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MUNDIAL DE MOTOGP

Diogo, ¿qué pasa cuando ponen en tus manos una moto que alcanza los 350 km/h y te piden calma?

Es uno de los debutantes este año en MotoGP. Y lo hace a lo grande, claro, como flamante campeón del mundo de Moto2. El brasileño Diogo Moreira, de 22 años, es una de las esperanzas de las Américas. En nada, correrá en su país, en Goiania, y provocará una gran algarabía. Es buenísimo y aquí nos explica qué significa pilotar un bicho que corre una barbaridad y frena otra barbaridad.

El brasileño Diogo Moreira atiende las explicaciones de su técnico en el LCR Honda.

El brasileño Diogo Moreira atiende las explicaciones de su técnico en el LCR Honda. / LCR HONDA MEDIA

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Kuala Lumpur (Malasia) / Enviado especial
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“¿Qué cual ha sido el mejor consejo que me han dado? Que no corra, que vaya con mucha calma”, dice el brasileño (casi español) Diogo Moreira (Sao Paulo, 23 de abrol de 2004), flamante campeón del mundo de Moto2, que estrenará, a final de mes, el título medio subido a una flamante Honda RC213V, en el seno del equipo LCR, escudería ‘satélite’ del gigante japonés, la fábrica más laureada del mundo.

“Sé que me lo dicen como una demostración de cariño, por descontado, como un consejo prudente y, sobre todo, para que me tome mi aterrizaje en MotoGP con calma, sin precipitarme y, sobre todo, supongo, para que no me anime demasiado si las cosas siguen yendo tan bien como van”, siguió contando Moreira tras el primer día de test en el circuito de Sepang, junto a Kuala Lumpur.

“No deja de ser gracioso pero, insisto, siempre agradecienco el consejo, por descontando, que pongan en tus manos una moto tan soberbia, tan bestia, una moto que corona las rectas a más de 350 kilómetros por hora y te digan que no corras, bueno, que te lo tomes con calma”, añade el hombre que, dentro de unas semanas, concretamente el 22 de marzo, convertirá el trazado de Goiania, en una auténtica fiesta cuando participe en el Gran Premio de Brasil, tras Tailandia y antes de Austin (Texas, EEUU).

"Es fantástico que te fiche Honda, pongan en tus manos una moto tan bestia y te pidan calma, paciencia, que no te precipites. Es una muestra de confianza y, sobre todo, te permite ir entrando en la categoría poco a poco, sin prisas".

Diogo Moreira

— Campeón de Moto2 y debutante en MotoGP con Honda

Estamos ante un piloto portentoso. Todo el ‘paddock’ habla maravillas, en todos los sentidos, tanto personal como profesional, de Diogo Moreira, el amigo de los hermanos Márquez Alentá con los que se entrena (casi) diariamente en el circuito de Alcarrás. Tanto Marc como Àlex cuentan que es un chaval “estupendo y, sobre todo, tremendamente profesional y muy rápido”. Y Marc añade: “Muy rápido con cualquier tipo de moto, lo que le convierte en un piloto polivalente”.

Piloto polivalente

Es verdad, el muchacho que se estrena una MotoGP, así, de pronto, ha hecho auténticas filigranas y, por descontado, ha ganado carreras y títulos pilotando una moto de motocross, una supermotard, una máquina de ‘dirt track’, una moto de ‘Flat Track’. Corre con cualquier moto y, con todas, hace filigranas, es tremendamente rápido y hábil. Un portento, un auténtico portento.

Quien lo conoce bien asegura que a Diogo no hace falta pedirle calma, paciencia, a los mandos de un aparato que, como asegura él, “no sé que es más impresionante de la MotoGP, la potencia que tiene, lo mucho que corre, que da vértigo a final de recta o lo mucho que frena, lo que impresiona parar la moto de 350 kilómetros por hora a 90, en cinco segundos y en solo 300 metros, para trazar la curva de final de recta. Frenar en pocos metros es tan bárbaro, de verdad, como coronar la recta a 350 kms/h.”

Diogo Moreira se ajusta su mono antes de salir a entrenarse en Sepang.

Diogo Moreira se ajusta su mono antes de salir a entrenarse en Sepang. / LCR HONDA MEDIA

Moreira que se ha pasado 10 días en Kuala Lumpur entrenando seis días seguidos, o casi, pues tomó parte en el ensayo para debutantes y pilotos probadores, el llamado ‘shakedown’, que se celebra la semana antes de los tres días de test, asegura que cada vez se siente más cómodo sobre ese monstruo de dos ruedas con semejante potencial.

