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RUGBY

RUGBY | Crónica reposada del 6 Naciones 2026 (1ª jornada): No hacen falta tréboles cuando tienes talento

Jornada pobre en el arranque del torneo en el que Italia tumbó a Escocia con oficio e Inglaterra y Francia se pasearon ante Gales e Irlanda

Pancarta en el Stade de France de París en el partido de rugby entre Francia e Irlanda

Pancarta en el Stade de France de París en el partido de rugby entre Francia e Irlanda / Movistar +

Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid
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En el rugby, como en todos los aspectos de la vida, la inteligencia te regala tiempo. Tiempo para disfrutar, tiempo para tomar decisiones. Este fin de semana hemos sido testigo de tres ejemplos evidentes: George Ford, Thomas Ramos y Gonzalo Quesada. Tres tipos que paseando por la calle no llaman la atención, y difícilmente serían señalados como miembros de la comunidad rugbística por su morfología, pero a los que su privilegiada cabeza convierte en referentes del mundo oval. En estos tiempos de físicos hercúleos Ford y Ramos son eslabones perdidos de una estirpe de jugadores que han dominado el rugby históricamente aplicando más neuronas que testosterona. Se me ocurren nombres como Conrad Smith, Jeremy Guscott o Phillipe Sella. Jugadores que piensan corriendo no corren pensando. Y no es lo mismo lo primero que lo segundo.

George Ford patea una conversión en el partido ante Gales

George Ford patea una conversión en el partido ante Gales / Associated Press/LaPresse / LAP

Inglaterra-Gales

Ford lideró a una Inglaterra voraz ante Gales. El apertura de los Sharks dirigió con mano de hierro a los suyos durante los 80 minutos perfectamente enfocado en desplegar el plan que tenía en la cabeza y que exigía el choque en cada momento. Con superioridad, concentró primero y abrió después para coronar a Arundell y Roebuck. En igualdad numérica, percutió, insistió y persistió hasta sacar golpes y abrir fisuras en la delantera galesa. Y en partido de tenis que libró con Rees-Zammit terminó empujando al zaguero galés con sus patadas para llevar el partido a la 22 galesa. Los ingleses tienen mimbres suficientes para ganar a Francia en la última jornada.

Lo de Gales fue un esperpento. Lo advertía Dan Biggar en la retransmisión de la ITV: "No estamos diciendo que Gales debería ganar a Inglaterra o a Francia, pero hay una expectativa de rendimiento que surge cuando te pones la camiseta roja. Se puede perder y se requiere un nivel de rendimiento. Gales se quedó muy corto en la primera mitad. El nivel de rendimiento en esa primera mitad no estuvo ni cerca del nivel del rugby internacional. Fue realmente decepcionante". Los groseros errores a la mano, las indisciplinas flagrantes (como la segunda amarilla en dos minutos a su capitán por entrar descaradamente por el lateral a defender un maul), el despropósito en unas touches en las que ni saltaban las torretas adonde iba la almendra... El mejor resumen es el 29-0 al descanso. El peor resultado en su historia en un intermedio. Tienen mucho trabajo y da reparo ver así a Gales.

El seleccionador italiano Gonzalo Quesada en el partido ante Escocia

El seleccionador italiano Gonzalo Quesada en el partido ante Escocia / RICCARDO ANTIMIANI / EFE

Italia-Escocia

Horas antes, en Roma, aunque parecía Edimburgo por la lluvia y el frío, vimos otro ejercicio de inteligencia estratégica por parte de Gonzalo Quesada. En un partido 'old school', con mucho juego de delantera y presión con lluvia de 'up & unders', el argentino había preparado a los suyos para la batalla. La delantera italiana estuvo inconmensurable en los puntos de encuentro y los tres cuartos trabajaron especialmente bien las patadas a la caja de los medios melés. Sin Van der Merwe ni Graham por fuera, desapareció la magia de Russell y se diluyeron Huw Jones y Tuipulotu. Italia cerró los pasillos en defensa, pero en ataque atacó la debilidad del 'back three' caledonio, al que retrató en los ensayos de Lynagh y Menoncello, ambos lastimosamente defendidos por los visitantes. En el primero Brex rompió la cortina con una patada de rastrón de libro que apoyó el futuro jugador de Toulouse y en la segunda una recuperación en el aire de Lynagh en campo rival terminó con un pase de Cannone saltando dos rivales para dejar solo a Menoncello afuera. Italia sabía a lo que jugaba y Quesada fue más inteligente que un Townsend al que se le ha caído el aura.

El zaguero francés Thomas Ramos en su partido del Seis Naciones ante Irlanda

El zaguero francés Thomas Ramos en su partido del Seis Naciones ante Irlanda / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE

Francia-Irlanda

El jueves habíamos visto a Francia cumplir los pronósticos ante una Irlanda en declive. Farrell tiene un problema en la bisagra de creación, pero si tomamos un poco más de perspectiva, veremos que el problema real de los del trébol es que han perdido jugadores dominantes. Ni en delantera ni en la línea. No hay O'Connells ni O'Driscolls. Y están en peligro de necrosar la selección porque no apuesta por un relevo generacional necesario. De Francia vimos lo que es. Un equipo al que le va el vértigo, con Bielle-Biarrey, Jalibert y Attissogbe. Un equipo en el que el 9 y el 10 juegan a 30 metros de distancia, porque Jalibert es en realidad un centro que ha sumado a su habitual creatividad más verticalidad, pero el 10 es Ramos. Galthie siempre ha apostado por un sistema 'neozelandés' con doble apertura, el 10 y el 15, siendo Jalibert más finalizador y dejando el rol de estratega a Ramos. Desde atrás el de Toulouse confirmó que es uno de los mejores lectores de juego del mundo. Pero la realidad es que Francia sufrió en la melé ante una primera línea mediocre como la irlandesa y en la segunda parte fue dominada delante por los del trébol. Lo que confirma las sospechas. Rezaba una pancarta en las gradas de París: "Pa besoin de trefle quand on a su talent". No necesitas tréboles (suerte) cuando tienes talento. Thomas, Ford y Quesada podían haber firmado ese mensaje.

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