la Super Bowl.
Joan Laporta trató de desmarcarse del tremendo fracaso que suponen los fuegos artificiales y lluvia de millones que iba a proporcionar la Superliga y nadie duda que el expresidente del Barça comparte la misma cuota de ridículo que su amigo Florentino Pérez.
Y ese mismo lunes cayó en la cuenta de que Bad Bunny se iba a presentar en Madrid con su show, del 30 de mayo al 15 de junio, habiendo vendido más de 600.000 entradas y, por los tanto, llenando, nada más y nada menos, que 10 veces el Metropolitano. ¿Perdón? ¿Me está diciendo usted que el dineral que genera Bad Bunny se lo quedan los colchoneros? Pues, sí, sí. El fútbol americano no llenó el Bernabéu y Bad Bunny, que ni canta ni nada, llena diez veces el Metropolitano.
Postrados ante Ceferin
Había que pactar cuanto antes con la UEFA; había que hacer las paces con la ECA; había que considerar un extraordinario dirigente a Alexander Ceferin y un profesional como la copa de un pino a Nasser Al-Khelaifi; había que tirar por el sumidero de la historia (futbolística) el proyecto de la Superliga y tratar de subirse, aunque fuese en marcha, al último vagón de la Champions, esa competición caduca, acabada, trasnochada, desprestigiada, que no interesa a nadie y que está, simplemente, explotando las plantillas de los grandes del fútbol europeo.
Vale, vale, pero ¿cómo vendemos esta derrota?, pues ya se encargará el director y los diversos amigos que tenemos en los medios (de Madrid), a los que les pediremos que escriban que, de nuevo, el fútbol español ha de darle las gracias al Real Madrid que ha promovido la paz en el fútbol continental.
No deja de ser curioso, que los dos grandes gladiadores, los dos pequeños Napoleones del fútbol europeo, hayan acabado como han acabado. Uno, Joan Laporta, bajándose del tren en marcha y en la última estación (es decir, cuando se las veía venir) y el otro, Florentino Pérez, cuando comprobó que todo su montaje se volatilizaba al comprarse Bad Bunny el coqueto Metropolitano.

Anas Laghrari, brazo derecho en las finanzas de Florentino Pérez, junto al presidente del Real Madrid. / MARISCAL / EFE
Así que ‘Flo’, al que cualquier día de estos volveremos a ver en ‘El Chiringuito’ explicando, de la mano de su amigo Josep Pedrerol, que aquello que nos vendió y que iba a salvar al fútbol español y mundial era una broma y que lo único que quería era agitar la UEFA, enfadarla, para que, al final, llegasen todos a un pacto.
¿Qué pacto, si ‘Flo’ no ha conseguido ni una sola de sus propuestas? Ganó un juicio, pero nunca pudo construir su sueño, jamás. No tenía con quién. Propuso un primer proyecto de Superliga (cerrada) donde, al cuarto de hora, los equipos ingleses salieron corriendo y, sin la Premier League, no eres nadie por más que te llames Florentino y seas dueño del Real Madrid.
Luego, pretendió venderles una segunda Superliga, con la Star League (máxima categoría), Gold League (segunda) y Blue League (tercera). Y tampoco se la tragaron y, cuando pretendía exponerles un tercer formato, ya había perdido credibilidad, su estadio ya no era rentable, se había quedado sin parkings, sin centrocampistas, sin liderato y casi, casi, sin césped.
Todos y cada uno de los proyectos 'florentinistas' que albergaba la Superliga de Florentino Pérez fueron secundados por Joan Laporta, que pensaba ingresar, de golpe, 600 millones de euros con los que tapar algunos de los agujeros provocados por su pésima gestión económica.
Total, seguimos con la Champions que no querían Florentino y su amigo Laporta; seguimos con Alexander Ceferin, del que, ‘porsiaca’, Laporta volvió a ser amigo; continuamos con Nasser Al-Kelaifi de jefe supremo (éste sí es un ‘ser superior’) al que tampoco querían, pues tiene demasiado dinero, ni ‘Flo’ ni Laporta y, si, a Florentino Pérez le han hecho doblar la rodilla, como señala Manolo Lama, y a Laporta le han pisado un callo.
Lo digo porque, como estamos en campaña (bueno, Laporta lleva meses en ‘modo elecciones’, es más sigue actuando de presidente, habiendo dimitido), ya me veo que el expresidente culé sacará pecho diciendo que él ha sido mucho más listo que ‘Flo’ y se salió antes del chiringuito (nunca mejor dicho). No, perdón, usted, señor Laporta estaba al lado de Pérez cuando el presidente blanco era amigo suyo, muy amigo suyo, y empezó a sacar conejos de la chistera y prometer una lluvia de millones desproporcionada.
Es más, cuando usted, señor Laporta, invitó a la final de Copa del Rey (4-0 ante el Athletic) a sus rivales en las urnas, Víctor Font y Toni Freixa, al salir hacia el estadio de La Cartuja, a uno de ellos le dijo que la economía del Barça estaba salvada porque iban a ingresar 600 millones de euros limpios de la Superliga. Tsunami de euros que no ha llegado y que le hubiese ido de maravilla para pagar todo lo que debe (y más).
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