BARCELONA-MALLORCA (3-0)
Dos golazos de Lamine Yamal y Bernal arreglan una hora de tedio
La contracrónica: Rashford muestra por qué el Barça puede enamorarse de él

Rashford y Lamine Yamal, tras el gol del extremo / Jordi Cotrina

El Barça ganó el año pasado al Mallorca por 1-0. Aquella noche, el futuro campeón bombardeó con 40 disparos al marco de Leo Román, el récord de remates de la era Flick. Esta vez fueron algo más de la mitad, con un triple rendimiento y el mismo beneficio de los tres puntos.
La prueba de que un año -diez meses para ser precisos- es una eternidad en el fútbol se observa en la alineación que presentó el Barça. Solo coincidían tres nombres entre el duelo de Montjuïc y el del Camp Nou: Eric, Olmo, el solitario goleador aquella noche, y Lamine Yamal, que lo hizo todo mal hasta que marcó el golazo del 2-0 que le redimió. El quinto partido seguido en el que anota. Suma 15, uno más de Lewandowski, que desbrozó el camino apelando a su intuición al pillar un balón suelto en el área. La única bola que le cayó cerca.
Golazo y debut de Marqués
Golazo de Lamine Yamal desde fuera del área y golazo de Marc Bernal, que corrió 50 metros hasta el área, pegó un frenazo para que un defensa pasara de largo y dejó petrificado a Leo Román con un delicado pase raso a la red. El primero de su carrera profesional.
Los compañeros del banquillo se pusieron en pie aplaudiendo. Tommy Marqués dejó de aplaudir para quitarse el chándal. El 3-0 le brindaba la oportunidad de debutar después de 13 partidos sin sacárselo. El noveno canterano que alumbra Hansi Flick, cuyo nombre fue coreado, olvidada la tediosa primera hora de partido.

Marc Bernal corre feliz tras marcar el gol, el 3-0, perseguido por Roony Bardghji. / Jordi Cotrina
Gracias a Rashford
Extrañamente inquieto desde el inicio, le costó al Barça descifrar el montaje defensivo del Mallorca, que iba jugando con cuatro o cinco atrás según lo avanzado que se situara Balde por la izquierda, vigilado por Mateu Jaume. Hasta que Rashford dio con la clave de la forma más sencilla y la que más detestan los entrenadores: me las juego yo. Tuvieron que mirar el vídeo en el descanso para que todos supieran interpretar lo que demandaba la tarde.
Rashord fue el único que intimidó a los baleares con sus durísimos tiros. Un balonazo en la cabeza se llevó David López como el que Ferran Torres estrelló contra Raíllo en Son Moix. Esta vez, el árbitro paró inmediatamente el juego, identificado aquel lance de la jornada inaugural como un error de su colega Munuera Montero.
Koundé excita a Flick
En ataque, el funcionamiento balear era tan simple, aunque con una génesis más colectiva: balón a Muriqi que lo protegiera con su corpulencia a la espera de poder conectar con Jan Virgili en la banda izquierda.
Virgili, exdelantero azulgrana traspasado el pasado verano, sólo pecó de inocencia en el remate. Sembró de dudas a Koundé, tembloroso como un flan desde el inicio, sin tener los motivos que acumuló después con el extremo, y que convulsionaba a Flick en la banda, que veía de cerca también la indolencia de Lamine Yamal en los pases, muchos fallidos, demasiados, y pérdidas peligrosas cerca del área propia.

Balde forjecea con Muriqi para recuperar el balón. / Jordi Cotrina
En los momentos de mayor incertidumbre, hasta que no se estrenó el marcador con el relajante que suministró Rashford y firmó Lewandowski, al Barça solo le funcionó el empeño defensivo en el repliegue de Fermín y Casadó, la gran novedad en el once titular en lugar de De Jong. Tal vez le preservara Flick por las cuatro tarjetas que amenazaban su concurso en la próxima jornada en Girona, o tal vez le deseara intacto para visitar al Atlético en la semifinal de Copa el jueves.
Casadó se desfondó acudiendo a cruces y balones divididos, sin llegar a todos por supuesto, mientras que Cubarsí se esforzaba en el cuerpo a cuerpo con Muriqi para dificultarle la recepción del balón. El larguero negó a Casadó que se visibilizara el utilísimo trabajo despachado.
No fue hasta entonces (m. 54) que brotaron en la grada los gritos de ánimo, porque hasta entonces no había motivos, transmitido el sopor de abajo arriba. Luego llegó el golazo de Lamine Yamal, más tarde el de Marc Bernal para que la tarde terminara radiante con las paradas de Joan Garcia para dejar el cero en su portería.
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