“Es tonto, ¿verdad?, decir que esta moto no tiene nada que ver con mi Moto2”, sigue explicando el brasileño en el mejor castellano del mundo. “Y lo es porque es evidente que todo el mundo sabe que estas máquinas son tremendamente sofisticadas y necesitas un periodo de adaptación, sobre todo para conocer sus trucos, saber aplicar tantos y tantos secretos y recursos técnicos, especialmente en lo que hace referencia a la electrónica, que tiene la moto”.

Pronto, sin ayudas

Diogo ha pasado de una moto manual a una moto electrónica, con un montón de ayudas, la mitad de las cuales desaparecerán el año que viene cuando se pongan en pista las nuevas 850cc, sin tanta electrónica ni aerodinámica.

Cuando Moreira habla de el panel de sofisticados trucos, elementos, recursos que equipan a todas las MotoGP, está hablando, por ejemplo, no solo del ‘dashboard’, la pequeña pantalla que equipa la moto y por la que reciben todo tipo de mensajes, como el llamado ‘anti wheelie’, que evita que, al acelerar a la salida de las curvas, la rueda delantera se levante desequilibrando la moto, el control de salida y, sobre todo, el control de tracción.

“La moto hace tantas cosas sola, que es muy difícil de acostumbrarse a todos sus recursos en solo seis días de entrenamiento”, sigue explicando Moreira, “pero si debo explicar algo tremendo, al margen, repito, de lo mucho que acelera y lo mucho que frena, es el control de tracción. Yo, el martes, en Sepang, estuve a punto de caerme cuatro veces y, en las cuatro veces, la moto hizo lo que tenía que hacer, ella sola, para salvarme. La moto derrapaba, se me iba de detrás, y ella sola rectificaba, impedía que me fuera al suelo y ponía la moto recta. ¡Increíble!, de verdad. Te da mucha seguridad”.

"La moto tiene tantos controles, tantas ayudas a la conducción, al pilotaje, que, el martes, en Sepang, estuve a punto de caerme cuatro veces porque derrape muchísimo y la moto, ella sola, hizo lo que tenía que hacer y me salvó de caerme las cuatro veces, sí".

Moreira, de verdad, es tan bueno, tanto, que se ha atrevido a pedirle a su equipo, así, de primeras, que le deje pilotar con las menos ayudas a la conducción posibles, sin pasarse. “Me gusta que el poder este en el puño del gas, aunque entiendo que no es fácil. Quiero poder mantener el tacto en mi mano derecha, en el gas”. Diogo reconoce que la MotoGP es mucho más física que la Moto2, por eso se ha pasado el invierno en el gimnasio, sin pasarse, porque pasarse también es malo. Simplemente hay que estar fuerte. No más. Ni menos.

¿Y cuál es la parte más diferente entre el pilotaje de Moto2 y MotoGP? “Bueno, así, de pronto, con tan pocos días de entrenamiento, no es fácil decirlo, pero yo diría que en Moto2 había que ser rápido, es decir, debías encontrar un compromiso entre tus condiciones, tu moto y la situación de carrera pero, sobre todo, debías tener una velocidad de crucero lo más alta posible. Y, en MotoGP, diría que lo vital es la salida de curva, no puedes perder en la salida de las curvas lo que ganas en las rectas o apurando la frenada”.

Diogo Moreira conversa con Àlex y Marc Márquez, sus amigos y compañeros de entrenamiento, delante de Joan Mir y Pedro Acosta.

Diogo Moreira conversa con Àlex y Marc Márquez, sus amigos y compañeros de entrenamiento, delante de Joan Mir y Pedro Acosta. / ALEJANDRO CERESUELA

Cuando le hablas de la progresión de Honda, cuando le dices que, tal vez, llega a Honda en un buen momento, Diogo Moreira, repito un chaval excepcional, sonríe y asegura que “no hay duda de que tengo una buena moto, perdón, una muy buena moto, así que solo debo preocuparme de mi mismo. Como diría aquel, creo que así, de entrada, no me acabaré la moto, no. Veremos después si logró ir deprisa. Es un sueño, sí, estar aquí en un equipo pegadito al ‘team’ oficial de Honda. Y, sobre todo, fuera bromas: es maravilloso que te fichen, te den esta moto y te digan que vayas poco a poco, que no tienen prisa”.

Y Diogo insiste en el mejor consejo de todos: no corras, tómatelo con calma, paso a paso, si es necesario, le han dicho los que mandan en la casa alada, tienes toda la temporada para aprender, para hacerte con la moto y, sobre todo, estudiar cómo se corre en MotoGP, una parrilla plagada de campeones como él, alumno aventajado del gran, del inmenso, Alex Barros, el primero que le echó el ojo a este chavalito que, ya verán, hará ruido muy pronto en MotoGP. Muy pronto, no, con calma, Diogo, con calma. Diogo, no te animes demasiado en Goiania.

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