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EL RELEVO ELECTORAL

Rafa Yuste, el 'bon Jan' que preside el Barça: socio del Gol Nord, amigo de Laporta desde los seis años y aficionado al boxeo

Laporta presenta la dimisión y cede el testigo provisional al vicepresidente Rafa Yuste para buscar la reelección

OPINIÓN | Cuando Laporta negó el agua, por Francisco Cabezas

Rafa Yuste, en el palco, antes del inicio del partido entre el FC Barcelona y el Mallorca en el Camp Nou.

Rafa Yuste, en el palco, antes del inicio del partido entre el FC Barcelona y el Mallorca en el Camp Nou. / JORDI COTRINA / EPC

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Entrando por la boca 105, y en la fila 14, está su butaca. Hace tiempo que no se sienta en ella. En primer lugar, porque ahora va al palco; en segundo lugar, porque la grada está cerrada, vacía. Tendrá su gracia que Rafa Yuste Abel (Barcelona, 15 de abril de 1962), el nuevo presidente del Barça hasta el 30 de junio, sea quien inaugure dentro de unas semanas el nuevo Gol Nord, el lugar desde donde casi toda la vida ha visto al Barça. Quién sabe si durante los próximos meses, además, levantará copas.

Más simbólico y entrañable es que Rafa Yuste asuma el cargo que deja vacante Joan Laporta i Estruch, su amigo del cole desde que se conocieron a los seis años en los Maristas de la calle València. Los dos vivían en el barrio. Si les vieran sus padres, se echarían a llorar de la emoción viendo a esos niños que sentaban en sus faltas en el estadio, adultísimos ahora, dándose el relevo en la institución más grande de Catalunya para seguir el procedimiento electoral.

Rafa Yuste y Joan Laporta, en el palco del Camp Nou, durante el Barça Mallorca.

Rafa Yuste y Joan Laporta, en el palco del Camp Nou, durante el Barça Mallorca. / FCB

Se separan por unas semanas, hasta que reúnan de nuevo en el palco del Camp Nou siempre y cuando Laporta salga reelegido. No era una despedida, pero el domingo, en el penúltimo día juntos, se homenajearon otorgándose mutuamente la insignia del Barça tras haber cumplido 50 años de socios.

El lugar de las apariencias

Siempre sentado a su derecha, representando la imagen de confianza que siente el líder hacia el subordinado y la de la fidelidad que corre en sentido inverso, Yuste pasa por ser el bon Jan de la junta. De ello no se infiere la maldad del otro Jan, Laporta, sino el carácter apacible y pacificador de Yuste, el rostro sereno que solo se crispa cuando canta el himno del Barça con el puño cerrado para que no se escape ni un suspiro de pasión. Un puño durísimo, acerado por la práctica del boxeo, otra de sus aficiones, como la lucha. De los arrebatos de Laporta hay pruebas.

Rafa Yuste canta el himno del Barça antes del partido frente al Mallorca.

Rafa Yuste canta el himno del Barça antes del partido frente al Mallorca. / JORDI COTRINA / EPC

De padres a hijos

Es el único momento en el que se deja ir. Ha aprendido a saber estar en un lugar donde hay que disimular las emociones y aparentar los sentimientos. Yuste se confiesa más nervioso de lo que parece, algo que heredó de su padre, que se revolcaba de felicidad en casa por los goles del 0-5 del Bernabéu, y ha transmitido a su hijo Roger, que a su vez es íntimo de Guillem Laporta, el mediano de los hijos del ya expresidente. Neus, su esposa, y Aina, su hija, son más devotas del equipo femenino.

Los padres se conocen desde que tienen uso de razón. La pareja alcanzaba dimensión de colla con Xavier Mas, ya fallecido, y Alfons Godall, que fue directivo y vicepresidente de Laporta en la primera etapa, y vicepresidente de la Fundació hasta febrero de 2022. Dimitió para no "salpicar" a su amigo ni a la institución después de que algunas marcas se quejaran por un tuit en el que confesaba "el repelús" que le suscitaba Rafa Nadal. "No quiero costar ni un céntimo al Barça ni renunciar a la libertad de expresión", argumentó Godall, que vive en Andorra.

Rafa Yuste, Joan Laporta, Pep Guardiola y Txiki Begiristain, en la renovación del contrato del entrenador en enero de 2010.

Rafa Yuste, Joan Laporta, Pep Guardiola y Txiki Begiristain, en la renovación del contrato del entrenador en enero de 2010. / JORDI COTRINA

La unión de Yuste y Laporta se fortificó porque eran los dos a quienes más les gustaba jugar a fútbol y acudieron a multitud de partidos del Barça en el Camp Nou y fuera de casa. Nunca disimularon el deslumbramiento que causó Johan Cruyff en ellos (tenían 11 años cuando debutó el mito en el Barça), la admiración que le profesaron cuando regresó de entrenador (celebraron en Wembley la primera Copa de Europa de 1992) y la veneración posterior que le tributaron por formar parte del círculo de amistades del neerlandés.

Joan Laporta y Rafa Yuste, con Jordi Finestres al fondo, juegan a fútbol en una playa de Abu Dabi en 2009.

Joan Laporta y Rafa Yuste, con Jordi Finestres al fondo, juegan a fútbol en una playa de Abu Dabi en 2009. / VALENTI ENRICH / EDECASA

El comercio internacional

Yuste se incorporó al Barça en 2005, a raíz de la crisis desatada por la dimisión de Sandro Rosell y cuatro directivos más. Si no figuró en la candidatura original de 2003 fue por motivos laborales. En aquella época se dedicaba al comercio internacional con largas ausencias de Barcelona.

Había empezado con 15 años en Ferretería Yuste, la empresa familiar que aún conduce su hermano, en la calle Sardenya, y desde el sector de las herramientas progresó en la industria no alimentaria hasta ser director y consultor de varias compañías en redes de importación y exportación. Desde 2014 es consejero delegado de Aqipa Iberia, filial del grupo austriaco Aqipa GmbH, especializada en productos electrónicos de consumo. Aún vive en el barrio donde nació hace 63 años, el mismo de Laporta, a minutos caminando uno del otro. Fue testigo en su boda.

Laporta coloca a Yuste la insignia de los 50 años de socio, este domingo.

Laporta coloca a Yuste la insignia de los 50 años de socio, este domingo. / FCB

De Rijkaard a Flick

El hoy presidente accidental se dedicó al área social hasta la segunda crisis: la de 2008 con la moción de censura instigada desde el nuñismo y el sector mediático próximo, fundamentada en el declive del lustro de Frank Rijkaard. En los dos últimos años del mandato ejerció y disfrutó de vicepresidente deportivo con Pep Guardiola y Txiki Begiristain, cargo que recuperó en las últimas elecciones, fallido el intento de 2015.

Con Laporta acudió a la sede de la ONU en 2006 para presentar el patrocinio inverso con Unicef -el Barça no cobraba, sino que pagaba-, con Laporta intentó el fichaje de Hansi Flick en 2021, imposible entonces cuando era seleccionador alemán, y con Laporta ha vivido los peores trances, desde los despidos de los viejos héroes (Koeman, Xavi, Messi) a la angustia de resucitar al club de la quiebra cuando lo heredaron de Josep Maria Bartomeu.

Por unos meses, Yuste sentirá la responsabilidad y el peso que nunca imaginó que soportaría cuando se sentaba en la segunda gradería del Gol Nord, hoy vacía, mañana llena.

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