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Juegos Olímpicos de Invierno

Cortina d'Ampezzo recela de los Juegos: "Levantan cosas que no sirven para nada"

Una de las protestas más fuertes ha sido la de los ladinos, la minoría lingüística de la zona, que ha pedido a la ciudadanía colgar su bandera en ventanas y balcones para manifestar su malestar.

Cortina D'ampezzo, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Cortina D'ampezzo, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno. / DPA

Irene Savio

Irene Savio

Cortina d'Ampezzo
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Vista de cerca, Cortina d'Ampezzo parece prepararse para los Juegos Olímpicos de Invierno de Italia con el entusiasmo de quien espera el turno en Hacienda. En unas de las principales sedes olímpicas de la 25 edición, hay deporte, sí, pero también política, recelos y protestas. Elsa Zardini, que preside a los ladinos —esa aguerrida minoría lingüística de la zona—, está amargada. "En Cortina somos unos 5.000, la mitad ladinos, y a nadie se le ocurrió preguntarnos nada". Han repartido banderas de protesta y se les han acabado en dos días las 500 que habían encargado. En Cortina, la rebelión se cuelga en el balcón.

El miedo es también el de siempre en Italia: que la fiesta la paguen los nietos. "Imagínese. Para los JJOO de Cortina en 1956, el ayuntamiento fue asfixiado en deudas hasta los noventa [del siglo pasado]. El temor es que la factura la acabemos pagando nosotros con más impuestos", añade Zardini, aludiendo a una realidad también respaldados por informes de la patronal de Confindustria y archivos bancarios. 

Silverio Lacedelli, ambientalista veterano que se conoce casi cada piedra en Cortina y sus alrededores, tiene ese pesar y otros más. Para él, Cortina se está convirtiendo en un parque temático para ricos donde ellos son solo el decorado, sacrificando costumbres locales y la naturaleza. "¿Los JJOO? Es un negocio. Levantan cosas que no sirven para nada. "¿Los daños? Se ven mirando la ventana. Ahí había un bosque y ya no está: había una mariposa protegida en toda Europa [la Parnassius apollo] y ya no la vemos. Lo que sí hay es fondos y gente de mucho dinero. Son ellos los que mandan aquí", continúa, al quejarse por la tala de larices para la pista de bobsleigh, un deporte que en Italia practican pocos. 

Invierno demográfico

El diagnóstico demográfico de Lacedelli sobre Cortina, que en los años 80 tenía casi 8.000 habitantes, es igual de árido. "Por cada 20 nacimientos, 50 personas abandonan el pueblo cada año, afirma, al lamentarse la subida de precio de las viviendas y de los alquileres que, dice, es la razón por la que muchos están siendo empujados a irse. "Ya somos todos viejos", se queja. 

La periodista Marina Menardi, directora del diario local Voci di Cortina, coincide en que esta apatía de la ciudadanía se relaciona con el declino demográfico que además también ha coincidido con el caldo de cultivo que ha supuesto la crisis climática y a la vez el dispararse del turismo masivo. "Por eso muchos piensan que estos Juegos no servían, Cortina ya padece de 'overtourism'", asevera. "El problema es que nuestros jóvenes ya no pueden permitirse vivir aquí", dice. 

Euforia institucional

En cambio, en un edificio del estilo neoclásico de Cortina está el ayuntamiento de la ciudad, cuyo alcalde Gianluca Lorenzi tiene postura hacia lo JJOO de firme defensa. Su argumento es que Cortina estaba entrando en una fase de decadencia y los JJOO supondrán un renacer. "Sin duda veo a Cortina en una fase de renacimiento. Estos Juegos han traído a nuestro territorio una serie de financiaciones significativas", declaró, en una reciente entrevista a la prensa local. "Tras el 2026, Cortina estará preparada para afrontar el mercado turístico como una referencia de excelencia. Estaremos, finalmente, a la altura de los tiempos", añadió.

Pero los datos de los institutos oficiales explican los porqués de la protesta. Según el Instituto Nacional de Estadística de Italia (ISTAT), Cortina ha caído oficialmente por debajo de los 5.600 habitantes (5.529 a inicios de 2024), con una variación negativa media del 1% anual. Además, la edad media de los residentes ha escalado hasta los 50,6 años, muy por encima de la media nacional.

El Observatorio del Mercado Inmobiliario (OMI) también lo dice claro. De acuerdo con esta fuente, dos tercios de las viviendas de Cortina (un 66%) no tienen residentes estables. La razón: son segundas residencias o activos de inversión. Algo que deja solo el 34% del parque inmobiliario para la vida local.

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