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Por qué los futbolistas escupen en el campo: la estrategia nutricional de Cristiano, Messi o Mbappé para prolongar su rendimiento

Aunque no puede resolver la caída en el estado físico que se puede dar con la depleción de glucógeno, sí que puede disminuir la percepción de esfuerzo en el cerebro

Lionel Messi escupe agua durante un partido

Lionel Messi escupe agua durante un partido / ESTEBAN VEGA LA-ROTTA / AFP

Inés Sánchez

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En todos los partidos de fútbol profesional se repite una misma imagen. Sin importar la edad o el lugar del partido, los jugadores aprovechan cualquier pausa en el terreno de juego para llevarse a la boca la botella de agua, e inmediatamente, escupir su contenido. En los últimos años, estas imágenes de Messi, Cristiano o Mbappé, algunos de los mejores de la última década, se han compartido como una muestra de falta de educación, pero en realidad es parte de la estrategia nutricional de muchos deportistas de élite.

La fatiga es un estado psicobiológico que surge durante una actividad cognitiva prolongada. Varias investigaciones científicas recogen que cuando la duración de un evento deportivo sobrepasa los 45 minutos, la ingesta de carbohidratos puede mejorar el rendimiento. Este consumo extra suele llegar con bebidas deportivas, pero algunos deportistas optan por no bebérsela y la escupen, bien porque quieren evitar una mala digestión o porque siguen una dieta milimétricamente calculada.

La condición física y la habilidad van de la mano en todas las disciplinas deportivas. Y "a medida que los jugadores se fatigan, son menos capaces de ejecutar las habilidades relevantes cuando se necesitan", explican los investigadores del 'Estudio Sports Medicine', publicado en 2020. En este sentido, la ingesta de carbohidratos "puede actuar como una contramedida que modifique el estado de ánimo" frente a la fatiga, y pueden rendir mejor.

Una señal de motivación para el cerebro

En un estudio con ciclistas, en el que los deportistas se enjuagaron la boca con soluciones con glucosa y con maltodextrina (sin dulzor), los investigadores observaron que se "activaban diferentes zonas del cerebro relacionadas con la recompensa, motivación, esfuerzo o regulación de la activación motora", recoge el investigador Fernando Mata en el libro 'Comer para ganar'. El carbohidrato en la boca, en un momento de fatiga, se ha asociado con un aumento de la excitabilidad de las vías corticomotoras. Activa los centros de recompensa del cerebro y, por lo tanto, puede contribuir a la sensación de "bienestar" que podría contrarrestar la fatiga mental.

Neymar escupe durante su etapa azulgrana

Neymar escupe durante su etapa azulgrana / JORDI COTRINA

Estimular los receptores orales envía señales al cerebro que pueden contrarrestar las señales de fatiga e incluso anticipando al cerebro a la falsa idea de 'calma, que viene el alimento que necesitas', apunta el docente Mata. Esto puede provocar una mejor conservación del rendimiento en el sprint y en las habilidades técnicas.

No puede compensar la ingesta de carbohidratos

Los hallazgos de los últimos años demuestran conexiones directas entre la boca y el cerebro. En un partido de fútbol, por el tiempo e intensidad que exige, los jugadores agotan las reservas de glucógeno muscular, una situación que se vuelve crítica cuando el encuentro llega a la prórroga. Aunque solo mantenerlo en la cavidad oral no puede resolver la caída en el rendimiento que se puede dar con la depleción de glucógeno, sí que puede disminuir la percepción de cerebro y mejorar el rendimiento.

Los expertos advierten de que es solo una estrategia temporal que debe ir acompañada de una ingesta de carbohidratos antes y tras finalizar el partido para aportar los sustratos y la reposición de las reservas de glucógeno. "Actualmente, se indica que enjuaguen la boca 5-10 segundos y luego se traguen el líquido, ya que se activan receptores orales y también tiene los efectos metabólicos derivados de la entrega del combustible al músculo".

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