Escándalo en el fútbol catalán
Cristian Gómez, el técnico del Hospi que ha dimitido por una agresión a su padre en el estadio: "Lo hago por mi familia y por todos los niños"
El excapitán del L'Hospitalet fue el elegido para el banquillo por Jordi Alba y Thiago Alcántara en el nuevo proyecto del club. Ha sufrido los insultos de un sector de la grada desde el inicio de Liga.

Cristian Gómez, en el campo del Hospi. / Sandra Roman

No es la primera vez que sucede en un campo de fútbol ni tampoco será la última. Cada semana ocurren episodios desagradables de aficionados que se desfogan en las gradas contra todo lo que se mueve. Cristian Gómez (L’Hospitalet, 36 años) lo sabe muy bien. Fue jugador del Espanyol, el Girona, el Lleida y el propio Hospi, al que ahora dirigía. Hasta este lunes, cuando dijo basta. El domingo le tocó vivir algo muy desagradable mientras dirigía al equipo en la derrota contra L’Escala (1-3) en el grupo 5 de Tercera RFEF. Su padre, que estaba acompañado de su hermano y su tío, sufrió una agresión en la grada. Fue la gota que colmó el vaso en una temporada convulsa. Horas después, presentó su dimisión.
Los pericos recordarán a Cristian en el centro del campo del Espanyol. Allí vivió, por ejemplo, la época de Javier Aguirre, el técnico que un lunes fue a buscarlo al jacuzzi cabreado como un mono por hacer una sesión de recuperación después de jugar solo 60 minutos el domingo. Eran anécdotas del mundillo. También conoce a la perfección la ira de los aficionados, pero lo vivido en este curso le ha llenado de amargura.
"Hay que dejar de darle bombo a estos idiotas. El club tiene que identificarlos. Yo he nacido aquí, he jugado aquí… Quiero ver al Hospi crecer"
"Íbamos primeros y ya había insultos"
Cristian volvió a casa el pasado 27 de mayo, cuando fue presentado como nuevo entrenador de su querido Hospi, en el que jugó 11 temporadas (las cuatro últimas como capitán) y 257 partidos oficiales. Fue el elegido para liderar el proyecto con el que Jordi Alba y Thiago Alcántara aspiran a llevar al cuadro ribereño al fútbol profesional.

El presidente del Hospi Antoni Garcia, el director deportivo Nico y Cristian Gómez, este temporada.. / Valentí Enrich / SPO
Pronto se dio cuenta de que el nuevo rumbo topaba con las reticencias de un grupo reducido de la grada. "Íbamos primeros y ya había insultos. En la quinta jornada perdimos el primer partido y hubo bronca. El 95% de la afición viene a animar, pero el 5% solo critica, insulta... Hay que dejar de darle bombo a estos idiotas. El club tiene que identificarlos. Yo he nacido aquí, he jugado aquí… Quiero ver al Hospi crecer”, cuenta el técnico en una charla con EL PERIÓDICO antes de relatar lo vivido el domingo.
"Lo agarraron del cuello y lo tiraron"
"Un padre y un chaval de unos 18 años estuvieron todo el partido insultándome. Mi hermano pidió respeto y mi padre también intervino para pedir que dejaran de increpar, que el que estaba ahí abajo era su hijo. Luego llegó la agresión. A mi padre lo pilló el otro padre a traición. Lo agarró del cuello y lo tiró al suelo. Mi hermano me hizo un gesto y yo vi el barullo, pero hasta la tarde no supe todos los detalles", relata Cristian, aún dolido por lo ocurrido.
"Quiero que la sociedad se entere de que no vamos por el buen camino. Esa no es la educación y los valores que debe haber en un campo de fútbol. No pretendo ser un superhéroe, pero sí quiero que esto sirva para algo"
Su mujer y sus dos hijos, un niño de 9 años y una niña de 3, también estaban en el estadio. "Por suerte hacía frío y se cambiaron a la otra parte de la grada". La escena violenta ocurrió justo detrás del banquillo del Hospi a 10 minutos del final del encuentro.
"Tenía mucha rabia"
Con el paso de las horas su indignación fue en aumento. "Por la tarde tenía mucho rabia. Tuve la tentación de cometer locuras, lo tuve que pensar muy bien todo. Mi familia no quería que dimitiera, pero en dos semanas jugamos otra vez en casa y vete a saber qué habría pasado", explica el exjugador, consciente de que su decisión de dimitir ha tenido mucha repercusión.

Cristian Gómez (derecha), durante el partido del pasado domingo contra L'Escala. / Conrad Melià / CE L'Hospitalet
"Quiero que la sociedad se entere de que no vamos por el buen camino. Lo hago por todos los niños, que no vean insultos desde pequeños. Esa no es la educación y los valores que debe haber en un campo de fútbol", agrega Cristian, que ha recibido "el apoyo máximo" de Alba y Thiago, así como múltiples mensajes en las redes sociales. "No pretendo ser un superhéroe, pero sí quiero que esto sirva para algo y puedan cambiar las cosas. A partir de este miércoles no voy a decir más al respecto".
"Mi padre se siente culpable, no quería que lo dejara. Él solo pedía respeto. Me duele mucho lo que le pasó"
El Hospi marcha cuarto en la Liga, a cinco puntos del líder, cuando el curso pasado a estas alturas estaba a 21 puntos de la cabeza y no disputó play-off, pero el técnico acumula insultos desde el primer día "como si se fuera a acabar el mundo". Ahora se siente aliviado, pero lamenta los malos momentos por los que ha pasado su padre Basilio. "Se siente culpable. Él solo pedía respeto. Me duele mucho lo que le sucedió. No quiero que mi familia vuelva a pasar por ello", concluye Cristian.
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