Ciclismo
La Volta 2026 tendrá estrellas y el infierno de Pradell
Vingegaard y Evenepoel encabezan en marzo la lista de figuras con Almeida, Pidcock, Lipowitz, Mas y Landa. La Volta femenina se correrá entre el 19 y el 21 de junio.

Jonas Vingegaard, con el jersey rojo de la Vuelta. / LA VUELTA

Si alguien observa y analiza el recorrido de la Volta, presentado oficialmente este jueves en Viladecans, se percatará de un detalle importante; la sexta etapa, llamada a ser el gran reclamo de la próxima edición de la ronda catalana (se disputa entre el 23 y el 29 de marzo) con el hueso del nevado Pradell en el camino, no es mucho más dura que la quinta jornada de la carrera, que finaliza en Pal, cerquita de La Molina, y que unidos ambos días marcan un desgaste enorme para una carrera que contará con un cartel de lujo liderado por Jonas Vingegaard y Remco Evenepoel.
La Volta llega en primavera como test importante para aquellos ciclistas que tienen el Giro y el Tour en el horizonte (en marzo todavía no se piensa en la veraniega Vuelta), corredores que se encontrarán de todo, pero principalmente cuestas, en un recorrido por las carreteras catalanas, testigo una vez más en la ronda por etapas más antigua de la geografía española y en una Catalunya que marcará en julio el nacimiento del Tour, una cita con la mejor historia del ciclismo mundial.
Si se analiza esta Volta prácticamente se vislumbra que los velocistas, dura especialidad con cada vez menos oportunidades, lo tendrán complicado, aunque ello no quiere decir que lleguen grupos de ciclistas numerosos en las tres primeras etapas, de media montaña, aunque con escenarios que permitirán la supervivencia de algún esprínter. Ahora, o se preparan para superar ascensos no especialmente duros o nada tienen que hacer a la hora de disputar una victoria. La primera etapa, como es tradicional, sale y llega a Sant Feliu de Guíxols, la segunda une Figueres con Banyoles y la tercera se traslada a tierras tarraconenses con un trazado complicado entre Mont-Roig del Camp y Vila-seca.
A partir de ahí se abrirán los fuegos artificiales, qué no pare el espectáculo, con tres llegadas consecutivas en alto y un total de 12 puertos. El lema será sobrevivir en los tres días iniciales de competición, lo que se traduce en no caer y no verse envuelto en ningún incidente mecánico o táctico, para jugarse el pellejo primero en Vallter (jornada ‘monopuerto’),después en Pal (Colldornat, Josa, Fumanya y Sobirana por la ruta para un total de 4.455 metros de desnivel positivo) y finalmente en las alturas de Berga, con la llegada al santuario de Queralt tras superar La Batallola, Pradell y San Isidre con 4.064 metros de ascenso.
La intención de la Volta era dejar Pradell al margen de esta edición después del rotundo éxito que supuso la presentación del puerto en 2024 y haber sido incluido en el recorrido de 2025. No se quería abusar de una joya que presenta rampas del 21,5%, un infierno para afrontarse sobre una bici. Sin embargo, el viento impidió en 2025 el paso de la prueba y se reprogramó para este año. Ahora la nieve impide la subida, pero en siete semanas no deberá haber este contratiempo.
La prueba terminará en Montjuïc, pisará el asfalto del Tour y afrontará siete ascensos al Castell y permitirá, si es necesario como el año pasado, resolver la carrera en Barcelona. En marzo de 2025, Primoz Roglic desbancó a Juan Ayuso de la primera plaza de la Volta.
Ahora, al margen de Vingegaard y Evenepoel, la Volta recibirá a otros astros de la bici como Enric Mas y Mikel Landa, abanderados en la participación local; al portugués Joâo Almeida (segundo en la Vuelta 2025), al alemán Florian Lipowitz, tercero del Tour y al británico Tom Pidcock, doble campeón olímpico de bici de montaña, entre otros títulos.
Y en junio (del 19 al 21), además, la prueba se preparará para la tercera edición femenina, con tres etapas (media montaña, montaña y llano). La primera será un viaje de ida y vuelta a Santa Susanna con tres puertos; la segunda se decidirá en La Molina y la tercera acabará en Barcelona después de pasar por Molins de Rei, otra localidad agraciada por el Tour.
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