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Andà p'allá, bobo

Laporta y Yuste, ellos y sus caprichos

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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No, no, no lo haremos como todo el mundo. ¡Ni hablar! No vamos a imponernos la insignia de oro, de 50 años de socios, de cualquier manera, en un acto con otros socios.

No, no, nosotros no somos unos socios cualquiera, ¡somos el presidente y el vicepresidente del FCBarcelona!, así que lo vamos a hacer como toca, como Dios manda, a lo grande, con cámaras, focos, luces y toda la parafernalia que requiere un acto, bueno, dos actos, tan importantes.

Ellos no son cualquiera, en efecto. Ellos son el presente y futuro del Barça. Y para que se enteren todos, para que sepan que no les tememos, para que confirmen que lo tenemos todo atado y bien atado, lo haremos sin escondernos, en el antepalco del Spotify Camp Nou, antes del Barça-Mallorca, a 48 horas de que te deje de heredero para que guardes el cortijo. Y, luego, de inmediato, lo publicitamos en los medios del club.

Sé que fue así. No, no estuve en la reunión que lo decidieron, ni en el desayuno del Café Europa, ni en la comida del Botafumeiro, con carro de postres incluido, ni, por supuesto, en la cena de Via Veneto. Pero es evidente que entre reyes es así como se hacen las cosas. Me voy, pero te dejo. Te corono y, luego, en tu primer acto como presidente, me coronas a mí.

Enric Masip contempla feliz, ayer, el cruce de insignias de oro entre Joan Laporta y su amigo Rafa Yuste.

Enric Masip contempla feliz, ayer, el cruce de insignias de oro entre Joan Laporta y su amigo Rafa Yuste. / FCBARCELONA

Es un capricho. Bueno, dos. No, no, si tú me impones la insignia, yo quiero imponértela a ti. Solo hay que ver, vean, la cara que pone Enric Masip en la bicoronación. Yuste está casi llorando y sospecho que es porque sabe las barbaridades que dice Alejandro Echevarria de él. Repitan conmigo en voz alta, por favor: Rafa Yuste, presidente del Barça. Y no es un fake.

Es su ‘modus vivendi’. Estudias o trabajas, no, perdón, soy presidente del Barça, de verdad o por un rato. Y para ello, solo se rodean de familiares, amigos, conocidos y enchufados, gentes que comparten su especial idiosincrasia. Se retroalimentan. Se imponen las insignias unos a otros. Es su oro.

Para que ese gesto tan de república bananera, donde el jefe de la tribu escoge a su sucesor, aunque sea solo por un ratito, lo exhibe al mundo cual ‘rey león’, le impone la banda y le da el bastón de mando, para que todos esos gestos sean efectivos deben existir súbditos que admitan placenteramente esta manera de gobernar y también, claro, medios regalados.

Hay periodistas (y no son poca cosa en este país, es decir, con mucha audiencia, perdón, con máxima audiencia) que no solo son devotos de gente que se baña en oro en el antepalco del Spotify Camp Nou, sino que ni siquiera saben qué es ISL y, por supuesto, que ese proveedor del Barça ingresó 350.000 euros en una cuenta de directivos del club (¿cedió?, ¿prestó?, vale, prestó), para que pudiesen hacer frente a los intereses del aval.

Querer saber

“¿En serio ha ocurrido eso?” En serio, sí, ha ocurrido eso. Ya es grave que el mismo referente periodístico, que no ha oído jamás hablar de ISL, tampoco sepa nada (¿o no le interesa saber?) sobre New Era Visionary Group, una empresa intermediaria que se hizo con el proyecto de conectividad del estadio. ¿Qué y quién se esconde detrás de New Era Visionary Group?

Si tú desconoces algunos de estos detalles (ya no hablo de la elección de Limak, la escandalosa comisión a un intermediario en la renovación de Nike o el patrocinio del Congo), no me extraña que te parezca bien que presidente y vicepresidente se coronen mutuamente, intercambien insignias y se deseen una feliz campaña electoral, que hace ya muchos meses que está en marcha y que, ahora, podría ser diseñada por empleados del club, que pedirán una corta excedencia para supervisar la reelección del presidente y, luego, alguno de ellos pudiera, incluso, regresar como directivo.

Hay socios, con más de 50 años de antigüedad, que todavía están esperando que el club les llame para imponerle la insignia de oro que Joan Laporta y Rafa Yuste no han tardado nada en tener.

¿Se hubieran podido ahorrar esa coronación, ese curioso traspaso de poderes “hasta un rato”? Sí, claro, pero entonces el pueblo, la audiencia, los socios, los votantes sospecharían que el club está dejado de la mano de Dios. Con esa foto, Laporta lanza un mensaje: tranquilos, el club sigue en buenas manos, pese a que solo él tiene el club en su cabeza. Pero, bueno, Yuste, su amigo del alma, es casi él.

Y, además, no se inquieten (los socios, digo), se queda Echevarría porque, como no es nadie, no tiene de qué dimitir. Él no se presenta nunca y gana siempre.

PD: Me escribe Ricard Faura Homedes, que se hizo socio del Barça el mes que debutó Johan Cruyff, en octubre de 1973, socio nº 8.604, nada menos. Y me dice que lleva más de 52 años esperando que le impongan la insignia de oro. Le he dicho que no se inquiete, que, en nada, en cuanto regrese, Joan Laporta verá a ponerse al día y se la entregará. Eso sí, con más socios.

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